edición: 2574 , Lunes, 15 octubre 2018
14/11/2008

¿Qué dice Washington?

J.J. González

Se consume poco y se invierte menos. Escasas palabras para definir una situación que conduce a que las economías no crezcan y el dinero no salga de sus cuarteles porque hay muchas dudas. De modo que la recesión está a la vuelta de la esquina en España.

No se trata de una anécdota local, sino de un fenómeno de mayor alcance. Hoy, sin ir más lejos, dos empresas de consumo norteamericanas, gigantes, como Wall Mart o JC Penny, reflejaron en sus cuentas que el público compra cada vez menos, y llevan a ese índice que en EE UU es el equivalente a nuestra inflación, las ventas minoristas, a una situación que no se conocía desde 1992, año en que se puso en marcha este indicador. La inicial euforia del mercado español de renta variable, se vio corregido a la media hora de abrir Wall Street: en Norteamérica, los inversores no quieren cerrar la semana hasta que finalice la reunión de presidentes y ministros de economía del mundo, lo que equivale a decir que hasta el lunes no habrá dinero, sino papel. Algo así debió de interpretar la Bolsa española que durante toda la jornada realizó un cortejo a los 9.000 puntos que no llegó a convencer.

En nuestro mercado, los operadores eligieron su propia ruta: se contaba con una cascada de resultados empresariales digna de un banquete fin de año, con Telefónica causando furor, con un avance en las cuentas de la operadora que quitan el hipo: muy pocas compañías son capaces de generar flujos de caja de 11.000 millones de euros en un curso como este. Unos resultados que dicen que Latinoamérica es el Dorado y que avisan que hay que mejorar en los móviles en el mercado local. En todo caso, reconforta al inversor comprobar que la operadora confirma que mantiene sus objetivos, lo que afecta también a los dividendos.

Que las grandes compañías españolas salgan a financiarse, noticia vulgar donde las haya, resulta que no lo es tanto en las actuales circunstancias. Más bien merece un olé, como la ampliación del Santander. Nos referimos a Iberdrola, primera empresa en abrir juego con esos 1.600 millones de euros en bonos que ahora le pide al mercado, eso sí, a un precio que tampoco es una tontería: el 7,5% de rentabilidad, cifra que nos indica cómo se las gastan en la calle cuando de pedir dinero se trata. Parece que se colocará bien, e incluso se sabe que en opinión de varios bancos se ha quedado Iberdrola se ha quedado corta en el volumen. También ha pedido dinero BMW, la alemana emitió más bonos pero está pagando un 8,87% de rendimiento. Veremos lo que hacen los próximos valientes pero que vayan pensando en pagar más cerca de la alemana que de la eléctrica.

Si las emisiones de deuda corporativa se animan es porque “la victoria de Obama tranquiliza al mercado en general y despeja una incertidumbre”, dice un operador de mercado. La sensación de tranquilidad no será completa hasta que no se conozcan las decisiones y los tiempos que se acuerden en la cumbre de Washington, primera reunión de otras sucesivas, más importantes que la del fin de semana, en las que se espera novedades y sorpresas –se especula con que estén más próximas a los cuidados paliativos que a las terapias de choques-, pero en modo alguno la petulante aspiración de “refundar” el capitalismo.
Vienen mal dadas para el Grupo Prisa, metido ya en harina de reestructurar la casa: plan de bajas y prejubilaciones, cierre de Localia y en dique seco y sin postor, que es lo peor, para su Digital+, una operación, que según el diario económico El Economista parece haberse aparcado hasta mejor oportunidad. En ese mismo mar de turbulencias se encuentra Vocento, próxima compañía del sector en dar noticias laborales, no precisamente de las buenas. Y en Zeta también cuecen habas, pero como no esta cotizada, funciona con otras pautas.

El sector bancario se mantiene en esa nube de algodón proporcionada por el Santander y su ampliación de capital, referencia diaria obligada por las buenas señales que emite la operación, económica y políticamente, si bien, en breve BBVA le puede restar pantalla informativa si el revés que sufre el banco chino, Citic Group y su filial en Hong Kong, salpican a la principal inversión del banco español en aquel lejano lugar de Oriente.

Los inversores prefieren mantener la cautela antes de la Cumbre de Washington de mañana, en la que muy pocos confían como la solución definitiva de la crisis. A la espera de conocer los inventarios empresariales de septiembre y el índice de confianza del consumidor elaborado por la Universidad de Michigan, el mercado ya ha conocido las cifras de ventas minoristas del mes de octubre, que no ha hecho sino acrecentar los temores sobre el consumo estadounidense. En concreto, las ventas minoristas se desplomaron un 2,8% en este periodo, la mayor caída mensual desde que el indicador empezó a medirse en 1.992. Por otro lado, los precios a la importación cayeron el mismo mes un 4,7%, también más de lo previsto, por lo que el dato anual refleja un alza del 6,7%, frente al 8,2% esperado por los analistas.

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