edición: 2469 , Viernes, 18 mayo 2018
06/02/2009

Repsol se hace fuerte en el tablero energético de Obama

Tiene acceso a Canadá, Alaska y Cuba y amasa noticias en el Golfo de México
Javier Aldecoa

Con  acceso a explotaciones inalcanzables para Washington como las cubanas, la mano de PEMEX en su accionariado, años de experiencia en Latinoamérica y hegemonía en los principales productores de la región -Ecuador, Bolivia y Venezuela- gana puntos a los ojos del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Ahora que Barack Obama promete emprender la cuenta atrás de la independencia de los hidrocarburos, sólo las petroleras escogidas tendrán sitio en la mesa energética estadounidense. Repsol dispone de silla propia, ha puesto su bandera en un proyecto de exploración en el mar de Beaufort, en el norte de Alaska, junto a ENI y Shell; es uno de las compañías más consolidadas en el mercado de derivados, suministrará gas peruano desde este año a la costa Oeste de Estados Unidos y tiene permiso de la National Energy Board (NEB) para exportar gas a tierras estadounidenses desde la regasificadora de Canaport en Canadá, uno de los 10 proyectos estrellas de su plan estratégico, en el que  la petrolera española prevé invertir 300 millones. Lo saben los mercados, que han premiado en los títulos de Repsol la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Está dispuesto a recordárselo a Barack Obama Jorge Dezcallar, el embajador español en Washington, que fue responsable de las Relaciones Internacionales de Repsol. Ya fue capaz de despejar los caminos de Brufau hacia George W. Bush.

Mira al Este, reacomoda sus alfiles en Brasil, los pone bajo cubierto en Ecuador y Bolivia, acompasa el ritmo en Argentina, peina la calma con Gaddafi en Libia. Se refuerza en el Magreb. Y hasta se atreve con proyectos  en Irak. Las presiones, los descubrimientos -en Brasil, Perú y Argelia-  y su propia partitura le acotan una nueva geografía. Todo con tal de reducir riesgos, diversificar la producción, reponerse de la pérdida de reservas latinoamericanas -un 25% en dos años- y amortiguar los sustos latinoamericanos y las amenazas rusas. Sus alfiles al Sur del Río Grande seguirán en pie, pero Antonio Brufau reorganiza un tablero de 28 fichas nacionales que en 2012 espera tener el 55% de sus activos en la OCDE. Su baza, silente, tiene el apellido de la ‘revolución energética’ de Obama.

Repsol amuebla su refugio del Golfo de México, donde  participa en 72 bloques, ya se encuentran muy avanzados proyectos de envergadura como el de Shenzi y prevé iniciar  en este primer semestre la actividad en Angostura.  Está dispuesto a demostrar que la compra hace  dos años a BP por  2.145 millones de dólares de su  28% en el yacimiento en Green Canyon, en aguas profundas del Golfo de México es una de sus adquisiciones más rentables. Le dijo adiós a 2008 con el descubrimiento, aún caliente, en las aguas ultra-profundas del Golfo. Promete seguir, más pronto que tarde, las huellas de Chevron, Eni y Anadarko, que acaban de anunciar dos grandes yacimientos de crudo al sudeste de Houston y al sur de Nueva Orleáns, en los aledaños del área de exploración de la hispano-argentina. Las aguas estadounidenses del Golfo de México le darán sorpresas en breve de la misma intensidad que la samba brasileña le puso a mano en 2008. Ya ha reservado 700 millones de inversión para las extracciones de crudo en las áreas de Genghis Khan y Shenzi.

Ahora que el 'Big Three' petrolero de EEUU (Exxon Mobil, Chevron y ConocoPhillips) ha ganado un 27% menos en 2008 por las pérdidas de ConocoPhillips y que BP aún se resiente de los problemas en sus refinerías norteamericanas, Antonio Brufau se pone más cómodo en la tierra de las oportunidades, dispuesto a demostrar que el pastel energético no sólo es ‘verde’ con Obama. La cuenta atrás para reducción de la dependencia del petróleo extranjero ha comenzado. Lo del suministro petrolero a su primer consumidor será otra cosa. Y ya desde finales de 2008 comenzó la disminución de las exportaciones a Norteamérica (12,4%) y Europa (15%), que han tocado fondo en enero. Paradojas de su laberinto energético, Chávez se puede convertir, sin querer, en el mejor aliado de la política de autonomía energética de Barack Obama: de los 200.000 bpd del recorte acordado por la OPEP para Venezuela que asume Pdvsa EE UU sentirá el tijeretazo de casi 166.000. El que esté se quedará. Lo sabe Sergio Gabrielli. La mayor parte de las inversiones en el exterior de Petrobras en el período 2009-2013 -16.843 millones de dólares- será en Estados Unidos. Todo con tal de hacerse sitio antes de 2020 en el mayor mercado del mundo.

LA LLAVE AL PETRÓLEO CUBANO

Con La Habana, Antonio Brufau cruza los dedos. Los de la diplomacia parecen más relajados que en 2005 cuando comenzó la exploración; los de las urgencias de los hermanos Castro y los números de Cupet necesitan más crudo sobre la mesa; los de los planes y la competencia. Y los de la paciencia ya hace mucho que están atados. Repsol busca su sitio en un terreno acotado por la necesidad, las limitaciones técnicas y las promesas de los yacimientos; una isla ebria de delirios energéticos, alimentados por los petrodólares bolivarianos, que busca elevar su capacidad de refinación a 350.000 barriles diarios en 2012 ó 2013. Inasequible a la realidad, Raúl Castro jura que pronto convertirá a la Isla en exportadora de petróleo. Se lo ha recordado la estatal Cuba Petróleo (Cupet) al nuevo inquilino de la Casa Blanca: a la luz de las buenas perspectivas de encontrar petróleo en aguas profundas de su Zona Económica Exclusiva (ZEE) en el Golfo de México, Estados Unidos  "está perdiendo" oportunidades en la isla. Con canadiense Sherrit desligada de la explotación de los 59 bloques de los 112.000 kilómetros cuadrados de la ZEE cubana y aún a la espera de que la brasileña Petrobras decida si se enrola en el programa, el petróleo de las aguas cubanas será luz para pocos ojos. Para empezar, los de Repsol YPF, la noruega Norsk Hydro, la india Oil and Natural Gas Corporation (ONGC), la malaya Petronas, la venezolana PDVSA y la vietnamita PetroVietnam.

Las exploraciones de Repsol YPF en Cuba están despertando el interés de las poderosas petroleras norteamericanas, dispuestas a presionar a la Administración de Barack Obama para que suavice el embargo contra Cuba y poder participar así en un suculento negocio.  No es sólo UBS la que descuenta que Repsol podría ganar 1.700 millones de dólares (1.395 millones de euros) en el corto plazo si encuentra petróleo en las aguas profundas de Cuba. Realizó estudios físicos y perforaciones en la zona hace tres años, gracias a los cuales se llegó a la conclusión de que había petróleo de buenas condiciones, pero en cantidades no comerciales, en aguas situadas a kilómetro y medio de profundidad. Este año le corresponde la perforación para comprobar y validar la existencia del petróleo. Eso, después, implicaría dos o tres años para poder consolidar la estructura, y evaluar y desarrollar los campos que se vayan encontrando, por lo que la comercialización podría demorarse hasta 2011.

Gracias a una tradición de contratos conjuntos, el antecedente de la Cuenca de Burgos y un 4,9% de su accionariado en manos de la azteca, Repsol encabeza el desfile de las multinacionales llamadas a comer en el pastel energético mexicano. Statoil Hydro, Chevron, Nexen, Shell, Exxon Mobil, Maersk y British Petroleum, con los que México tiene convenios de colaboración, guardan sitio para la  licitación de la nueva refinería. Pero Repsol está lista para la ‘ranchera’ a la mesa de PEMEX. Brufau está en condiciones de hacer valer su buena sintonía con el director de Petróleos de México (PEMEX), Jesús Reyes Heroles, con el secretario de la Gobernación, Juan Camilo Mouriño. Y con el propio presidente Felipe Calderón, que, mucho antes de llegar al Palacio de los Pinos, cuando llevaba las riendas de la Secretaría de Estado de Energía, no dudó en estrechar los lazos comerciales con Repsol y asignarle contratos con Petróleos de México en 2003, una sintonía que ha permitido consumar la firma de un contrato con la Comisión Federal de Electricidad para la compra a Repsol de gas por 26.000 millones de dólares -el que la española transporta desde los yacimientos peruanos de Camisea-, que le aportará beneficios de 18.000 millones de dólares. A las filas de Brufau la reforma de Petróleos de México les permite, en teoría, amortizar sus ganas de seguir en la región, la experiencia en aguas profundas, su presencia en el Golfo de México, su fortaleza en refinerías internacionales y el lazo accionarial y de operación con la mexicana.

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