edición: 2559 , Viernes, 21 septiembre 2018
11/03/2015
La obediencia tenía un precio

Rajoy ya cobra los primeros dividendos políticos de la austeridad

De párvulo díscolo a colegial ejemplar media una devaluación histórica para la económica española
Los próximos meses parece que serán tranquilos, estables (con el permiso del travieso griego).
Juan José González
La sumisión del Gobierno español a la línea dura de las políticas de austeridad lideradas por Alemania y sus seguidores nórdicos, ha comenzado a rendir los primeros dividendos. Son políticos, como políticos fueron también los apoyos disciplinados del Ejecutivo español en esa aplicación férrea de las reformas económicas. El dictado germano desarrollado desde Bruselas, ha sido seguido en Madrid al milímetro, con alguna resistencia anecdótica al principio, premonitoria de una sumisión posterior. El alumno, incluso, no dudó en alzar su voz para recriminar al travieso griego cuando éste se negó a ser anfitrión de los `hombres de negro´. Aquel alumno ya contaba con el aprobado, pero esta última brazada le ha hecho merecedor del primer dividendo. Bruselas sabrá lo que hace.
El arranque no fue fácil, costó su trabajo meter en vereda al alumno porque se resistía, terco y necio, en su estrategia de negociación con Bruselas, bajo la consigna de no poner las cosas fáciles desde el primer momento. Algo así, poco más o menos, es la táctica que trata de desarrollar Grecia con Bruselas, aunque no hay que establecer comparaciones entre ambos casos. Lo cierto es que la obediencia, la sumisión y el respeto del Gobierno español a los dictados de los `dueños´ de la Unión Europea, ya han deparado su primer fruto en forma de elogios y bendiciones hacia el alumno de la Unión, hoy sobresaliente. Lejos ya aquellas reprimendas sobre el déficit y la ausencia de reformas laborales, no pintaban bien para una estrategia futura del Gobierno, para el medio y largo plazo cuando el hoy y entonces presidente comenzase su trabajo para repetir legislatura.

Así que llegado el tiempo, primera parte de 2015, con elecciones autonómicas y locales, antesala de las generales que podrán llegar en noviembre, se presenta el español como un caso de éxito, de muchas cosas más, como el triunfo del rescate a la banca española (a unas entidades más que a otras, pero de forma directa o indirecta, a muchas). Culminación de los ajustes presupuestarios, quizás los más dolorosos por las heridas que infringen como también por las huella que dejan, desempleo, recortes educación, sanidad... un calvario de ajuste, presentados como austeridad en la práctica pero que le han servido al alumno español para obtener la mejor de las calificaciones posibles.

Porque Rajoy ha convertido España en el socio de referencia del sur en aplicar las políticas de austeridad. Es el socio que más destaca en la clase, el que se hace merecedor de las vistas del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, del presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz. También Jeron Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo y competidor del ministro de Economía Luis de Guindos, no ha dudado en subrayar la política "correcta y decidida" del Ejecutivo español. Pero por contra, la austeridad también se ha cobrado lo suyo en forma devaluación interna de la economía, histórica como lo demuestra el mantenimiento durante años de una tasa de desempleo por encima del 20%, con un período de deflación prolongado y con unos costes laborales que no han hecho más que caer en el período de crisis.

Sin embargo, parecen sobrar los elogios al alumnado hispano, hasta el punto de que ahora consiente el profesor Bruselas que mantenga el déficit en negativo (55.000 millones de euros) mientras pone en práctica una política (por llamarlo de alguna manera) expansiva porque tocan elecciones generales, autonómicas y locales. Convertido en estrella del Eurogrupo, el ministro De Guindos enseñará los logros de la política de austeridad para mejor gloria de la devaluación económica española, pero también para que los griegos tomen buena nota del hoy ya convertido en profesor de la Unión, Luis de Guindos.

Ahora tan sólo está a la espera del 'cum laude' que le concedería Bruselas si culmina, con broche de oro, las reformas laborales pendientes. Bruselas deberá comprobar que las medidas de austeridad en España continúan a pesar de que en el horizonte político se atisban cambios notables, cambios o coaliciones que pueden modificar el rumbo de la austeridad de los últimos años. Los próximos meses parece que serán tranquilos, estables (con el permiso del travieso griego). La Unión gobernada por la mayoría conservadora se agita en un ambiente electoral, donde no caben castigos ni sanciones. La troika disfrutará de unas vacaciones políticas mientras el alumno del sur ya ha comenzado a recibir los dividendos.

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