edición: 2783 , Viernes, 16 agosto 2019
30/03/2010
Mientras el Tesoro cierra el trimestre con saldo positivo

Reino de España espera conocer su nuevo rango en plena Semana Santa

La banca no sabe cómo atender vencimientos de medio billón hasta 2015
Juan José González

Medio billón de euros. Se dice pronto porque es corto, porque no se ponen los ceros, pero esa es la cifra de los vencimientos pendientes del sector financiero –bancos y cajas- hasta diciembre de 2015, auténtica apoteosis de una deuda que provoca vértigo y pánico, dependiendo de la magnitud de lo que le toque a cada uno de los deudores. Estos llevan tiempo haciendo cuentas. Muchos no llegan y otros no llegarán nunca ni siquiera con auxilio del fondo público para la reestructuración del sector al que nadie quiere asistir si no es por la fuerza, con amenazas, con indirectas o con directas, de ninguna forma. Por todo ello, los consejos de administración están que echan humo; tres de los medianos tienen convocadas reuniones para la primera semana de abril y los dos grandes a la vuelta de las vacaciones de Semana Santa. Por su parte, las grandes cajas se reunirán a mediados también de abril para planificar el tratamiento de los problemas más acuciantes, siendo uno de ellos el pago de principal y de los intereses de tan sustanciosas deudas.

En esta misma semana, que el calendario cristiano marca como de Pasión, y con medio país de vacaciones, se producirán novedades que pueden afectar a la línea de flotación de las entidades, a los costes de las deudas, y que añadirán nuevos y preocupantes problemas a la banca española. Se espera que el jueves Santo una agencia calificadora, previsiblemente S&P (aunque era Fitch quien había anunciado un hecho para la presente semana) aproveche la celebración de la eucaristía para anunciar al orbe una rebaja del rango de la deuda española, confirmando de esta forma que el viernes de dolores o de crucifixión, un montón de fondos de inversión y de casas de análisis rebajarán considerablemente su exposición al riesgo en países como el español. Si esto es así, la búsqueda de dinero se volverá casi prohibitiva para las entidades españolas.

Se trata de fondos que únicamente consideran para sus carteras a aquellas deudas que llevan el sello de triple A, aunque algunos de ellos sean permisivos con aquellos países o economías que, sin contar con desequilibrios presupuestarios, mantienen la doble AA+ y que, por supuesto, descartan la AA-. La situación que se puede plantear en el momento en el que coincidan fuertes vencimientos de deuda -privada- de la banca con los también importantes vencimientos de deuda pública, puede acabar en un ‘crack’ para Estado y banca españoles que difícilmente podrá superar una quiebra antes de que finalice el ejercicio.

Afortunadamente, en el primer trimestre del año, el Tesoro público español ha conseguido cubrir el calendario de necesidades de emisión y alcanzar un objetivo en el  que pocos creían. En los tres primeros meses del año, el Tesoro ha pisado a fondo logrando colocar 57.000 millones de euros, tan sólo un 6% menos que un año antes, consiguiendo también un alargamiento de la vida de las emisiones, así como una financiación neta positiva, lo que quiere decir que, después de atender vencimientos por 47.000 millones de euros, mantiene un saldo positivo de 10.000 millones.

Sin embargo, con parecer importantes, que lo son, las dos grandes deudas y necesidades de financiación, tanto del sector público como de las entidades privadas, otro gran problema, es el que surge cuando se observa la relación de las entidades financieras que adquieren deuda del Estado español y se comprueba que poco menos que el 77% de la deuda española esta adquirida por la banca española, algo así como 310.000 millones de euros que se encuentran en las carteras de la banca privada española y, lo que es más preocupante aún, es que se trata de carteras a corto plazo.

Y la situación no parece que lleve camino de mejorar, a pesar de haber remitido ligeramente los temores sobre el desenlace de la crisis griega, sobre la que ya se estaban considerando los peores escenarios. Como tampoco parece que vaya a ayudar el fin de las subastas de dinero en Europa, porque a la vuelta de la esquina se encuentra el fin de la financiación barata proporcionada por el Banco Central Europeo, una financiación que ha servido, merced a sus diferenciales, para que los balances de las entidades financieras salvaran la cara en 2009. El BCE dará por finalizado en breve las subastas de ‘pida usted todo lo que quiera que yo le voy a dar más’. Y será un momento muy delicado, probablemente el más crítico para algunas entidades que, como las cajas y bancos medianos, han gozado de una buena temporada con el dinero más barato conocido en la historia contemporánea.

Estas son algunas de las cuestiones que están valorando estos días las dichosas agencias de calificación (más correctamente, de descalificación).

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