edición: 2701 , Lunes, 22 abril 2019
01/03/2019

Repsol alcanza un beneficio récord por el incremento de la producción y mejores precios del crudo

La empresa reduce deuda en un 45% por la venta de su participación en Naturgy y mayor eficiencia
La exposición al riesgo venezolano cae de 2.273 millones en 2016 a 456 millones en 2018
Carlos Schwartz
Repsol alcanzó un beneficio neto de 2.341 millones de euros en 2018, un 10% más que los 2.121 millones de 2017 y récord de la compañía en los últimos ocho años. Este resultado es una expresión de la mayor eficiencia de la compañía en tanto que el precio medio del crudo Brent el pasado año fue de 71 dólares por barril, frente a los más de 111 dólares del ejercicio 2011. Las cifras reflejan por tanto los ahorros logrado por la petrolera integrada y un mayor nivel de eficiencia en su negocio. El beneficio neto ajustado, que mide específicamente la marcha de los negocios de la compañía, también se incrementó un 10%, hasta los 2.352 millones de euros, por encima de los 2.131 millones registrados en el ejercicio anterior. La empresa ha logrado desempeñar un papel más activo como proveedor de energía de fuentes diversas en los mercados que abastece. Un rasgo de la mejoría en las cuantas anuales ha sido la reducción del endeudamiento. 
La buena marcha de los negocios de Repsol se ha sumado a la venta de la participación en Naturgy Energy Group, para lograr una reducción de la deuda neta del grupo hasta los 3.439 millones de euros, frente a los 6.267 millones registrados al finalizar el año 2017, lo que supone una caída del 45%. Por su parte, a finales de diciembre la liquidez ascendía a 8.742 millones de euros.

El incremento del beneficio se ha obtenido a pesar de un nuevo saneamiento de su exposición al riesgo de Venezuela como consecuencia de la compleja crisis múltiple que vive el país. Las cuentas anuales reconocen provisiones o deterioros reversibles por importe de 1.159 millones de euros, con lo que ha reducido su exposición patrimonial al país a cierre de año a solo 456 millones de euros. Repsol ha valorado la posibilidad de recuperar inversiones en el país, así como el riesgo de crédito sobre las cuentas a cobrar de PDVSA, la petrolera estatal. 
Como consecuencia de ello, el grupo o sus participadas han reconocido provisiones por riesgos o deterioros reversibles por un importe total de 1.159 millones de euros. La exposición patrimonial total en Venezuela al cierre de 2018 incluye fundamentalmente la financiación otorgada a sus empresas filiales venezolanas, de acuerdo con las cifras del grupo. La empresa registró en 2017 deterioros por importe de 716 millones de euros. La exposición patrimonial se ha ido reduciendo de los 2.273 millones de 2016 a los 1.480 de 2017 y los 456 actuales, un descenso del 80% en dos años.

El modelo de negocio integrado le permitió obtener un mayor aprovechamiento de la mejora de los precios del crudo, que, en el caso del Brent, fueron un 32% superiores a los de 2017, aunque alejados de sus máximos históricos. Por su parte, el gas de referencia, Henry Hub, mantuvo una cotización media similar al ejercicio anterior. En este contexto, el área de 'Upstream' duplicó su resultado, hasta los 1.325 millones de euros, continuando con la tendencia positiva de anteriores años. El incremento de la producción y la subida de los precios del crudo fueron decisivos para este buen desempeño. También los efectos de las medidas de los programas de eficiencia y de digitalización, que siguen evidenciando su eficacia. 

El área de 'Downstream' obtuvo un resultado de 1.583 millones de euros, con un mejor desempeño de los negocios comerciales, Marketing y GLP, y un positivo comportamiento de Trading y Gas. El área de Química se vio afectada por un peor entorno internacional y por las paradas de mantenimiento en algunas de las instalaciones industriales, que también tuvieron incidencia en Refino, al igual que la debilidad del dólar frente al euro.

En junio pasado, tras haber cumplido con dos años de antelación con los objetivos de su Plan Estratégico 2016-2020, Repsol actualizó su estrategia hasta 2020. Esta actualización se basa en tres pilares:
remunerar de manera creciente al accionista, crecer en 'Upstream' y 'Downstream' de forma rentable, y desarrollar nuevos negocios vinculados a la transición energética. Al igual que otras  grandes petroleras, Repsol ha continuado con su objetivo de desarrollar el negocio de generación eléctrica de bajas emisiones. 

Dentro de este último eje, a finales de junio de 2018 la empresa alcanzó un acuerdo para la compra de los negocios no regulados de generación de electricidad de bajas emisiones de Viesgo y su comercializadora de electricidad y gas, que contaba entonces con 750.000 clientes. Con esta adquisición, que se cerró el pasado 2 de noviembre, Repsol reforzó su posición como operador de energía de diversas fuentes, sumando una capacidad total instalada de 2.952 MW. 

En el tercer trimestre del año la compañía adquirió el proyecto fotovoltaico Valdesolar, que contempla unas instalaciones con capacidad de generación de 264 MW en el municipio de Valdecaballeros en Badajoz y que se encuentra en fase de tramitación administrativa. Con estas incorporaciones, Repsol alcanzará más del 70% de su objetivo estratégico de capacidad de generación baja en emisiones, fijado para 2025 en 4.500 MW. Además, en octubre se acordó la financiación para la construcción de uno de los mayores parques eólicos flotantes del mundo, que se instalará en la costa de Portugal y dispondrá de una capacidad instalada de 25 MW.

Durante el ejercicio, Repsol incrementó la retribución a sus accionistas un 15%, hasta situarla en 0,9 euros/acción. Además, ejecutó una reducción de capital social mediante la amortización de acciones propias, por un volumen equivalente a las acciones emitidas durante el ejercicio 2018 con motivo de los 'scrip dividends', lo que representa un aumento adicional del beneficio por acción.

La compañía prevé incrementar el dividendo hasta situarlo en 1 euro por acción en 2020, y una recompra total de las acciones emitidas en el programa Repsol Dividendo Flexible. La buena marcha del negocio de la empresa se reflejó en la mejora de su calificación crediticia. En octubre la agencia Fitch mejoró la perspectiva de Repsol a “positiva”, con una calificación crediticia a largo plazo de BBB. A principios de diciembre, Moody’s anunció un alza de la calificación a Baa1, con perspectiva “estable”, y días después S&P Global Ratings elevó su perspectiva a “positiva” y confirmó la calificación crediticia a largo plazo en BBB.

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