edición: 2619 , Miércoles, 19 diciembre 2018
04/01/2012

Remontada como las del Madrid de antaño

Antonio Cubero
La Copa es así de apasionante. Se diferencia de la Liga en que es un torneo del KO donde el más mínimo error puede hacer besar la lona a un equipo. Es un torneo eléctrico en el que no cabe especular con la regularidad de toda una temporada como en el torneo liguero. En la Copa hay que saber mantener la cabeza fría centrada en que la eliminatoria no queda solventada hasta el pitido final del choque de vuelta. Como se dice en términos taurinos: hasta el rabo todo es toro.

El Málaga no lo entendió así anoche en el Bernabéu al tirar por la bordas con tres errores infantiles de sus veteranos defensas una gran parte del pase a cuartos. Se dejó remontar su resultado favorable por un Madrid que nunca se dio por vencido a pesar de arrastrar durante todo el primer tiempo y los primeros compases del segundo la carga de dos goles en contra. El defensa Sergio Sánchez abrió el marcador antes de que se cumpliese el minuto diez y, en el 29, el también zaguero De Michelis anotar el segundo y deja en silencio el estadio bajo la amenaza de caer al actual campeón eliminado.

Fue una remontada como las de antes. A los grandes equipos como el Madrid curtidos en muchas guerras no se le puede perdonar ni tampoco darles por desaparecidos antes de tiempo. Y mucho menos si José Mourinho tiene el santo de cara y de un plumazo se cargó su alineación inicial en el descanso para revolucionar el equipo con tres cambios: Khedira, Özil y Benzema. Lo que para muchos era todo un grave error fue, sin embargo, la clave para que el Madrid pasara de ser un equipo desangelado y con el muermo postvacacional de Navidad en la mente para transformarse en un auténtico vendaval de coraje y fútbol vertical que convirtió en un solar la zaga malacitana.

El Málaga demostró enseguida que no estaba dispuesto a ser el equipo comparsas de las dos últimas veces en las que resultó triturado con siete y custro goles. El equipo de Manuel Pellegrini presentó batalla ante un adversario equivocado de que la victoria iba a sonreírle sin necesidad de tener que bajarse del autobús. Ni tan siquiera Mourinho despegaba el culo del banquillo para salir a la banda a despertar a los suyos del letargo en el que estaban sumidos. Y esa poca atención general que el once madridista prestaba al partido se tradujo en el lastre de dos goles en contra y tan solo un remate contra la portería de Willy Caballero.

No se sabe si hubo o no bronca en el descanso, pero Mourinho confesó después en rueda de prensa que “he dicho a los jugadores en el descanso que si pudiera hacer los once cambios, cambiaba a los once”. Y es que por estar fuera de tono, anoche hasta Iker Casillas también lo estuvo al ser culpable protagonista junto a sus compañeros de retaguardia en los dos goles encajados en sendos córners botados magistralmente por Santi Cazorla.

Pero al final lo que cuenta es que el Madrid remontó un resultado adversos y deja la eliminatoria para seguir disfrutando de la Copa en La Rosaleda la próxima semana. El 3-2 del Bernabéu así lo promete.

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