edición: 2351 , Viernes, 24 noviembre 2017
16/09/2015
banca 
Todo por la eficiencia

Santander y BBVA valoran seguir la estela de Deutsche y Unicredit y reducir personal

La banca española ya conoce la recomendación del FMI sobre el exceso de capacidad del sector, todavía pendiente de un fuerte ajuste
Juan José González
El sector bancario sigue con lealtad la dieta impuesta por la crisis financiera. Una dieta que parecía superada por los bancos españoles en el inicio del presente ejercicio, cuando con ocasión de la prestación de resultados aseguraban que no estaba en marcha ningún plan de reducción o ajuste de plantillas. Pero las cifras parecen apuntar en otra dirección y desmienten a los responsables bancarios. El ajuste se ha convertido en permanente, nunca acaba, es una variable que transita autónoma por la ecuación que relaciona gastos, ingresos y resultados, en busca de la mayor rentabilidad a la que se llega siguiendo el camino de la eficiencia. Ayer se conocían las intenciones de dos de los grandes bancos europeos, globales en su lenguaje; Deutsche Bank y Unicredit, ambos con planes de reestructuración que afectan al 7% de sus plantillas, es decir, reducción `salvaje´ de costes y al parecer, única vía para mejorar la rentabilidad. Santander y BBVA ya han puesto sus barbas a remojo.
Para Santander y BBVA no son movimientos de ajuste nuevos, no han cogido por sorpresa a nadie puesto que la tendencia de la crisis desde 2009 era tan clara como inmediata ha sido la respuesta -la terapia- aplicada. Porque desde 2009, la tónica dominante en los principales bancos españoles ha sido, y continúa siendo, la reducción de tamaño: menos oficinas y consiguientemente, menos trabajadores. La crisis ha ido poco a poco haciendo mella en las cuentas de resultados, obligando a recortar gastos generales para mantener una ratio de eficiencia que en tan sólo un ejercicio, entre 2013 y 2014, se redujo en 6,5 puntos, pasando de 54 a 47,5 de media entre los siete grandes bancos españoles.

Llegar a esta cifra fue tan sencillo como reducir el numerador para que el cociente resultante ofreciera la ratio de eficiencia deseada por la entidad y por el mercado. En esta operación, exceptuando la singular situación de Bankia, obligada de una reestructuración más severa, Santander fue la entidad que aplicó con mayor dureza la terapia y redujo su plantilla en España en más de 2.000 trabajadores, un 8,3% entre 2003 y 2004, seguido por BBVA que ajustó la suya en cerca de un 6%. Cifras que comparan bien con Caixabank, que en el mismo período adelgazó su plantilla un 2,3% o Popular con un 2,7%.

Este puede haber sido el penúltimo ajuste relevante por volumen de los siete grandes, es decir, una media del 5% menos de trabajadores que sitúan a este grupo en poco más de los 135.000, así como también en el número de oficinas, 1.050 menos, un 5% hasta las 19.350. El reflejo en la ratio de eficiencia fue automático, con 6,5 puntos de mejora respecto a un ejercicio antes, todo un logro, una meta fijada por los consejos de administración que se saldó con 7.100 trabajadores menos en el grupo de los siete más grandes.

Sin embargo hay que destacar que los recortes de Deutsch y Unicredit no sólo afectan a las plantillas de sus mercados de origen, sino que como bancos globales se producen también a nivel global porque también los planes de ajuste lo son, generalmente, en los mismos términos. La entidad germana, con cerca de 100.00 personas en su plantilla planea una reducción de un tercio de la misma. Mientras que la italiana, con 146.000 ajustará la suya, inicialmente, en 10.000 trabajadores. Se trata, por tanto, de un ajuste de tamaño que aunque con mayor repercusión en algunos mercados, afecta al tamaño general de las entidades, no se trata de adelgazamientos puntuales, si no de tamaño de balance.

Recordar que los cálculos del Fondo Monetario Internacional para España fijaban un exceso de capacidad del 20% que equivalía a 10.000 sucursales y 30.000 empleados menos. Datos que otro informe de PwC aumentaba hasta el 30% de exceso en la red y que se traduciría en un ajuste de 13.000 oficinas y 45.000 trabajadores. Con estas cifras y siguiendo el modelo de ajuste severo (el 7,2% de la plantilla) de alemanes e italianos, el Grupo Santander tendría que ajustar su plantilla en 13.000 empleados menos para pasar de los 185.000 actuales a los 172.000, mientras que BBVA debería adelgazar su plantilla en 7.700 trabajadores, desde los 107.000 actuales hasta situarla en casi 99.300.

Esta parece ser la tendencia, aunque es probable que se convierta en una especie de `licencia´ o `modelo´ a seguir pues si dos de los grandes como Deutsche Bank y Unicredit recortan plantilla un 7%, ¿por qué no aprovechar el movimiento -la tendencia- de ajuste? se deben preguntar varios bancos. La filosofía de las dos entidades más grandes pasa, según muestran las cifras -variables y a la baja- por un ajuste permanente de plantillas en función de los costes, la eficiencia y los resultados, "nada nuevo, nada extraordinario", asegura un responsable de recursos humanos de un gran banco.

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