edición: 2593 , Lunes, 12 noviembre 2018
11/11/2015
banca 
Preocupación en el supervisor

Exhibición digital de Santander y BBVA para ocultar su bajo rendimiento

Camino de cerrar el ejercicio sin alcanzar los objetivos de eficiencia ni rentabilidad
Juan José González
El Banco de España ya tiene una idea bastante ajustada de la salud y del estado físico con el que llegarán a la meta de fin de año las entidades financieras. La fatiga y el cansancio han hecho mella en los corredores, de tal forma que sus equivalentes, la rentabilidad y la eficiencia, se presentan a corto plazo, como los dos retos que la banca no ha conseguido batir en la carrera de 2015. Sirven para ilustrar el descalabro las marcas alcanzadas hasta el momento por BBVA, Santander y Sabadell, si bien éste último se ha visto lastrado por la adquisición del británico TSB. La rentabilidad de los fondos propios de BBVA, en el 7,6%, del Santander con el 7,5% y del Sabadell con el 6%, no deja en buen lugar a ninguno de ellos por mucho que las diferencias no sean excesivas. Pero da igual, ahora interesa más la exhibición digital.
El bajo rendimiento que muestran hasta ahora (nueve meses del ejercicio) las dos entidades bancarias, que se presentan como referencia en el sector, Santander y BBVA, evidencian que sus esfuerzos por sacarle mayor partido a los fondos propios, han caído en saco roto, como reflejan ese 7,5% del primero y el 7,6% del segundo. Las marcas de ambos sirven, sin embargo, para destacar su lado más negativo al ser comparados por el supervisor con la rentabilidad cercana al 10% que ha conseguido Bankia, entidad que no se puede decir que tenga despejado el día a día del negocio. Y no sólo en rentabilidad destaca el banco intervenido, sino que también en la ratio de eficiencia (45%) se presenta en la meta en solitario y por delante de Santander (64,8%) y de BBVA (54,5%).

Contrastan las tres entidades en su presentación en público con estrategias comerciales muy diferenciadas. Así, mientras Santander escenifica algo similar a un órdago digital para frenar el avance de otras plataformas digitales globales -Google entre otros- su competidor BBVA exhibe su interés por la transformación digital de la banca. En esta batalla por mostrar quién es más digital de los dos, ambos parecen quedarse en el intento a tenor de sus cifras de rentabilidad y eficiencia. Mientras tanto, en Bankia se muestran más preocupados por ganar cuota de mercado en crédito.

Las prisas por la `venta´ de lo digital, big data, todo lo que sea `ciber´, fintech, etc, se ha convertido en una obsesión comercial en Santander y BBVA. Guerra que está provocando un verdadero -y bochornoso- espectáculo mediático que deja en evidencia el retraso del que adolecen las dos entidades financieras, precisamente ahora, cuando han identificado a sus nuevos competidores, los actores digitales como Google. Una buena coartada sin duda para seguir reduciendo costes -oficinas y empleo- de cara al cierre del año pero, sobre todo, adelantándose a los ajustes que deberán hacer en el escenario de 2016, con mayor competencia y tipos de interés en negativo a la vuelta de la esquina.

El supervisor español, sin embargo, no deja pasar la ocasión para mostrar su preocupación, al mismo tiempo que señala al sector algunas vías de solución por las que ya debería estar avanzando. Dado que se da por hecho que el próximo ejercicio seguirá dominado por la presión de los bajos tipos de interés, así como de una mayor competencia, las elecciones se reducen y limitan aún más con el paso del tiempo. En el terreno de la rentabilidad y la eficiencia, las entidades están avocadas a procesos de fusión, que pueden llegar a finales de 2016, o bien, fortalecer sus balances por la vía de emisiones, reducción de costes... etc.

Pero también en el trabajo por mejorar eficiencia y rentabilidad, se apunta en el sector una sugerencia, al parecer, originada en el supervisor, que estaría aconsejando echar una mirada hacia otros modelos de banca que parecen estar dando buenos resultados en esta etapa postcrisis. Para ello se sirven del modelo del holandés ING, el cual habría experimentado un fuerte avance en los nueve meses del año del crédito a particulares -consumo e hipotecario-. Como también se apuntan los efectos positivos que sobre la rentabilidad tiene una nueva práctica: establecimiento de algunas limitaciones en los costes, como es en las remuneraciones variables. Y es que al final todo suma y ayuda para sacarle rendimiento a los fondos propios, que en el caso del holandés ya supera el 11% en lo que va de año y mejor aún su capitalización bursátil. Un buen ejemplo.

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