edición: 2746 , Martes, 25 junio 2019
31/03/2009

Repsol y Gas Natural se ponen cómodos en el Magreb

Javier Aldecoa

Ha dibujado sus perfiles Antoni Brufau: la nueva geografía al sur del Estrecho pasa por la diversificación del mix energético, el incremento de la interdependencia regional y la mayor intensidad de la conexión entre las dos orillas del Mare Nostrum. Con ese mapa en el horizonte y la evidencia de que dos de los grandes nueve descubrimientos de hidrocarburos mundiales llevan su apellido sobre la piel norafricana, Repsol mira al Magreb, es la llave para la ampliación de reservas que ya duplicó en 2008. Digiere aún Reggane, equivalente al 1% del consumo español. Su séptimo descubrimiento en este año, en la zona exploratoria de Tánger-Larache, mano a mano con Gas Natural es el indicativo del potencial de la zona en la que las dos han puesto ya mucho más que la intención. Repsol y Gas Natural se suben a la necesidad de diversificación y autonomía energética de Marruecos, al poderío gasista de Argelia y su brazo sobre más del 40% del gas ibérico; se hacen sitio en los zigzagueos de Muanmar Gaddafi en Libia y abren camino exploratorio a cuarto manos para su GNL en Angola y Nigeria, prometen ser los siguientes en dar noticias. Tanto Brufau como Gabarró quieren algo más que sus galones de compradores del gas africano. Los de Salvador Gabarró, además, la mano sobre el gasoducto Magreb-Europa que une los yacimientos argelinos de Hassi R' Mel con la Península y  la oferta -recién renovada por el ministro Jelil- de la llave al 10% del Medgaz, la arteria llamada a unir el gas del sur con el Norte del Mare Nostrum sin pasar por Marruecos desde el segundo semestre de este año.

El proyecto europeo de creación de un mercado de gas interconectado en Europa del Sur es aún papel mojado: en Europa el 50% del gas licuado proviene de la ribera sur del Mediterráneo, en el 2030 esto se irá reequilibrando, porque la ribera sur irá consumiendo más hasta el 58% en el norte y 42% en el sur. Pero Marruecos quiere ya sitio propio en él y con los su descubrimiento de Tánger-Larache- a 40 kilómetros de la costa- y las exploraciones en marcha, Repsol y GN le despejan el horizonte de los hidrocarburos propios a Mohamed VI. Marruecos busca la diversificación, pero la solar no llegará por ahora, no antes de 2013; la eléctrica depende por ahora de Argelia o de Europa y la nuclear está en los brazos galos de Areva, con el acuerdo para extraer uranio del fosfato a cambio de los reactores de Anne Lauvergeon. Rabat planea construir una planta de regasificación del gas licuado qatarí o ruso en Tánger o Mohamedia por importe de unos 407 millones de euros, pero es aún sólo un proyecto. La dependencia aprieta tanto que el reino alauita no ha tenido más remedio que driblar las fronteras de su odio y girar la cara al gas de Argelia: Marruecos 'chupa' de los  9.000 millones de metros cúbicos del gas argelino desde hace siete meses a través del gasoducto Europa-Magreb que  desemboca en España y ha accedido a nutrir con el gas vecino la central que construirá Abener de las arterias del tramo marroquí del gasoducto Magreb-Europa, gestionado por Metragaz, la filial local de Gas Natural. El otro, el acceso a los mercados ya hace mucho que lo atesoran: la actividad de transporte de gas desarrollada en Marruecos a través de las sociedades EMPL y Metragaz ha representado un volumen total de 133.497 GWh, con un aumento del 7,5% en el último año. La optimización del balance de oferta-demanda de GAS NATURAL y el crecimiento de las ventas en España junto al aumento de los volúmenes transportados para Portugal han permitido incrementar notablemente el nivel de utilización del gasoducto Magreb-Europa.

España mira al Plan Solar Mediterráneo, aún borroso. Y amasa la tercera línea de conexión eléctrica con Marruecos, pero la llave de esa luz vendrá de Francia. La de la nuclear la tiene ya París a mano en todo el sur del Mare Nostrum, es el punto de fuga para Areva y Total a su laberinto galo. Pero Repsol se enseñorea del crudo al norte del Sahara y las lanzas del gas se las llevan las empresas españolas, con el gasoducto Medgaz y la mitad de las plantas de regasificación de Europa a la mano; Sonatrach se las deja en bandeja, aunque le guarde sitio a GDF-Suez y Total en el gas en origen, en el South Stream y en la vía alternativa del gasoducto nigeriano. Argel mira al Medgaz, aspira a hacer del Mare Nostrum a partir de 2010 el patio de sus ambiciones energéticas y de España el atajo de ese desembarco. Ya lo es, de alguna manera: un 87% de los 62.000 millones de metros cúbicos exportados por la estatal magrebí en el último año han terminado en tuberías españolas. Sarkozy sabe que las llaves al Medgaz no están tan cerca de París. Ni la geometría accionarial ni los recelos de Sonatrach se lo ponen fácil. GN, Cepsa e Iberdrola tienen la mano sobre esa llave,  más ahora que Sonatrach acalla sus sables a la luz de la postguerra del gas ruso. España, con siete de las quince plantas de regasificación del continente, tiene ya en su mano la llave al 50% del GNL: es el principal receptor europeo de Gas Natural Licuado.

Lo advirtió, en la que será su última presentación de resultados, el presidente de FENOSA, López Jiménez. El GNL es mucho más que un activo estratégico para las empresas, una llave geopolítica que España tiene en sus manos.  Lo saben E.ON y RWE. Horadan los caminos de Nord Stream, de espaldas a la galería europea de Barroso y le da cuerda a las alternativas nucleares dentro y fuera de Alemania, pero encarnan el signo de los tiempos del gas europeo con el Gas Natural Licuado. Los ojos de E.ON apuntan a Guinea Ecuatorial, a través de la lente de FENOSA. Repsol-Gas Natural LNG Stream, la compañía conjunta de Repsol y Gas Natural es desde 2005 el tercer grupo a nivel mundial en transporte de GNL. El Plan Estratégico 2008-2012 de Repsol prevé multiplicar por 4 el volumen de comercialización de GNL, lo que supondrá un volumen equivalente al 50% del gas que consume España en un año. Gas Natural podría desviar además alguno de los envíos de GNL que no necesita en España a Italia, Portugal o Francia. Repsol y GN miran juntas a Nigeria, de la que procede ya el 15% del GNL que llega a España y a Angola con la lupa de la sociedad Gas Natural West África (60% Repsol YPF y 40% GAS NATURAL).

Con el gas para Marruecos, que aporta a través de Metrogas,  Gas Natural completa el paisaje del primer importador de hidrocarburos argelinos a España. Tiene la llave del gasoducto del Magreb  y el acceso al mercado, no sólo al español, sino al Mibgas. Ya en su momento, en tiempos de Hassan II, estaba llamada a ser la ficha del trasvase entre Argelia y Marruecos que el reino alauita piensa reeditar ahora. En tierras de Bouteflika, la gasista española compensa -a domicilio- la exclusión de Gassi Touil que le impuso Jelil. En Argelia, la compañía continúa desarrollando el proyecto de exploración en Gassi Chergui, donde en 2008 se inició la perforación de un segundo pozo.

Argel respira diplomacia por sus heridas: la postguerra del gas ruso, la fortaleza de otras alternativas, la proximidad a Moscú recién bautizada por Gas Natural y Repsol, la avanzadilla de los de Brufau en tierras argelinas, las urgencias de inversiones de Sonatrach y sus deficiencias en reservas viables a largo plazo le empujan a repartir ahora al menos algunas píldoras de tregua con las españolas. Se apura para cerrar un acuerdo de precios, mejor por las buenas antes de que el Medgaz comience a rodar a finales de año y el contexto del gas mundial siga bajando.

Argelia ensayó el ‘abrazo del oso’ con la llave en mano del 43,3% del gas español. Sonatrach ha desenterrado el ‘muerto’ de Gass Touill del jardín de Brufau y Salvador Gabarró y trata de comer de sus carnes en lugar de pagar su ‘homicidio’. Amaga con arañar 550 millones de euros al arbitraje,  antes que encarar en Ginebra los 1.640 millones que Gas Natural y Repsol le reclaman por el zarpazo a las inversiones. No es el socio más fácil. Argelia tiende los puños: el de la bandera blanca se acerca al acuerdo final de precios con GN que Sonatrach espera cerrar en abril en Londres y a la puerta abierta al 10% de Medgaz para Gas Natural; el de los sables, afila la dialéctica y promete no ponérselo fácil al precio del gas español, al precio del desembarco en Medgaz -a niveles de mercado, jura Jelil- ni subvencionar a los de Gabarró en el flujo del gasoducto. Aunque le duela, la mayoría del Medgaz caerá del lado español.

LA GEOGRAFÍA DE REPSOL

Brufau mueve ficha en el Magreb, la de las inversiones y los descubrimientos. Peina la calma con Gaddafi en Libia y pesca sus mejores descubrimientos fuera del Golfo de México en Argelia y Marruecos. Repsol ya tiene presencia en los negocios de distribución y comercialización en Marruecos a través de la filial Repsol Maroc, así como en los de gas a través de National Gaz of Morocco. Pero el desembarco por primera vez en un pozo petrolero en Marruecos -el Anchois- y el descubrimiento de gas en Tánger-Larache no son más que la confirmación de que se blinda  de nuevo mirando al Este desde el Norte del Mare Nostrum. Las presiones, los descubrimientos y su propia partitura global le acotan una nueva geografía que está más cerca del norte de África, todo con tal de reducir riesgos, diversificar la producción, reponerse de la pérdida de reservas latinoamericanas -un 25% en dos años- y amortiguar los sustos latinoamericanos y las amenazas rusas. Un paseo en sintonía con los intereses de Rabat y el poderío de Argel. Y en el que hace más de una escala a cuatro manos con Gas Natural.

Argel choca sables y marca distancias con Repsol, le amarga Camisea donde promete ser el compañero más incómodo para el viaje de las reservas peruanas. Y marca en sus espaldas los acuerdos con E. ON y GDF-Suez. Pero Repsol pone a cubierto sus huellas en tierras del presidente  Bouteflika: sus derechos mineros sobre 16 bloques, 5 de exploración, con una superficie de más de 17.200 km2, y otros 11 bloques de desarrollo con un total de 3.108 km2. Los nuevos pozos de la Cuenca de Reggane- donde los descubrimientos efectuados suman unas reservas netas de 145 millones de barriles- no sólo la consolidan como uno de los grandes proyectos de crecimiento del Plan Estratégico de Repsol. Su sociedad con Sonatrach en el consorcio descubridor y los otros dos hallazgos -en la Cuenca de Ahnet y en la Cuenca de Berkine- blindan sus muros ante Mohamed Meziane y ligan su suerte a los 63.000 millones de dólares en proyectos energéticos que promete invertir Argel. Con los contratos de extracción y producción en Mauritania, Marruecos y Argelia y con las expectativas en el Canal de Suez, Repsol YPF compensa sus esfuerzos en Guinea, donde dispone de dos concesiones “off shore”: una de 2.927 km2 en el bloque K -la única en la que se han hecho prospecciones que han resultado negativas- y en el bloque C otra concesión de 2.629 km2. Gepetrol, la estatal, pretende la asesoría de la petrolera en una aventura gasista que capitanean Washington, París y Pekín.

Pero es en el norte del continente donde despliega sus expectativas más tangibles. El plan estratégico 2005-2009 de Repsol  considera a Libia una de las zonas con alto potencial de crecimiento en las actividades de exploración y producción por el valor de sus activos y su rentabilidad.: 58 pozos exploratorios con los que incrementar la producción de hidrocarburos en un 15% hasta 2010.

Muanmar el Gaddafi no le quita el ojo a Repsol, busca un papel más cercano con la petrolera. Será una participación complementaria, un puente entre Moscú y Madrid con escalas en Trípoli o un simple cambio en las condiciones de Repsol en Libia aprovechando que su fondo soberano Labico pasa por allí y que Repsol -la primera petrolera privada del país- acaba de anunciar uno de sus mayores descubrimientos en tierras libias. Por mucho que reconozca que vigila los requiebros de Lukoil, no ha aspirado a ser la reina del tablero, sólo acariciaba una porción como mucho del 10%, pero quiere sacarle punta a su rol como posible alfil energético. Tiene petrodólares, la mano del Estado libio una relación previa con Sacyr, una compañía mixta en común y empatía con algunos de los directivos y accionistas de la petrolera española. Con o sin los petrodólares, Gaddafi ya tiene la luz verde, al menos de Antonio Brufau, que le tendía sobre el terreno la alfombra roja a un posible del país donde más barriles produce la compañía, con una "historia jurídica de estabilidad, de comunión entre las dos partes". Como siempre, Muanmar el Gaddafi adorna cada nuevo galón para Antonio Brufau en tierras libias con ‘abrazos del oso’. Lo hace con los nuevos yacimientos descubiertos por la española este mes y con la renovación de contratos exploración y producción hasta 2034 aún calientes. Por eso, el coronel asfixia, pero no tanto como para poner en riesgo la inversión bruta de 4.000 millones que la española ha sellado con NOC.

A la petrolera española se le concedieron 15 años adicionales en el contrato del bloque NC-115, y 9 ó 5 años, según los casos, en los contratos del bloque NC-186. Junto a esto, el grupo presidido por Antonio Brufau amplió en cinco años las licencias de exploración en los bloques anteriores. Como contrapartida, el consorcio en el que participa deberá pagar un bono en tres plazos de 1.000 millones de dólares (640 millones de euros). Pero, para espantar las tentaciones de Trípoli de reeditar pinzas como la argelina, la petrolera acaba de comenzar la producción en el campo I/R, el mayor descubrimiento de petróleo en Libia de la última década, realizado por Repsol en 2006, que duplicaría su producción y reservas en el país magrebí. Repsol se queda con el 10% de la producción, unos 25.000 barriles. .Libia puede ser, además, el puente al atajo saharaui que la UE quiere desbrozar y que, más que a nadie, le queda a la mano a Repsol. En tierras saharauis espera ya, explorando desde hace meses la estatal libia Tamoil. Invertirá de 100 a 150 millones de dólares en el Sáhara Occidental y doblará la cifra si descubre petróleo.

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