edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
05/08/2009
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

Qué explica la rápida expansión global de la crisis crediticia

SERVICIO DE ESTUDIOS DE 'LA CAIXA'*
Una de las sorpresas que la actual crisis financiera ha deparado ha sido su amplio alcance global. De acuerdo con las previsiones del Fondo Monetario Internacional (FMI), un total de 69 países, que equivalen a un 75% de la economía mundial, verán caer su producto interior bruto (PIB) en 2009. Del restante 25% que se salva del retroceso del PIB, aproximadamente la mitad se debe a un único país, China. Se ha tratado, además, de un fenómeno de contagio rápido, ya que hasta prácticamente la vuelta del verano de 2008 parecía que la crisis se circunscribía al centro del sistema económico mundial, es decir, a los países industrializados. Entender cómo ha podido la crisis contagiar a la práctica totalidad del globo requiere plantearse cuáles son los canales de transmisión internacional de la misma.

Una primera vía de traslado es de tipo financiero. Existe coincidencia en señalar que uno de los elementos característicos de la actual crisis es el extremo tensionamiento financiero que se ha producido, especialmente apreciable a partir de septiembre de 2008. A partir de ese momento, al menos cuatro frentes de estrés financiero empeoran sensiblemente: se producen fuertes caídas en las cotizaciones de los mercados de valores, se dispara la aversión al riesgo, aumentan las dudas sobre el estado de las entidades bancarias y las presiones cambiarias arrecian. En un intento de cuantificar dicho fenómeno y de sintetizarlo en un único indicador, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha calculado recientemente un índice que integra estas distintas dimensiones de presión financiera para las economías emergentes.

De acuerdo con este indicador, las economías sufrieron un drástico aumento de la tensión financiera en los trimestres tercero y cuarto de 2008, situación que se empezó a mitigar, si bien manteniéndose en niveles históricamente elevados, en el primer trimestre de 2009. Dicho tensionamiento, siempre de acuerdo con el indicador, empezó antes en los países industrializados, y también comenzó a corregirse en estas economías con adelanto respecto a los mercados emergentes. Por zonas, la evolución de los emergentes ofrece algunas diferencias. El tensionamiento financiero fue mayor en Asia emergente que en América Latina o Europa emergente. No obstante, esta última, y a diferencia de lo sucedido en el resto del globo, no muestra una remisión apreciable del estrés financiero en el primer trimestre de 2009.

¿Qué efectos apreciables ha tenido dicho tensionamiento financiero? Dos desarrollos constatables son la repatriación de capitales y el empeoramiento del crédito al sector privado. Por lo que se refiere al primero de estos desarrollos, de acuerdo con las previsiones del Institute of International Finance, los flujos privados de crédito de países industrializados van a pasar de una entrada neta de 200.000 millones de dólares en 2008 a una salida neta de 100.000 dólares. Más de la mitad de este cambio se debe al vuelco en los flujos de financiación de los bancos comerciales. Este movimiento será más acusado en Europa emergente que en Asia o América Latina. El crédito al sector privado, por su parte, ha sufrido una fuerte desaceleración en sus tasas de crecimiento interanual en las tres áreas, si bien en América Latina es donde el frenazo ha sido más acusado.

Adicionalmente a esta vía de contagio financiera, un segundo canal es el del comercio internacional. La intensa reducción de los flujos comerciales mundiales ha sido de una intensidad no esperada hace pocos meses. Según datos del FMI, las exportaciones mundiales de bienes se situaban, en enero pasado, en niveles del orden de un 26% inferiores a las de un año antes. Los países emergentes y en vías de desarrollo no escapaban de la tendencia anterior, toda vez que sus exportaciones de mercancías caían en dicho mes de enero un 25% interanual.

La fuerte contracción del comercio mundial deriva no sólo de la caída de la demanda interna de las naciones industrializadas, sino también del hecho de que se ha producido un bloqueo del crédito al comercio internacional. Aunque la financiación del comercio internacional es relativamente de bajo riesgo, al estar notablemente colateralizada, se ha demostrado muy sensible a los problemas financieros de carácter global. Esto ya sucedió durante la crisis asiática, si bien en esa ocasión se circunscribió a los países afectados, pero ahora su impacto ha sido mayor. Según algunas estimaciones, actualmente del orden de un 80% del comercio internacional depende, en mayor o menor grado, del crédito. Se trata, además, de financiación habitualmente a corto plazo. Adicionalmente, la dificultad de acceso al crédito en distintos países simultáneamente ha afectado a las cadenas de aprovisionamiento globales. Todo ello ha provocado que la crisis crediticia global haya impactado de forma muy rápida e intensa en las exportaciones mundiales.

De toda la exposición anterior cabe colegir que la crisis devino global porque globales son los flujos financieros y comerciales. Y si se está tentado de retroceder en el tiempo a épocas de menor integración económica y financiera como remedio para evitar este tipo de procesos, es bueno no olvidar que precisamente fue también dicha integración la que permitió a lo largo de los últimos veinte años que tres cuartas partes del globo tuviesen, por primera vez en siglos, expectativas fundadas de abandonar la pobreza.

* Àlex Ruiz

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