edición: 2559 , Viernes, 21 septiembre 2018
08/10/2013
Transparencia con urgencia

Reformas de buen gobierno que no gustarán a las empresas

La CNMV puede restar poder sancionador al Banco de España, incluso en el sector bancario
Juan José González

Que el Banco de España abriera un sólo expediente sancionador en 2012, en pleno aluvión de escándalos bancarios, principalmente, procedentes de los exgestores de las cajas de ahorros, da una idea del escaso o nulo trabajo que los supervisores (Banco de España y CNMV) han dedicado al buen gobierno. Por todo ello es por lo que el Gobierno presiona a ambos organismos para que tengan lista la normativa a aplicar a partir del primero de enero del próximo año. Cambian las reglas del juego, en particular, en el apartado de la información y de la contabilización de bonus, indemnizaciones, jubilaciones y stock options, entre otros `privilegios´. La aplicación del criterio de devengo frente al de caja, será toda una revolución en el sector financiero y empresarial (las cotizadas) un ejercicio de strip tease llamado a prevenir futuros escándalos, pero sobre todo, a poner un poco de orden en este apartado. Ahora falta por determinar quién supervisará y sancionará los incumplimientos de la ley.

Las reformas de buen gobierno y en ellas la aplicación de los códigos de buena conducta o buenas prácticas, serán una realidad de obligado cumplimiento a partir del primero de enero próximo. De esta forma, las empresas deberán hacer públicas las cantidades pactadas por un despido en concepto de indemnización, o los bonus por objetivos así como detallar los objetivos. La misma obligación alcanzará a las cantidades acordadas por jubilaciones, stock options u otros conceptos diferentes a las remuneraciones recurrentes. Es todo un jarro de agua fría porque exige un nivel de transparencia nada habitual en el mercado español, incluso, en otros países del entorno no llegan a ese grado de requerimiento.

Así las cosas, los informes de cuentas anuales recogerán en el apartado de remuneraciones al consejo y alta dirección, las cantidades acordadas entre la persona física y la empresa en el momento del acuerdo y no esperar a la finalización de la relación contractual. Por tanto, el deber de informar con carácter previo, con criterio de devengo y no de caja, mostrará desde el principio de la relación laboral la cantidad precisa de un bonus o en su caso de la indemnización que recibirá el directivo o consejero cuando finalice su relación con la empresa.

Son nuevas obligaciones que las cotizadas aceptan a regañadientes, pero que la fuerza de la recomendación por parte de Bruselas no deja mucho margen para la protesta ni mucho menos para la resistencia. Lo cual no evita que los técnicos de retribuciones no estén trabajando en sistemas alternativos para `bordear´ alguna de las normas evitando vulnerarlas. Pero ahora falta decidir y fijar quién el encargado de ponerle el cascabel al gato, puesto que ni la CNMV ni el Banco de España cuentan en su haber histórico un número de acciones sancionadoras ni siquiera equivalente a la mitad de las denuncias por gestiones irregulares.

Rodrigo Rato, José Luis Olivas, Francisco Verdú, Aurelio Izquierdo, Jaime Botín, Alfredo Sáenz, Narcis Serra, José Luis Méndez o la célebre María Dolores Amorós, parecen quedar en una simple anécdota si se tiene en cuenta que de las más de 300 actuaciones de inspección realizadas por el Banco de España en 2012 -la última cifra publicada- tan sólo fue sancionada una de ellas: la correspondiente a la actuación del consejo, directivos y comisión de control de la CAM, intervenida un año antes.

Ahora bien, llama la atención que el Gobierno haya puesto mayor interés en que las nuevas normas de buen gobierno fueran detalladas antes por la CNMV que por el Banco de España, relegando así a un segundo escalón el poder sancionador del supervisor bancario y sin clarificar cuál será el papel de este en el nuevo sistema normativo. Porque a pesar de que las intenciones sean las mejores en transparencia, no está nada claro por el momento a quién corresponderá la responsabilidad del seguimiento: si a la CNMV se encargará del total de las cotizadas (bancos inclusive) o será el departamento de Supervisión del Banco de España –parece lo más razonable- el responsable de los bancos -cotizados o no-. En todo caso, ninguno de los dos organismos parece que se han distinguido hasta ahora en la aplicación de sus funciones supervisoras ni mucho menos, sancionadoras, algo que seguramente cambiará a partir de enero.

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