edición: 2575 , Martes, 16 octubre 2018
19/02/2009
Washington busca atajos

Repsol se hace sitio en la carrera al gas de Obama

La apuesta en Trinidad y Tobago refuerza su sitio en el mayor suministrador de GNL a Norteamérica
Javier Aldecoa

De espaldas a la energía iraní, Washington busca atajos a la dependencia de la ‘OPEP del gas’. Gazprom trata de ponerle apellidos rusos, con su primera planta de GNL dedicada a EE UU, pero es al continente americano al que mira Barack Obama. Sus ojos se encuentran con los de Brufau en todos los ángulos. Sus planes recién consumados en Canadá -la planta de Canaport y el suministro de Deep Panuke- le ponen a tiro el 20% del consumo en la costa noroeste del primer consumidor mundial; la apuesta recién redoblada en Trinidad y Tobago le refuerza su sitio en el mayor suministrador de GNL a Norteamérica y las arterias de su inversión en la peruana Camisea hacen fluir las mayores reservas del continente hacia EE UU. Todos sus caminos apuntan al gas al norte del Río Grande. Lo saben los mercados, que han premiado en los títulos de Repsol la llegada del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Está dispuesto a recordárselo a Barack Obama Jorge Dezcallar, el embajador español en Washington, que fue responsable de las Relaciones Internacionales de Repsol.

Washington sangra por las heridas de su dependencia, de sus recelos geoestratégicos, más ahora que sus inventarios de gas natural cayeron en 159.000 millones de pies cúbicos, hasta 2.020 billones de pies cúbicos y que Barack Obama clama por la autonomía energética, pero le cierra las puertas a la exploración frente a sus costas durante al menos seis meses  le pone candado a la veda abierta que George W. Bush anunció para 2010. Ya en tiempos de Bush llegó al Senado un proyecto de ley contra la recién bautizada ‘OPEP del gas’ y los desencuentros de la ‘seguridad energética’ con Argelia, Venezuela, Irán o Rusia.  Royal Dutch Shell y Total retrasaron las decisiones sobre inversiones multimillonarias en proyectos de gas natural licuado (GNL) en las tierras de Ahmadinejad el año pasado debido a las tensiones políticas. Aguardan el minuto de la distensión, pero Hillary Clinton advierte que no será de inmediato. La “OPEP de gas” da vueltas a sus tentáculos sobre los mayores conumidores -la Unión Europea, Japón, Corea- y EE UU no iba  a ser menos.

Ahora que Barack Obama promete emprender la cuenta atrás de la independencia de los hidrocarburos, sólo las compañías escogidas tendrán sitio en la mesa energética estadounidense. Repsol PF dispone de silla propia. Con un pie en el Golfo de México, acceso a explotaciones inalcanzables para Washington como las cubanas, la mano de PEMEX en su accionariado, años de experiencia en Latinoamérica y hegemonía en los principales productores de la región– Ecuador, Bolivia y Venezuela- gana puntos a los ojos del nuevo inquilino de la Casa Blanca. Pero no serán sólo el petróleo, ni el incremento de sus reservas y su rol en el Golfo de México estadounidense los que jalonen el desembarco de Antoni Brufau en la tierra de las oportunidades.

En el Kremlin lo saben. Dimitri Medvedev ha puesto en marcha esta semana la primera fábrica de licuefacción de gas natural en territorio ruso. Con Gazprom como capitana y dueña del 50%, Sajalin II enviará su 4,5 millones de toneladas de gas licuado desde marzo a Japón, pero en los próximos 20 años su flujo de GNL ya está comprometido también con Corea del Sur y Estados Unidos y México. Una arteria por la que no dejarán que circule el gas de Repsol. Aunque negocia desde julio y prometía dedicar inversiones de exploración de 41 millones de euros, el Kremlin le sigue colocando fuera de alcance su entrada al 24% de Rosneft en Sajalin III.

CANADÁ, TRINIDAD Y PERÚ

En Canadá, Repsol YPF tiene ya los 1.000 millones de pies cúbicos de gas (28,3 millones de metros cúbicos) de la planta de gas natural licuado de Canaport en una mano (la primera que se instaló en la costa Este de Norteamérica) y la llave a los 5,67 millones de metros cúbicos diarios del proyecto Deep Panuke en la otra, los dos atajos para llegar al corazón de mercados clave como EEUU o la región atlántica de Canadá, con una creciente demanda de gas natural y proveer a Boston o Nueva York. El acuerdo recién sellado con Encana le permite, a partir de comprar toda la producción de gas natural de su proyecto en la costa atlántica de Canadá, al sureste de la costa de la provincia de Nueva Escocia, para enviarlos por gasoducto a la localidad de Goldboro, donde conectará con la red de distribución que proporciona gas a las provincias atlánticas canadienses y los estados del noreste de Estados Unidos. Su luz verde llega sólo dos meses después de obtener la licencia del regulador energético canadiense National Energy Board (NEB) para importar gas a Canadá y a exportarlo a Estados Unidos a través del gasoducto de Emera Brunswick desde la planta de regasificación de Canaport, uno de los diez proyectos de mayor envergadura para el desarrollo del plan estratégico 2008-2012, en la que la petrolera española prevé invertir 300 millones.

Trinidad y Tobago es ya mucho más que el origen del 15% de la producción total de Repsol YPF. Su pie en la planta de Atlantic LNG, desde 1995, además del grifo del 20% del gas que se consume en España, le pone a Brufau a mano la llave a la mayor suministradora de gas natural licuado a los Estados Unidos. Un espacio que la petrolera ha ‘amueblado’ con inversiones de 1.700 millones de dólares y en el que acaba de prometer ponerse aún más cómoda, antes de que lo hagan sus competidoras estadounidenses, a la caza del GNL.

Y aunque Repsol estudia retrasar 350 millones de inversión para el desarrollo del bloque 57 de Camisea, se entrega al baile de los descubrimientos en Perú  -donde un gran yacimiento en Kinteroni X1 le pone a la mano casi el doble del consumo anual de gas en España y se centra ahora en un proyecto que licuará 4.45 millones de toneladas anuales de gas proveniente de Camisea y venderá todo el gas resultante de GNL a Repsol para su exportación. Un plan que refuerza a la hispano-argentina en una de las cuencas más fructíferas del continente y sintoniza con los planes del gobierno aprista de ´gasificar´ el país para independizarse del petróleo, aumentar el consumo interno y fomentar la comercialización de gas en el mercado internacional. Además, Repsol está construyendo una planta de licuefacción de gas en Perú y amasa el horizonte de 2014, ése en el que los analistas locales descuentan que que  se descubrirán nuevas reservas en los lotes adyacentes a Camisea y Pagoreni: el lote 58, de propiedad de Petrobras, y el lote 57, de Repsol; un gas que costaría el doble del precio al que hoy se vende Camisea.

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