edición: 2494 , Viernes, 22 junio 2018
24/09/2012
OBSERVATORIO MERCADOS EXTERIORES

Recuperación de México desde la profunda recesión de 2009

CRÉDITO Y CAUCIÓN

Tras 12 años en la oposición, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que había gobernado el país durante 90 años hasta el año 2000, recuperará el poder en diciembre, tras haber ganado las elecciones presidenciales celebradas en el mes de julio.

No obstante, en las elecciones parlamentarias, el PRI no consiguió hacerse con la mayoría en el Congreso, lo que hará que le resulte más difícil llevar a cabo su agenda política, incluyendo las reformas económicas estructurales.

Un problema importante que deberá abordar el nuevo gobierno es la seguridad interna. La violencia se ha recrudecido considerablemente y las condiciones de seguridad se han deteriorado desde finales de 2006, cuando el gobierno del presidente Calderón intensificó su lucha contra la bien organizada mafia de la droga. Desde entonces, más de 50.000 personas han perdido la vida, víctimas de esta lucha. Al aumentar la violencia a pesar de los esfuerzos de la policía y de las fuerzas de seguridad y al no atisbarse el fin del conflicto, el apoyo de la opinión pública a la actuación del gobierno ha ido reduciéndose.

El empeoramiento de la situación de seguridad ha tenido un impacto en el entorno de negocios, desalentando la inversión extranjera que habría recibido México en otras circunstancias. Además, la rentabilidad de muchas empresas está viéndose afectada por las amenazas y la violencia contra empresarios, incluyendo el secuestro de miembros de sus familias.
 
SIGUE LA RECUPERACIÓN REGISTRADA DESDE LA RECESIÓN DE 2009

La economía de México sufrió un drástico deterioro como consecuencia de la crisis crediticia y, de la profunda recesión de Estados Unidos, debido a su estrecha vinculación con el ciclo de actividad en este último país. En 2009, el crecimiento real del PIB cayó un 6,3% en términos interanuales debido al retroceso de las exportaciones industriales, que registraron una caída del 14%, la disminución de las remesas de los trabajadores, una contracción de la liquidez caracterizada por la escasez de créditos bancarios y de financiación externa, y el brote de gripe porcina. La demanda interna también registró una acusada tendencia negativa, con una caída del gasto de consumo y de la actividad empresarial. Como resultado de ello, el desempleo aumentó drásticamente.

No obstante, desde 2010, la economía ha rebotado, gracias, principalmente a un resurgimiento de las exportaciones, al recuperarse la demanda de Estados Unidos y aumentar la demanda interna. El PIB creció un 5,8% interanual en 2010 y un 3,6% en 2011.

CRECIMIENTO MÁS LENTO EN EL SEGUNDO TRIMESTRE DE 2012

El crecimiento se mantuvo en 2012, con un 4,5% interanual en el primer trimestre, frenándose hasta el 4,1% interanual en el segundo trimestre, con una subida del 0,9% respecto del trimestre anterior, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI),  en consonancia con el menor crecimiento en Estados Unidos: un 2,2% en el segundo trimestre tras un crecimiento del 2,4% en el primer trimestre. El crecimiento de las exportaciones mexicanas cayó hasta el 3,8% en el segundo trimestre, tras un crecimiento del 11,6% en el primer trimestre. Las inversiones fijas brutas aumentaron un 8,3% en términos interanuales entre enero y finales de mayo de 2012. La actividad manufacturera creció un 4,9% interanual en el primer semestre del año mientras que la construcción registró un aumento del 5,0%. A pesar de la recuperación de la confianza de las empresas desde finales de 2009, la confianza de los consumidores se mantuvo apagada, si bien ha mejorado en los últimos meses.

Por lo general, los bancos mexicanos tienen una buena situación en cuanto a capitalización y liquidez y una exposición limitada a los riesgos de cambio. Sin embargo, están registrando resultados por debajo de su potencial, representando los activos de los bancos sólo un 46% del PIB, lo que limita el crecimiento del crédito, necesario para estimular el consumo privado. La cautela de la política de préstamos también está restringiendo las opciones de financiación de las pequeñas y medianas empresas.
 
SÓLIDAS POLÍTICAS ECONÓMICAS A CORTO PLAZO

En su conjunto, las actuales políticas presupuestaria y monetaria de México son sólidas, con una posición financiera del sector público aceptable. El déficit presupuestario sigue mejorando, habiendo pasado del 3,4% del PIB en 2010 a un 3,0% aproximadamente en 2011 y en 2012, y previéndose que se sitúe en 2013 en el 1,5% del PIB, al tiempo que la deuda pública representa aproximadamente un 35% del PIB. Sin embargo, es necesario aplicar de manera urgente una mayor consolidación fiscal para compensar el bajo nivel de ingresos fiscales, ya que México tiene una reducida base fiscal de tan solo el 10%, y la caída estructural de ingresos del petróleo, que representan casi una tercera parte de los ingresos del sector público.

Por lo general, la política monetaria de México se enfrenta al desafío de encontrar el equilibrio adecuado en los movimientos de los tipos de interés para frenar la tasa de inflación y el mantenimiento, al mismo tiempo, de la posición competitiva del país. Mientras que unos tipos de interés altos contribuirán a contener la inflación y a atraer capitales de cartera a corto plazo, provocando una apreciación de la moneda, un peso demasiado fuerte puede perjudicar la competitividad de las exportaciones de México frente a otros mercados emergentes.

El tipo de interés de referencia bajó progresivamente en el primer semestre de 2009, hasta situarse en el 4,5%, y se ha mantenido en ese nivel desde entonces, debido, entre otros factores, a una inflación estabilizada en el 3,9% en el primer semestre del año. Sin embargo, este tipo de interés todavía relativamente alto está atrayendo flujos de capital de cartera a corto plazo. Los precios al consumo han aumentado recientemente al 4,4% en julio de 2012, debido a la subida del precio de los alimentos y los cereales, desviándose del objetivo del banco central del 2%-4%.

LA FALTA DE REFORMAS ESTRUCTURALES ES UN OBSTÁCULO A UN CRECIMIENTO MÁS ROBUSTO

A pesar de la sólida política económica a corto plazo, la economía mexicana presenta debilidades estructurales, ya que los deficientes resultados de las reformas siguen obstaculizando la eficiencia económica y un crecimiento del PIB a largo plazo: el crecimiento del PIB apenas supera al crecimiento de la población, de manera que el ratio PIB per cápita se mantiene más o menos al mismo nivel que en 2008, en torno a 10.000 USD. La recaudación fiscal es muy baja, el mercado de trabajo no es flexible y el sector energético está monopolizado por el Estado. El sector de la energía, en particular, incluyendo la red eléctrica y el monopolio Pemex, necesita modernizarse. Mientras que el Senado mexicano concedió, en octubre de 2008, una mayor autonomía financiera y de gestión a la compañía nacional de petróleos, Pemex, la reforma en profundidad del sector petrolero sigue siendo el problema más acuciante, debido a la caída de la producción y al hecho de que el petróleo representa más del 30% de los ingresos fiscales.

Hasta hace poco, los esfuerzos reformistas han fracasado a menudo debido a la falta de voluntad política en las altas esferas o a una falta de apoyo de los partidos de la oposición en el Congreso. El presidente electo Nieto se ha comprometido a abordar las reformas pero queda por ver cómo pondrá en práctica el nuevo gobierno dichas reformas.

SECTOR ENERGÉTICO: LA PRODUCCIÓN DE PETRÓLEO ESTÁ CAYENDO

México es el sexto mayor productor de crudo del mundo, pero las reservas comprobadas se han reducido de 34.000 millones de barriles a 14.000 millones desde 1998, y sólo durarán 10 años más. La producción actual ha caído de 3,4 millones de barriles al día (b/d) en 2004 a 2,5 millones b/d y se prevé que siga cayendo hasta los 2,1 millones b/d en 2015.

Aunque se supone que los yacimientos de petróleo offshore son dos veces mayores que los yacimientos en tierra, Pemex no dispone en la actualidad del know-how y de los recursos necesarios para invertir en exploración y producción, debido principalmente a que un 90% de sus ingresos revierten en el presupuesto del Estado. Por consiguiente, Pemex necesita con urgencia autorización para cooperar con inversores extranjeros privados para la exploración conjunta, el refinado y la distribución, lo que sigue suscitando una intensa oposición política. El principal obstáculo es el hecho de que la constitución de México establece que el sector del petróleo debe mantenerse bajo control del Estado.
 
SITUACIÓN ECONÓMICA EXTERNA: BUENOS INDICADORES DE SOLVENCIA Y DE LIQUIDEZ

La posición económica externa de México a corto y medio plazo es sólida. Su liquidez internacional es buena, al disponer de suficientes reservas en divisas para cubrir importaciones durante más de cuatro meses, sobre todo teniendo en cuenta que esta cifra no incluye el enorme potencial de liquidez de una línea de crédito contingente del FMI por importe de 72.000 millones de dólares de la que puede disponer México en períodos de condiciones adversas del crédito mundial, y que se ha ampliado hasta abril de 2013. La solvencia también es buena, los ratios de deuda exterior son bastante bajos y el ratio de servicio de la deuda ha caído hasta cerca de un 20%, incluyendo deuda a corto plazo.

La caída masiva de las importaciones y las exportaciones en 2009 se vio plenamente compensada por el fuerte repunte del comercio exterior en 2010, manteniéndose el balance por cuenta corriente más o menos invariable. Los déficits por cuenta corriente se financian fácilmente mediante importaciones de capital, en particular IED, y la entrada de capitales de cartera a corto plazo.

PERSPECTIVAS: PRINCIPALMENTE BUENAS, PERO SON NECESARIAS REFORMAS URGENTES

El presidente electo ha prometido aprobar rápidamente las reformas que han estado bloqueadas hasta ahora en el Congreso, a saber, leyes laborales más flexibles, una mejora de las leyes fiscales y una reducción del control del gobierno sobre Pemex. No obstante, la aprobación de esta última medida requiere una mayoría de dos tercios en el Congreso. Por lo que respecta a los otros proyectos de reforma, el presidente necesita el apoyo de la oposición o mayorías funcionales, lo que no está garantizado al no disponer el PRI de una mayoría en el Congreso.

Antes de perder el poder en el año 2000, el PRI se ganó fama de nepotismo, corrupción e incluso de llegar a acuerdos con los carteles de la droga. Queda por ver cómo actuará el “Nuevo PRI” y cómo hará frente al problema de la seguridad interna.

UN CRECIMIENTO LIGERAMENTE MENOR EN 2013

Se prevé que el crecimiento se mantenga en 2013, si bien a un nivel ligeramente menor que en 2012: 3,5% frente al 3,7%. Sin embargo, el crecimiento estructural del PIB se mantendrá por debajo del promedio regional debido a determinados factores desfavorables: deficiencia de las infraestructuras, insuficiencia en materia educativa, corrupción y falta de reformas estructurales. La inflación aumentará ligeramente en el segundo semestre de este año y en 2013.

El mayor riesgo de México sigue siendo una potencial desaceleración en Estados Unidos, ya que sigue siendo muy dependiente del comportamiento económico de su vecino del norte. Con casi un 80% de las exportaciones destinadas a Estados Unidos, junto con el turismo y las remesas, Estado Unidos es la principal fuente de divisas de México. Actualmente, se prevé que la economía de Estados Unidos crezca entre un 2,0 y un 2,3%, tras un crecimiento en torno al 2,0% en 2012.

LIQUIDEZ Y SOLVENCIA ESTABLES A PESAR DE ALGUNOS RIESGOS

Los indicadores de solvencia y de liquidez se mantendrán estables. Se prevé que los actuales déficits por cuenta corriente vuelvan a aumentar en los próximos años, al tiempo que la entrada de IED compensará ampliamente dichos déficits. Sin embargo, si se mantiene la escalada de violencia interna, los flujos de IED y el conjunto del entorno de negocios en México podrían verse afectados negativamente.

Otro factor que debe ser objeto de seguimiento es el comportamiento de los capitales de cartera a corto plazo, invertidos en activos mexicanos, que pueden retirarse o revertirse fácilmente. No obstante, incluso en el peor de los escenarios, el país debería ser capaz de salir adelante sin grandes problemas financieros.

Si bien el régimen de la moneda se considera estable, siempre existe un riesgo potencial de devaluación, que podría generar problemas importantes, como ocurrió tras la crisis de Lehman en septiembre de 2008.

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