edición: 2556 , Martes, 18 septiembre 2018
07/06/2018

Repsol centra su política en la retribución sostenible al accionista mientras mantiene la inversión

La aceleración del plan 2016-2020 permite nuevos objetivos incluyendo energías de bajas emisiones
Carlos Schwartz
La petrolera española anunció la actualización de su plan estratégico tras señalar que los objetivos propuestos en su programa 2016-2020 se habían alcanzado con dos años de antelación. La decisión de incrementar la retribución del accionista encabeza la lista de objetivos propuestos con la intención de fortalecer su base accionarial que es la clave de su capitalización y por lo tanto del origen de los recursos más accesibles y la autofinanciación de parte de sus operaciones. Como el conjunto de las petroleras internacionales Repsol se propone de forma prioritario este objetivo y se compromete a un incremento anual del dividendo del 8% hasta alcanzar 1 euro por acción en 2020 mediante la fórmula del scrip dividend con recompra asegurada de todas las acciones emitidas y su amortización para evitar la dilución de los accionistas que opten por vender los títulos. El objetivo es sostenible a un precio de 50 dólares el barril de crudo Brent y un escenario de mayor estabilidad en los precios del petróleo tras la caída de la cotización del barril a partir del verano de 2014 y su posterior recuperación lenta desde diciembre de 2016 tras el acuerdo de limitar la producción de la OPEP y sus aliados externos. 
De acuerdo con el detalle del plan la empresa prevé obtener un flujo de caja operativo de 17.000 millones de euros que se suman a los 3.800 millones de euros de la desinversión en Gas Natural Fenosa (GNF) para sumar 20.800 millones de euros entre 2018 y 2020 con la previsión conservadora de un barril de petróleo a 50 dólares durante este periodo. De estos ingresos se destinarán 11.000 millones a gastos de capital en activos clave tanto de upstream como de downstream; 4.200 millones a dividendos y recompra de títulos; 4.000 millones a la expansión del negocio de downstream y en gastos de capital para el sector de gas y electricidad más un saldo de 1.600 millones destinados a los gastos de financiación.

Dentro de la inversión en downstream, que ha sido un motor de los ingresos de la petrolera durante la caída de los precios del crudo gracias a la rentabilidad en el refino y la comercialización de los productos del petróleo, la empresa tiene previsto el desarrollo de un negocio operado de bajas emisiones. Esto supone la sustitución de su exposición de entre 5.000 y 6.000 millones de euros en Gas Natural Fenosa en donde no actuaba como operador, carente de sinergias y en un mercado regulado en el 85% de su actividad por un “negocio operado con sinergias, capitalizando la experiencia y conocimiento en el negocio de bajas emisiones y su mercado en un negocio que implica operar como mayorista eficiente y vender al sector minorista gas y electricidad”, de acuerdo con una fuente de Repsol que resaltó la existencia de una base de 10 millones de clientes accesibles para este objetivo. 

El consejero delegado de la empresa Josu Jon Imaz señaló en rueda de prensa el papel del gas como fuente de energía de bajas emisiones en el periodo de transición hacia una menor interrupción de la generación renovable pura. El ejecutivo explicó que la venta de GNF que implica la desaparición de los conflictos de interés con su antes participada abría la puerta a recuperar un negocio del que Repsol se vio forzada a salir en 2013 para preservar su calificación y grado de inversión tras la expropiación de la filial argentina YPF. Con un 60% de su producción formada por el gas, Repsol va a competir con su antigua participada tanto en el sector mayorista de gas, en el que busca una cuota de mercado en España superior al 15 por ciento en 2025, como en el segmento minorista de gas y electricidad, donde quiere alcanzar los 2,5 millones de clientes es decir más del 5% del mercado previsto ese año.

La hoja de ruta de la empresa para adquirir un tamaño significativo en el negocio de bajas emisiones se hará a un coste de 2.500 millones de euros en el periodo 2018-2020 en los objetivos de mayorista de gas, minorista de gas y electricidad y generación de bajas emisiones. En este último capítulo la empresa espera desarrollar un negocio integrado de bajas emisiones con una “vocación tecnológica orientada a la energía solar, eólica, ciclo combinado de gas y otras tecnologías de bajas emisiones” además de una diversificación en países emergentes que ofrezcan mayor rentabilidad. 

La empresa tiene previsto desarrollar dentro de su actividad downstream el negocio de trading. La mayor presencia en el sector de generación y venta minorista supone la adquisición de activos, sin embargo Imaz no quiso precisar el perfil de activos que se comprarán en el sector eléctrico y dijo que seguían hablando con varias empresas al respecto, aunque resaltó que no sería en segmentos regulados y que su cuantía no sería relevante – del orden de las decenas o centenares de millones de euros a lo sumo-. 

La empresa destinará unos “1.000 millones de euros a gas -mayorista y minorista- y 1.500 millones a generación renovable en la península. No vamos a ir comprando activos dispersos, queremos capacidades”, dijo. Imaz también señaló que Repsol quería ser un actor relevante en la generación distribuida, más descentralizada y enfocada al cliente, algo que probablemente requeriría cambios en la regulación a los que el nuevo Gobierno socialista podría ser más permeable que el anterior tras su anuncio de recuperar el esfuerzo en energías renovables. El consejero delegado manifestó el interés de la empresa en “llegar al cliente, sin ataduras de regulación” y resaltó que su empresa quiere competir anunciando que “la generación distribuida será uno de los vectores de crecimiento para Repsol”.

En cuanto al negocio de exploración y producción, tras la integración de Talisman la empresa ha duplicado el   tamaño de  estas operaciones y encara un período en el que incrementará su producción de hidrocarburos en un 8% hasta 2020,  “ con la obtención de un mayor retorno sobre activos y optimización de  su cartera de activos”.  El negocio de upstream invertirá 7.900 millones de euros hasta 2020 , de acuerdo con l a  actualización del Pllan Estratégico. 

Alrededor del 60% de esta cantidad se destinará a proyectos de crecimiento y a exploración, “para incrementar la producción y garantizar un nivel de reservas óptimo a medio y largo plazo, y se priorizarán los proyectos onshore (en tierra) y en aguas someras, donde Repsol cuenta con ventaja competitiva”. Las principales inversiones se concentrarán en el crecimiento orgánico, en activos ya existentes, que no requieren importantes desarrollos, son ”grandes generadores de caja” y permitirán aumentar la producción a corto plazo, como Sagari (Perú), Marcellus, Eagle Ford y Buckskin (Estados Unidos), Yme (Noruega), Bungia Pakma y Kinabalu (Malasia), Corridor (Indonesia), NC-115 y NC-186 (Libia) y Reggane(Argelia). 

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