edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
26/09/2011
OBSERVATORIO MERCADOS EXTERIORES

Recuperación prolongada en Rusia

A pesar de un entorno de negocios bastante difícil, sigue siendo un mercado en crecimiento y, como tal, brinda buenas oportunidades a los exportadores
CRÉDITO Y CAUCIÓN

Tras varios años de rápido crecimiento, basado exclusivamente en gastar los elevados ingresos por las ventas de petróleo y gas y un boom de consumo financiado desde el exterior, la economía rusa se vio duramente golpeada en 2009 por la brusca caída de los precios del petróleo y la crisis crediticia mundial, que restringió el acceso de la banca y de las empresas a financiación externa. Al mismo tiempo, las condiciones de crédito a nivel nacional se endurecieron y las exportaciones cayeron. El consumo de los hogares, la inversión, la producción industrial y las actividades de construcción se frenaron considerablemente, y el PIB cayó un 7,2% en 2009. En los años anteriores a la crisis económica, el sector empresarial ruso y sus enormes productores de petróleo y gas habían acumulado deuda exterior rápidamente. Y lo hicieron contrayendo préstamos con bancos occidentales y en los mercados de capital, emisión de bonos y créditos bancarios, a menudo endeudándose mucho frente a sus acciones.

Pero la situación cambió. Los bancos extranjeros dejaron de prestar, los inversores se retiraron, y la bolsa cayó. La falta de liquidez, la caída de los precios de los activos y la desaceleración de la demanda interna provocaron problemas de flujo de caja en todos los sectores, especialmente en el caso de empresas y bancos pequeños. Los pequeños bancos, más de 1.000 en Rusia, se vieron especialmente afectados.

La recuperación se inició en el cuarto trimestre de 2009, sobre la base del reabastecimiento de inventario, las ventas minoristas y un aumento de la producción petrolera. En 2010, la recuperación mundial hizo subir los precios de la energía en el mercado mundial, y la economía rusa se recuperó con un crecimiento real del 4,0%. Sin embargo, según el instituto de estadísticas de Rusia, en el segundo trimestre de 2011, el crecimiento económico se frenó, situándose en el 3,4% interanual frente al 4,1% en el primer trimestre, al enfriarse el crecimiento de la producción industrial que bajó hasta el 4,8% (5,9% en el primer trimestre). Actualmente, se prevé que el crecimiento económico supere en 4% en 2011 y 2012 pero, teniendo en cuenta la severa contracción sufrida durante la crisis, significa que la recuperación se prolongará.

CAMBIO EN LA POLÍTICA MONETARIA PARA COMBATIR LA INFLACIÓN

Tras alcanzar su nivel más bajo a mediados de 2010, la inflación ha subido hasta situarse en el 9% en julio de 2011, muy por encima del objetivo del 6-7% del banco central. La inflación está alimentada por las medidas del gobierno para estimular el consumo interno, mientras que las subidas salariales impulsadas por el gobierno han generado un aumento de las importaciones de bienes de consume duraderos y no duraderos.

Tras inyectar más liquidez en la economía para combatir problemas en el sector privado (con el fin de fomentar préstamos bancarios para empresas y consumidores y revitalizar así la inversión), desde principios de 2011 el banco central ha vuelto a cambiar su prioridad en materia de política monetaria para frenar la inflación: el tipo de refinanciación ha subido en dos ocasiones –en febrero y en abril– y se sitúa ahora en el 8,25%. 

Tras casi una década de superávit presupuestario, con una deuda pública que cayó hasta el 7% del PIB y con acumulación de Fondos de Prestaciones y Reservas (184.000 millones de USD = 15% PIB), la posición fiscal se ha debilitado mucho desde 2009, debido a una caída de los ingresos y a mayores gastos para apoyar a las empresas y los bancos en dificultades durante la crisis. El gobierno ha gastado un total de 250.000 millones de USD en varias medidas de rescate, de los cuales casi 100.000 de USD se han dedicado a ayudar a grandes empresas y bancos en dificultades, Lo que ha generado un importante déficit fiscal en 2009 (5,8% del PIB) y en 2010 (4,0% del PIB). 

Como las autoridades no aprovecharon la oportunidad durante los años de bonanza para fortalecer la estructura económica de Rusia y reforzar su potencial no petrolero, la crisis de 2009 ha expuesto debilidades estructurales que no eran aparentes durante los años de buen comportamiento económico. Hoy en día, el país depende de sus recursos energéticos (es decir, de los elevados precios del petróleo y el gas) más que nunca, al representar el petróleo y el gas el 30% del PIB, el 50% del presupuesto y el 75% de las exportaciones. Pero la producción de petróleo y gas se está estancando debido a los altos gravámenes y a limitaciones de la capacidad, mientras las exportaciones de petróleo prácticamente no han aumentado tras años de inversión insuficiente en nuevas capacidades de producción y gasoductos y oleoductos. El aumento de la intervención del Estado –que ha generado un entorno de negocios poco propicio– ha disuadido a los inversores extranjeros, obstaculizando inversiones vitales en nuevas operaciones de explotación y exploración.

BAJA PRODUCTIVIDAD Y ALTA CORRUPCIÓN

Tanto en el sector de la energía como en el de manufacturas, la productividad está muy por debajo de la de otros países industrializados. La economía interna de Rusia está muy monopolizada, y las pequeñas y medianas empresas competitivas y orientadas al mercado contribuyen tan solo un 15% al PIB. En cambio, los gigantes controlados por el Estado o las empresas privadas leales al Estado dominan la economía. 

Los sistemas ejecutivo y judicial no son transparentes lo que lleva a decisiones aparentemente arbitrarias. La corrupción generalizada, las prácticas delictivas y el nepotismo suscitan preocupación respecto al entorno de negocios y los derechos de propiedad. Rusia se situó en el puesto 154 de un total de 178 en el índice de corrupción de la organización Transparency International. Todo ello ha contribuido en gran medida a debilitar la inversión, al tiempo que las reformas necesarias se han retrasado constantemente.

Un esfuerzo insuficiente en materia de reformas y orientación del mercado está obstaculizando que surja un sector privado competitivo, excepción hecha de los principales productores de petróleo y gas. La política está estrechamente entrelazada con intereses empresariales, dando lugar a una corrupción y un nepotismo generalizados. Desde el caso Yukos en 2003, el control del Estado sobre sectores ‘estratégicos’ (energía, coches, metales, aeroespacial, defensa) ha aumentado considerablemente –y lo ha hecho todavía más durante la crisis económica–.  El Kremlin se ha hecho con el control absoluto del sector energético que está compuesto ahora por empresas públicas o leales al Estado. Las autoridades rusas incluso han forzado a algunos inversores extranjeros a vender sus intereses en yacimientos de petróleo/gas, lo que ha llevado a una mayor concentración del poder económico.

RUSIA SIGUE SIENDO VULNERABLE A LAS CRISIS EXTERNAS

Actualmente se prevé que el crecimiento económico supere el 4% en 2011 y 2012, impulsado por una subida de los precios de las materias primas, el gasto público, la aceleración del crecimiento del crédito y un mayor consumo interno. La confianza de los consumidores ha mejorado y las ventas minoristas han remontado desde su caída de enero de 2011. Sin embargo, el rebote sigue siendo frágil, ya que una desaceleración de la recuperación mundial podría frenar la demanda de materias primas rusas.
El gobierno ha adoptado por fin medidas para reducir el déficit fiscal, que caerá hasta el 3,3% del PIB en 2011 y hasta el 3% en 2012. Se prevé que el nivel de inflación se mantenga alto en 2011 (9,1%).  Sin embargo, el banco central no ha tocado de momento el tipo de refinanciación debido al peligro de una desaceleración económica causada por el empeoramiento de la crisis de la deuda en Europa y una mayor incertidumbre en relación con la economía de Estados Unidos. A corto plazo, los tipos de interés reales (tipos de interés nominales menos inflación) seguirán en negativo.

Para los próximos años, Rusia seguirá siendo un monocultivo, dependiente en gran medida de la producción y exportación de gas y petróleo (el 75% de la totalidad de las exportaciones). El comportamiento de la economía está en última instancia ligado a los caprichos de los mercados mundiales de la energía, y la economía carece del sector exportador dinámico de los demás países BRIC. El FMI llega a la conclusión de que, si no se producen reformas estructurales para mejorar el entorno de negocios y el clima de inversión, el crecimiento caerá por debajo del 4% a medio plazo. Las inversiones siguen siendo insuficientes, especialmente en materia de modernización y diversificación de las industrias. Las inversiones en activos fijos aumentaron solo un 2,2% en el período enero-mayo 2011. Esta tendencia no se modificará hasta que se apliquen reformas exhaustivas que refuercen el atractivo de la economía para las inversiones.

Los bancos siguen siendo vulnerables, a pesar de menores tensiones de liquidez (disminución de las comisiones interbancarias, reducción de las salidas de capital) y programas fiscales masivos para apoyar al sector financiero en dificultades y a las empresas fuertemente endeudadas. La recesión ha generado un acusado aumento del número de préstamos no rentables (más del 20% en 2009/2010). A corto plazo, el sector financiero seguirá mostrándose débil y necesitará tiempo para desapalancarse y recapitalizarse. Así pues, el sector bancario necesita reformas urgentes y la fragilidad de su estructura seguirá limitando las oportunidades de negocio en Rusia. La posición exterior de Rusia es buena, con ratios de solvencia y liquidez sólidos. Si bien Rusia depende demasiado de las exportaciones de petróleo y gas, se prevé que los precios del petróleo se mantengan bastante estables en el futuro inmediato.

EL CRECIMIENTO DEL MERCADO EN RUSIA BRINDA OPORTUNIDADES DE NEGOCIO PARA LOS EXPORTADORES

A pesar de un entorno de negocios bastante difícil, Rusia sigue siendo un mercado en crecimiento y, como tal, brinda buenas oportunidades a los exportadores. La demanda de productos extranjeros es elevada; a título de ejemplo, las exportaciones de Gran Bretaña a Rusia crecieron un 51% en términos interanuales en 2010, mientras que las importaciones procedentes de Alemania aumentaron un 27,8% en el mismo período y un 42,6% en el primer trimestre de 2011. Sin embargo, los proveedores deben tener cuidado con los riesgos que supone hacer negocios en Rusia. Por ejemplo, sin no cuenta con ayuda, a un proveedor extranjero le resultará casi imposible tener una visión fiel de su socio comercial ruso, entre otros motivos debido al tamaño de este mercado. Por consiguiente, recomendamos a las empresas que pidan garantías a sus clientes rusos, de manera ideal con una protección adicional mediante seguro de crédito comercial.  

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