edición: 3004 , Martes, 7 julio 2020
21/02/2020
Limpieza masiva del balance

Repsol dará 1.000 millones extra de dividendo y ajusta resultados al objetivo de cero emisiones

ICNR
La energética va a poner en marcha, antes incluso de que sea aprobada por la junta general, una gigantesca recompra y amortización de acciones que afectará al 5% del capital. La operación, valorada en casi mil millones de euros, es una forma extra de retribuir al inversor. Saldrá adelante a pesar de las pérdidas récord de más de 3.800 millones de euros que va a tener la petrolera en 2019, un ejercicio en el que la compañía ha decidido hacer borrón y cuenta nueva con una limpieza masiva de su balance.
El grupo ha ajustado a la baja el valor de sus activos petrolíferos por el reto del cambio climático y ha realizado provisiones multimillonarias para cubrirse las espaldas ante el histórico litigio que mantiene con el coloso chino Sinopec.

Según los datos presentados a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Repsol obtuvo un resultado neto negativo de 3.816 millones de euros en 2019, "como consecuencia de los ajustes realizados para sentar las bases de la nueva orientación estratégica de la compañía, que se ha marcado como objetivo ser cero emisiones netas en el año 2050". Las pérdidas de 2019 triplican las sufridas en 2015, de 1.200 millones, cuando se realizó otro ajuste de activos por el excesivo precio pagado por el grupo norteamericano Talisman.

Las pérdidas de 2019 vienen por dos vías. Por un lado, la compañía ha provisionado 4.900 millones de euros para seguir ajustando el valor de sus activos petrolíferos, entre ellos Talisman, y para abordar una gran reconversión industrial encaminada a ser un grupo multienergía (electricidad, gas y petróleo), y libre de emisiones contaminantes. Y por otro, Repsol ha provisionado otros 837 millones de euros para cubrir el litigio arbitral que mantiene en Singapur frente a su socio Sinopec. Este grupo chino reclama a Repsol más de 5.000 millones de euros por desencuentros con respecto a la filial británica de Talisman. El Tribunal Arbitral acaba de dictar un primer laudo contrario a la petrolera española.

Repsol, además, ha tenido que hacer frente a una situación adversa del mercado. En 2019, la cotización media del crudo Brent descendió hasta los 64,2 dólares por barril, un 10% menos de lo registrado en 2018. Esto se dejó notar en los resultados ordinarios del grupo. El resultado neto ajustado, que mide específicamente la marcha de los negocios de la compañía, alcanzó los 2.042 millones de euros, frente a los 2.352 millones del ejercicio anterior.

Pese a todo ello, Repsol mantiene el ritmo en cuanto a la generación de flujo de caja operativo, que creció un 8%, hasta los 5.837 millones de euros en 2019. Es la gran fortaleza de Repsol en estos momentos, y lo que le permite mantener el pulso del dividendo y aumentarlo por la vía de la recompra de acciones. La recompra y amortización del 5% se anunció hace ya siete meses, pero no se había puesto en marcha hasta ahora, y los malos datos de resultados hacían temer por su cancelación. Sin embargo, Repsol finalmente ha decidido sacarla adelante incluso antes de que formalmente la apruebe la junta.

La recompra de acciones y su amortización es una de las fórmulas fiscalmente más óptimas de retribución al inversor. Al reducirse el número de títulos, no sólo aumenta el valor de los que permanecen en circulación. Además, se produce un efecto antidilutivo y los accionistas ven incrementada porcentualmente su participación en el grupo.

La nueva amortización es extraordinaria y adicional a las amortizaciones que Repsol empezó a introducir, de forma ordinaria, en 2018 para contrarrestar el efecto dilutivo que estaba provocando el sistema de cobro de dividendos a través del scrip dividend (pago en efectivo o en títulos de nueva emisión). En noviembre de 2018 se ejecutó la primera gran amortización ordinaria. Repsol ya batió un récord en el Ibex con esa operación, al amortizar el 4,3% del capital. La junta del pasado mes de mayo aprobó recompras de acciones para futuras amortizaciones ordinarias de capital, pero siempre vinculadas a la cuantía del scrip dividend. Al tratarse de una amortización extra, la nueva operación se suma al dividendo previsto.

En su plan 2018-2020, Repsol se comprometió con un crecimiento del dividendo por acción del 8% anual, hasta llegar al euro por acción en 2020, cifra que con la amortización extra quedará superada. Esta amortización supondría un extra de más de 0,6 euros por título. El dividendo ordinario con cargo a 2019 es de 0,95 euros.

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