edición: 2361 , Lunes, 11 diciembre 2017
28/01/2009
Reorganiza un tablero con 28 fichas

Repsol ajusta la brújula

Ana Zarzuela

Mira al Este, reacomoda sus alfiles en Brasil, los pone bajo cubierto en Ecuador y Bolivia, acompasa el ritmo en Argentina, peina la calma con Gaddafi en Libia. Se refuerza en el Magreb. Y hasta se atreve con proyectos  en Irak. Las presiones, los descubrimientos -en Brasil, Perú y Argelia-  y su propia partitura le acotan una nueva geografía. Todo con tal de reducir riesgos, diversificar la producción, reponerse de la pérdida de reservas latinoamericanas -un 25% en dos años- y amortiguar los sustos latinoamericanos y las amenazas rusas. Sus alfiles al Sur del Río Grande seguirán en pie, pero Antonio Brufau reorganiza un tablero de 28 fichas nacionales que en 2012 espera tener el 55% de sus activos en la OCDE. Su baza, silente, tiene el apellido de la ‘revolución energética’ de Obama.

Revisa sus planes de inversión. La crisis amansa su prudencia en Brasil y las promesas para la revolución energética PEMEX; las presiones de Putin y Medvedev lo hacen en Rusia. Pero Brasil, Perú y Argelia le estrenan el año con más de una pesca.  La petrolera finalizó 2008 con 7.800 millones de euros de liquidez disponible y una deuda bruta de 6.263 millones de euros, lo suficiente para no acudir a los mercados de renta fija y darle cuerda al plan estratégico -diseñado antes del estallido de la crisis- que contabiliza unas inversiones totales de 32.800 millones de euros entre 2008 y 2012 y prevé multiplicar por 1,8 su EBITDA en 2012. En su nueva ecuación, sus alfiles en EE UU van mucho más allá de su presencia en la tierra de las oportunidades.

Con un pie en el Golfo de México, acceso a explotaciones inalcanzables para Washington como las cubanas, la mano de PEMEX en su accionariado, años de experiencia en Latinoamérica y hegemonía en los principales productores de la región– Ecuador, Bolivia y Venezuela- Repsol YPF gana puntos a los ojos del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Ahora que Obama promete emprender la cuenta atrás de la independencia de los hidrocarburos, sólo las llamadas tendrán sitio en la mesa energética estadounidense. Repsol tiene silla propia, puesto su bandera en un proyecto de exploración en el mar de Beaufort, en el norte de Alaska, junto a ENI y Shell, es uno de las compañías más consolidadas en el mercado de derivados, suministrará gas peruano desde este año a la costa Oeste de Estados Unidos y tiene permiso para exportar gas a tierras estadounidenses desde la regasificadora de Canadá.  Lo saben los mercados, que han premiado en los títulos de Repsol la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Está dispuesto a recordárselo a Barack ObamaJorge Dezcallar, el embajador español en Washington, que fue responsable de las Relaciones Internacionales de Repsol.

PACIENCIA EN RUSIA

El Kremlin sabe como dejar sentir su poder en las petroleras rusas y utiliza el fantasma de la renacionalización cuando le interesa como mensaje a navegantes, es decir, a las empresas extranjeras con intereses en Rusia. Repsol siente aún el aliento de Putin y Medvedev también en la nuca rusa. Su participada West Siberian Resources (en la que, tras la fusión con Alliance Oil, cuenta con un 4% y presencia en el Consejo) ha duplicado sus ingresos en 2008, pero ya desde 2007 acusa problemas para mantener algunas licencias de exploración de crudo por la presión de las autoridades locales. Y no ha tenido más remedio que renovar una línea de crédito de 146 millones de euros –que deberá cancelar antes de 9 meses- con el banco público VTB para alargar el plazo de la deuda y facilitar las inversiones en la refinería. Sólo después de realizar diversas concesiones a los mandatarios de la región autónoma de Nenets, donde se ubica esa provincia -entre ellos el pago de cargos para el desarrollo social y económico de la zona y la domiciliación fiscal de las filiales- West Siberian Resources ha evitado su expulsión de la zona. Si fuera por el Kremlin, Repsol no volverá a pasar por el 10% de West Siberian. Los de Brufau no lo tendrán tampoco fácil para cerrar con éxito la compra a Rosneft de un 24% en el yacimiento ruso de Sajalin III (Oeste). Ni siquiera aunque prometa al presidente ruso dedicar inversiones de exploración durante 2008 de 64 millones de dólares (52 millones de euros) al proyecto. Y otros peajes.

EL MAGREB Y ORIENTE

Repsol no pierde de vista Oriente Próximo, acaricia las nuevas reservas en Líbano; ha reservado 700 millones de inversión para las extracciones de crudo en las áreas de Genghis Khan y Shenzi y se atreve a seguir mirando de reojo a Irán y a cogerle el guante a Al Maliki en Irak. Estaba desde junio entre los llamados a comer del pastel del crudo por el propio gobierno bagdadí, pero peinó la calma de las prisas de la senda de BP, Exxon Mobil, Shell, Total y Chevron, elegidas ya a dedo por el Gobierno iraquí. Prometió no llegar hasta que no estuviera claro y Brufau ha comenzado a ‘ver la luz’ este mes, con la segunda ronda de licencias de proyectos. No aspira, por el momento, a la exploración y producción. Coge el guante de los proyectos de ingeniería del gobierno de Nouri al Maliki, empeñado en que las españolas desembarquen allí, aunque sea chocando espadas con la italiana Eni y la japonesa Nippon Oil.

Brufau mueve ficha en el Magreb. Las de las inversiones y los descubrimientos. Repsol ya tiene presencia en los negocios de distribución y comercialización en Marruecos a través de la filial Repsol Maroc, así como en los de gas a través de National Gaz of Morocco. Pero el desembarco por primera vez en su historia en un pozo petrolero en Marruecos – el Anchois- no es más que la confirmación de que Repsol se blinda mirando al Este. Pero es en el norte del continente donde despliega sus expectativas más tangibles. El plan estratégico 2005-2009 de Repsol  considera a Libia una de las zonas con alto potencial de crecimiento en las actividades de exploración y producción por el valor de sus activos y su rentabilidad.: 58 pozos exploratorios con los que incrementar la producción de hidrocarburos en un 15% hasta 2010.

Muanmar el Gaddafi no le quita el ojo a Repsol, busca un papel más cercano con la petrolera. Será una participación complementaria, un puente entre Moscú y Madrid con escalas en Trípoli o un simple cambio en las condiciones de Repsol en Libia aprovechando que su fondo soberano Labico pasa por allí y que Repsol -la primera petrolera privada del país- acaba de anunciar uno de sus mayores descubrimientos en tierras libias. Por mucho que reconozca que vigila los requiebros de Lukoil, no ha aspirado a ser la reina del tablero, sólo acariciaba una porción como mucho del 10%, pero quiere sacarle punta a su rol como posible alfil energético. Tiene petrodólares, la mano del Estado libio una relación previa con Sacyr, una compañía mixta en común y empatía con algunos de los directivos y accionistas de la petrolera española. Con o sin los petrodólares, Gaddafi ya tiene la luz verde, al menos de Antonio Brufau, que le tendía sobre el terreno la alfombra roja a un posible del país donde más barriles produce la compañía, con una "historia jurídica de estabilidad, de comunión entre las dos partes". Como siempre, Muanmar el Gaddafi adorna cada nuevo galón para Antonio Brufau en tierras libias con ‘abrazos del oso’. Lo hace con los nuevos yacimientos descubiertos por la española este mes y con la renovación de contratos exploración y producción hasta 2034 aún calientes. Por eso, el coronel asfixia, pero no tanto como para poner en riesgo la inversión bruta de 4.000 millones que la española ha sellado con NOC.

A la petrolera española se le concedieron 15 años adicionales en el contrato del bloque NC-115, y 9 ó 5 años, según los casos, en los contratos del bloque NC-186. Junto a esto, el grupo presidido por Antonio Brufau amplió en cinco años las licencias de exploración en los bloques anteriores. Como contrapartida, el consorcio en el que participa deberá pagar un bono en tres plazos de 1.000 millones de dólares (640 millones de euros). Pero, para espantar las tentaciones de Trípoli de reeditar pinzas como la argelina, la petrolera acaba de comenzar la producción en el campo I/R, el mayor descubrimiento de petróleo en Libia de la última década, realizado por Repsol en 2006, que duplicaría su producción y reservas en el país magrebí. Repsol se queda con el 10% de la producción, unos 25.000 barriles. .Libia puede ser, además, el puente al atajo saharaui que la UE quiere desbrozar y que, más que a nadie, le queda a la mano a Repsol. En tierras saharauis espera ya, explorando desde hace meses la estatal libia Tamoil. Invertirá de 100 a 150 millones de dólares en el Sáhara Occidental y doblará la cifra si descubre petróleo.

EL BLINDAJE ARGELINO

Sonatrach ha desenterrado el ‘muerto’ de Gass Touill del jardín de Brufau y Salvador Gabarró y trata de comer de sus carnes en lugar de pagar su ‘homicidio’. Amaga con arañar 550 millones de euros al arbitraje,  antes que encarar en Ginebra los 1.640 millones que Gas Natural y Repsol le reclaman por el zarpazo a las inversiones. Argel choca sables y marca distancias con Repsol, le amarga Camisea donde promete ser el compañero más incómodo para el viaje de las reservas peruanas. Y marca en sus espaldas los acuerdos con E. ON y GDF-Suez. Pero Repsol pone a cubierto sus huellas en tierras del presidente  Bouteflika: sus derechos mineros sobre 16 bloques, 5 de exploración, con una superficie de más de 17.200 km2, y otros 11 bloques de desarrollo con un total de 3.108 km2. Los nuevos pozos de la Cuenca de Reggane- donde los descubrimientos efectuados suman unas reservas netas de 145 millones de barriles- no sólo la consolidan como uno de los grandes proyectos de crecimiento del Plan Estratégico de Repsol. Su sociedad con Sonatrach en el consorcio descubridor y los otros dos hallazgos -en la Cuenca de Ahnet y en la Cuenca de Berkine- blindan sus muros ante Mohamed Meziane y ligan su suerte a los 63.000 millones de dólares en proyectos energéticos que promete invertir Argel.

Con los contratos de extracción y producción en Mauritania, Marruecos y Argelia y con las expectativas en el Canal de Suez, Repsol YPF compensa sus esfuerzos en Guinea, donde dispone de dos concesiones “off shore”: una de 2.927 km2 en el bloque K -la única en la que se han hecho prospecciones que han resultado negativas- y en el bloque C otra concesión de 2.629 km2. Gepetrol, la estatal, pretende la asesoría de la petrolera en una aventura gasista que capitanean Washington, París y Pekín.

PRUDENCIA AMERICANA

En el ajedrez latinoamericano, la miel en los labios de la prudencia vive para la petrolera española en Brasil, donde el hallazgo de gas en Santos se suma al descubrimiento de crudo ligero en Guará -el segundo conseguido en el bloque BM-S-9- y el de Carioca, uno de los diez proyectos clave del Plan Estratégico de Repsol, la que se supone será la mayor reserva de Brasil que comenzará a producir en 2012. Pero el caramelo del oro negro brasileño sigue siendo ignoto, sobre todo en el epicentro de su dulzor, en los Campos de Carioca y Guará, y descubrirlo es costoso. Por eso la compañía se entrega al baile de los descubrimientos en Perú  -donde el descubrimiento de un gran yacimiento en Kinteroni X1 le pone a la mano casi el doble del consumo anual de gas en España -y a las aguas cubanas del Golfo de México, donde tras una primera perforación en 2004 halló depósitos de crudo, pero de explotación incosteable, y reanudará la búsqueda este año.

Repsol YPF prometió no irse de ningún país de la región. Pero Rafael Correa y Evo Morales le están poniendo la cintura a prueba. Para la española hay “nubes”, a las que da aire lo que Antonio Brufau no duda en calificar como “falta de formalidad institucional”. Si la exposición en Latinoamérica en 2004 suponía el 52% de su negocio, en 2012 no pasará del 31%.  Le ha puesto música al miedo de las multinacionales y ahora que la OPEP fuerza el recorte de la producción ecuatoriana, el presidente Rafael Correa le adorna también la letra de nuevas restricciones. Y a la vista de que ni la estatal Petroecuador (con una rebaja del 40% de su presupuesto) ni sus nuevos aliados rusos, iraníes y venezolanos están por la labor, el gobierno ecuatoriano espera que las multinacionales paguen un ‘cubierto’ demasiado caro para el buque insignia de sus sueños estatales. Ya lo han hecho con sus inversiones, obligadas a aceptar un campo de juego fiscal cada vez más estrecho. Y comienzan a sentirlo en las carnes de la producción: correrán con la mayor parte de las facturas de los recortes obligatorios. La italiana AGIP (el brazo andino de Eni) prepara las maletas, Quito no le dejará extraer más crudo; Repsol, de nuevo, amuebla las trincheras, aún calientes tras la última amenaza de nacionalización y en Bolivia prepara la cartera para asumir sus facturas como socia minoritaria de Andina, ahora que Evo Morales, henchido de las ínfulas nacionalizadoras  de su nueva Constitución, quiere depositar en la petrolera una década de planes.

Morales quiere más que un vínculo que deja sólo en manos de la española un 48,92% del paquete accionarial de Andina; obliga a Brufau a compartir la gestión con los enviados de Palacio, a entregar el timón y conformarse con dos consejeros de siete. Repsol está condenado a vestir los ensueños de Morales en su triple condición: como socio forzoso del Estado, como inversor a la fuerza con 900 millones de dólares para el Plan 100, como productora en los megacampos de Margarita  y Huacaya y como puente de emergencia a las necesidades gasistas de Argentina y Brasil. Repsol ha sido durante dos años el aliado paciente, capaz de aguantar denuncias, subidas impositivas y amenazas. Acepta su rol de socia minoritaria, pero -aviso para navegantes- exige al Estado que, lejos de los tics de YPFB, se enfunde su traje de accionista mayoritario para que la compañía continúe operando, reinvirtiendo y distribuyendo las ganancias. El ‘matrimonio’, de conveniencia y con el juez de guardia, puede acabar en divorcio si a la petrolera le estrecha más el cerco.

MÉXICO Y ARGENTINA

En Argentina, Repsol no hará las maletas, sino las trincheras, desde las que cobrarle los daños a los Kirchner, ahora que la nacionalización de las pensiones le condena al tango más arrebatado. Ya le cayó el chaparrón del Merval. Y no está el patio de las inversiones para más sustos, por mucho que la ‘argentinización’ de YPF le ayude a parar el golpe. Julio De Vido intenta canjear la promesa de inversiones por 7.000 millones de dólares en la región, pero no tiene nada a cambio. Antonio Brufau protege sus almenas argentinas: pero sólo lo justo para hacer de ellas un invernadero de resultados (un incremento interanual del 13%) y un granero para la diversificación regional. ‘Argentiniza’ YPF y ‘desargentiniza’ el resto.  Se aferra a los resultados y pone a cubierto los nuevos contratos con las provincias petroleras.  A la vista de los vecinos, puede aguantar. Una postura que, incluso si el ´default´ llega a las tierras del tango, le permitiría  pasar a resguardo la tormenta y seguir esperando. Los Kirchner tendrán la última palabra: las provincias quieren invertir en el 20% en Bolsa y puede ser con los pesos de la Casa Rosada, a lo peor con los de las AFPJ.

Con Repsol en cabeza -gracias a una tradición de contratos conjuntos, el antecedente de la Cuenca de Burgos y un 4,9% de su accionariado en manos de la azteca- y Petrobrás arañando posiciones, las multinacionales aguardaban, llamadas a comer en el pastel energético azteca. La nueva refinería y la concesión de 115 bloques en aguas profundas serán la primera prueba del nueve de su sintonía.  Pero el presidente de la Comisión de Energía del Senado, Francisco Labastida Ochoa, advierte ya que la reforma energética recién promulgada está en riesgo debido a la decisión gubernamental de disminuir el presupuesto de Petróleos Mexicanos (Pemex) en 32.000 millones de pesos con relación al que ejerció este año, lo que le impedirá llevar a cabo las inversiones y los gastos de operación necesarios en 2009. Y todas las ecuaciones, que Brasil y en México pasaban por la hispano-argentina, tendrán que esperar. Antonio Brufau frena los caballos.

En tierras cariocas, con menos competencia en la región, las vitaminas de la diversificación de YPF y un músculo que promete invertir 32.000 millones hasta 2012, Repsol estaba llamada a beber en la fiebre del oro negro brasileño y en las debilidades de Petrobrás, pero no habrá más inversión adicional aún por muy goloso que sea el caramelo de los nuevos descubrimientos como el de Guará. Dimitri Medvedev y Gazprom lo saben: si Petrobras y su paso atrás dejaron este trimestre más sitio a los alfiles de Brufau en Cuba, México y Brasil, ahora Moscú desembarca por las grietas de Lula: no es casualidad que la nueva sede de Gazprom para el continente acabe de abrir sus puertas en Brasilia; ni que por primera vez sellara acuerdos de prospección con la rusa. Las puertas entreabiertas de la colaboración con Pemex son la siguiente parada.

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