edición: 2347 , Lunes, 20 noviembre 2017
15/04/2009
Varias Cajas sugieren ‘flexibilizar’ su particular mark-to-market

Reforma contable para evitar la intervención

J.J. González.- Mala solución para los problemas que tienen algunas cajas de ahorros. No se sabe aún cuáles son peores, si los de naturaleza gerencial, que anidan en sus consejos de administración, o los que se reproducen, como metástasis, en lo más íntimo de sus balances. En cualquier caso, la faena para operar los tumores de las cajas en el quirófano se prevé intensa y laboriosa. Por eso, una de las últimas sugerencias que salió de un consejo de la intervenida caja castellano-manchega, sugerencia igualmente muy bien vista en Unicaja, Ibercaja y otras entidades andaluzas de menor tamaño fue, precisamente, la aplicación de una normativa contable más flexible y comprensiva con el estado actual de las cuentas financieras de las cajas. De lo contrario, es más que probable que se multipliquen las intervenciones, decían. La sugerencia se transformó en solicitud al Banco de España en septiembre pasado cuando trascendió, curiosamente, que el origen de la idea tenía sede en Ferraz y que no contaba con ningún aval, excepto el propio de las cajas que participaban de la feliz idea.

La cosa no quedó ahí y tras la reunión del G20 en Washington, con el presidente del Gobierno y el ministro de Economía más receptivos que nunca (creían), varias cajas insistieron en hacer llegar a Pedro Solbes su inquietud por una “idea” que, sencillamente consistía en ‘reformar’ la contabilidad de las cajas como si se tratara de “una excepción en tiempos de guerra”, como la describe quien llegó a conocer la petición muy de cerca. Pero el ministro de Economía (efectivamente, no estaba receptivo) dio largas al asunto por considerar la idea como un calentón de un político en apuros, como si la contabilidad fuera la pócima mágica capaz de limpiar de un plumazo las hipotecas basura y los activos tóxicos de los balances. Se trataba, ni más ni menos, que de reformar algunas normas contables para las entidades financieras con problemas de solvencia, morosidad y liquidez, al más puro estilo de la reforma del mark-to-market norteamericana.

Se pretendía, a toda costa, burlar la valoración de los activos solicitando mayor libertad para fijar los precios de los activos no líquidos, y de esta forma, al no estar obligado a registrar en libros el valor del activo a precio de mercado (mark-to-market) no cargarían un balance que reflejaría las pérdidas. Es una opinión tan extendida como compartida, que una buena parte de culpa de los males que afectan a este sector financiero, residen en las rígidas y exigentes normas contables. Ojala que la culpa de todos o parte de los problemas de las cajas residiera en la contabilidad, ya que la solución sería tan sencilla como eso, cambiar las normas. La única parte de razón puede residir en que la valoración a precio de mercado de los activos ha potenciado en algún caso los problemas de liquidez y solvencia de alguna entidad. En todo caso, si un activo tóxico esta en los libros de la empresa es por la decisión de algún responsable.

La petición, o más bien, sugerencia, de proceder a una reforma del mark-to-market ‘a la española’, no logró convencer a nadie porque antes que solucionar problemas, los creaba y aumentaba porque no se estaba reconociendo la realidad y porque si la norma permite mantener en balance el valor de mercado de los activos tóxicos, tampoco se hace necesario eliminarlos. Igualmente, la reforma de las normas contables para ‘arreglar’ las cuentas de algunas financieras provocaría una situación de falta de transparencia, lo que a su vez retrasaría el reconocimiento de las pérdidas procedentes de activos tóxicos o hipotecas basura.

En realidad, la idea, no la salida de Ferraz de reformar normas contables para “arreglar” algunas cajas españolas, sino la aplicada en Norteamérica para salvar las cuentas (y las caras) de la inmensa mayoría de bancos de aquel país, sí podría tener su oportunidad en Europa. La justificación de reformar el mark-to-market en EE UU no respondía más que una situación bancaria desastrosa, con balances tan deteriorados que necesitaba del concurso de las mejores ideas para superar la quiebra. Esta misma situación es la que se da en muchas entidades financieras de Europa, con graves problemas de liquidez y de solvencia, si bien, los Gobiernos han optado por otras soluciones antes que recurrir a la complicada reforma de la legislación contable.

Por otra parte, tampoco estaría mal visto que aprovechando la coyuntura, la Comisión Europea se interesara por las ventajas y desventajas de una reforma de las leyes contables por las que se rigen las entidades financieras y estudiarlas, ya que es posible que la relajación en la aplicación de alguna norma sea útil, en un futuro no muy lejano, y preferible a la aplicación de medidas más drásticas y costosas. Al menos, en la reunión del G-20 quedaron en eso.

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