edición: 2578 , Viernes, 19 octubre 2018
23/05/2012
Con la esperanza puesta en una intervención masiva del BCE en los mercados de deuda
Mariano Rajoy, presidente del Gobierno

Rajoy acude a Bruselas lastrado por una dudosa gestión de la crisis bancaria

Carlos Schwartz

El presidente de Gobierno, Mariano Rajoy, acude hoy a Bruselas a una cumbre informal del Consejo Europeo sobre crecimiento económico con España atravesada por una crisis bancaria cuya resolución está en el limbo. El Real Decreto Ley 18/2012 sobre saneamiento y venta de activos de la banca, el segundo del Gobierno en lo que va del año, ha quedado totalmente eclipsado por la crisis de Bankia, el conglomerado de siete cajas de ahorros encabezadas por Caja Madrid y Bancaja. El método y los procedimientos con los que se ha abordado la crisis de este grupo de cajas se ha convertido en una seria amenaza al futuro político del Ejecutivo, cuanto menos de su ministro de Economía, Luis de Guindos. Mientras, los encargados del proceso ante la opinión pública, el nuevo presidente de la entidad el banquero José Ignacio Goirigolzarri y el secretario de Estado de Economía, Fernando Jiménez Latorre, lanzan mensajes de tranquilidad sobre la solvencia de la entidad a través de los medios para los titulares de depósitos, pero no hay ni habrá mensajes de tranquilidad para los accionistas y tenedores de cuotas participativas preferentes.

En este contexto el presidente del Gobierno viaja a Bruselas con el mensaje de que el BCE debe actuar ya para sostener la deuda soberana de los países que hacen esfuerzos para reducir el déficit público a la senda establecida por la UE. Pero ocurre que la agenda secreta de la reunión de hoy es cómo reconducir la relación con Grecia en caso de un triunfo electoral de Siryza para evitar que Atenas se marche del euro. Y qué hacer en caso de que ello ocurra de todas formas. Bajo el influjo de la OCDE y del Fondo Monetario Internacional el tema de una financiación colectiva a través de los eurobonos reaparecerá de la mano del presidente francés François Hollande. Este además aspira a un pacto de crecimiento apoyado desde Washington por el presidente Barack Obama. Ambas cuestiones pretenden dar un contexto a la cuestión griega que no sea el mero recorte fiscal, alternativa que Holande aspira a negociar con la canciller alemana Angela Merkel. De momento Rajoy se ha colocado del lado de Merkel, aunque pidiendo árnica del BCE para España. Parece no comprender que en la base del ataque a la deuda pública española se combinan la recesión profundizada por la austeridad oficial y una crisis bancaria mal encarada.

Mientras tanto el futuro para los accionistas y partícipes de Bankia es malo. El Gobierno ha mandado un mensaje encriptado a través de los grandes medios a los díscolos: el folleto de emisión de las acciones advertía sobre los riesgos de invertir en Bankia, incluido que el FROB se hiciera con la entidad. Sin embargo es bueno hacer distinciones. Cuando un paciente firma su consentimiento informado a un hospital para someterse a una tomografía sabe que queda expuesto a un riesgo de intolerancia al contraste. No se puede descartar un accidente, pero al mismo tiempo se sabe que estadísticamente esa posibilidad es muy baja, casi ínfima. Pero Bankia no pasaba la prueba del algodón, y eso ya no es del orden del accidente. Puede que para la administración pública y los nuevos gestores de la entidad ese riesgo sea despreciable. Incluso desde el punto de vista económico habida cuenta de lo largo que puede ser un pleito de los perjudicados. Pero el coste de haber actuado al margen del regulador nacional, improvisando la salida del presidente de la entidad entre gallos y media noche, y culpando además al Banco de España del desaguisado tiene un coste de reputación colosal al que no es ajeno el castigo de la deuda española.

Para rematar esta faena Economía ha anunciado que las consultoras Oliver Wyman y Roland Berger se ocuparán de valorar los activos de la banca española, en un mes escaso. De acuerdo con versiones de medios financieros la estadounidense Wyman ya ha hecho una valoración por encargo del Banco de España en el pasado reciente que ha arrojado un déficit de 30.000 millones de conjunto entre el valor declarado y la valoración hecha. La descartada Blackrock -en un raro chispazo de lucidez administrativa- había estimado ese déficit en una cifra del orden de los 100.000 millones... Ahora bien, si Wyman ya ha hecho una valoración para el Banco de España solicitada para que este pudiera sopesar sus propias opiniones y estimaciones, a santo de que ahora se le pide una nueva valoración.

Y cual es el sentido de contratar a la muy respetada Roland Berger, que es una experta en planes estratégicos pero no en valoración de activos, por más que el señor Ángel Corcóstegui sea sea uno de sus asesores. Para colmo de males Wyman llegó a calificar al fallido irlandés Anglo Irish Bank en 2006 de modelo sin parangón en la banca. El ministro Luis de Guindos sigue cubriendo de basura al Banco de España mientras a sus espaldas hay un duelo a muerte por la designación del próximo Gobernador de la entidad. El aparato del Partido Popular (PP) se ha propuesto encumbrar en ese cargo a José María Marín Quemada, consejero del BdE desde el 2000 a propuesta del PP.

Mejor habría hecho el Gobierno en aclarar cómo piensa aportar capital a las sociedades receptoras de activos inmobiliarios definidas vagamente en el reciente decreto sobre saneamiento y venta de activos de la banca. Pero para eso tendría que saber cómo proceder, algo que parece ignorar. No sólo porque requiere consentimiento de la Unión Europea para ello, sino además porque ahora tiene embarcado en ese proyecto al Banco Central Europeo (BCE) precisamente por haber marginado al BdE. Y el BCE quiere saber antes qué hay en la cartera de la banca española. De lo cual se puede deducir que el Gobierno pretende ganar tiempo sin que se sepa muy bien para qué, simplemente porque no le ha encargado la labor al BdE.

Qué otra cosa puede suponer la sucesiva designación de hasta cinco consultores externos para esta labor. Dos para valorar carteras, tres para descubrir la morosidad encubierta. Es tan obvio que la respuesta a estas preguntas está dentro del cuerpo de inspección del BdE tras optar por el asesoramiento externo mediante empresas que carecen de los efectivos necesarios, la metodología apropiada y los instrumentos requeridos es algo que nadie va a comprar fuera de España. Además de ser una forma de dilación, tiene la clara consecuencia de destruir la integridad, el prestigio y la imagen del regulador nacional que a su turno es miembro del Consejo General del BCE. ¿Cuál es el mensaje? ¿Que el Banco de España no sirve para sus funciones estatutarias? ¿Que el Gobierno de turno no se fíe del Gobernador entraña necesariamente destruir la imagen del regulador? ¿O acaso el ministro de Economía es de esos liberales que piensan que se debe eliminar a los bancos centrales? ¿En qué le estorba el Banco de España? ¿Está más cómodo con los presidentes de los tres grandes bancos y el señor Goirigolzarri? ¿Se trata de un plan para el reparto de Bankia o del saneamiento del sistema financiero español? El ejecutivo parece incapaz de reflexionar sobre las consecuencias de algunos de sus actos lo que comienza a retratarlo como a un Gobierno en crisis.

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