edición: 2722 , Miércoles, 22 mayo 2019
22/09/2015
banca 
En cuarentena

La banca extranjera obliga a De Guindos y a Botín a ser muy objetivos

RBS, Merrill Lynch, Barclays y JP Morgan, habla claro con los inversores: cuidado con la deuda española y los bonos de Banco Santander
Juan José González
Los analistas del banco The Royal Bank of Scotland (RBS) han animado en los últimos días el debate político a propósito de sus temores sobre las dos citas electorales, la inmediata en Cataluña y las generales a fin de año. Señalan que la mayor preocupación es la primera y no la segunda cita, como se quiere dar a entender desde algunos sectores políticos. Razonan con sencillez que el resultado de las elecciones catalanas puede influir en las legislativas posteriores. Influir y hasta condicionar el resultado de las generales de diciembre. Pero es quizá la hipótesis de una victoria en las autonómicas de los partidos que propugnan la secesión, el aspecto que más inquieta a los analistas del RBS. Las advertencias de la banca internacional obligan a De Guindos y a Botín a un serio ejercicio de objetividad.
Se podría decir que se trata de una opinión más de unos analistas interesados en aconsejar bien a sus clientes inversores. Sin embargo, hay que reconocerles en su haber el conocimiento sobre el terreno -sede en Escocia- en un evento similar al que se presenta en Cataluña. Por tanto, habrá que tener en cuenta la experiencia -y opinión- de ese contacto tan cercano con el riesgo de secesión. Con el foco de los inversores orientado hacia el calendario político, los movimientos apresurados de un ministro de Economía intranquilo por la imagen española en los mercados, o de la presidenta del Banco Santander preocupada por la errática trayectoria del banco, delatan el nerviosismo por el incierto desenlace de los próximos comicios y sus consecuencias.

El primero visitaba ayer la City londinense y continuará la gira por EE UU, mientras que la segunda ha citado al mundo del análisis en Londres en dos sesiones, el miércoles y el jueves. Dos citas con diferente objetivo pero con el denominador común del recelo que muestran los inversores en sus decisiones sobre el mercado español. Ambos deberán hacer frente a una batería de preguntas de analistas y grupos de inversores institucionales. Está en juego no sólo un aumento de la inversión en deuda pública, sino el mantenimiento de sus posiciones. El riesgo de ventas masivas de deuda pública por parte de los inversores internacionales, echaría por tierra todos los planes de financiación del Tesoro español para el próximo ejercicio. Cortaría la buena trayectoria del departamento en las emisiones lanzadas en 2015 en volumen y en costes.

En el segundo caso, la responsable de Santander tiene otras tareas adicionales. Los inversores de la City, y probablemente de todo el mundo, desconocen a estas alturas del año los planes de la entidad dentro y fuera de España. Su principal tarea consiste en explicar el plan de negocio a medio y largo plazo, aunque sin olvidar el corto, que es donde se enmarcan las citas electorales y, por tanto, donde se focalizan las incertidumbres y también los recelos de los inversores.

Pero ni Luis de Guindos ni Ana Patricia Botín, podrán olvidarse de que tendrán enfrente a un numeroso grupo de inversores con dudas sobre la posibilidad de secesión en Cataluña, y a los que habrá que calmar con palabras pero también con datos y opiniones razonadas. Es previsible que la versión del ministro de Economía sobre la situación política tenderá a ser más `light´ que el que parece dominar en la opinión pública, y a presentar el riesgo político electoral como de menor impacto económico. En el caso de la presidenta del banco, la posición le obligará a ser fiel con su compromiso con los inversores y con los accionistas. No podrá contar un aversión tan `light´ como la prevista en el caso del ministro, ni mucho menos mentir.

Es una buena ocasión para ambos, ministro y banquera, para recomendar precaución a los inversores, cuidado en las próximas fechas con los precios de la deuda pública, cuidado también con los bonos de Santander con vencimiento en 2020. Es probable que la presidenta de Santander no tenga mayores y mejores elementos de convicción que los que asisten a RBS, Barclays, JP Morgan o Merrill Lynch para advertir a sus clientes con recomendaciones muy claras sobre los riesgos, tanto de la deuda pública española (recomendando mejor la italiana) como de los bonos del banco (recomendando los de Intesa de 2022).

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