edición: 2512 , Miércoles, 18 julio 2018
27/06/2012
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

Repunte espurio de la inflación

SERVICIO DE ESTUDIOS DE `la CAIXA´*

Inflación es el término más frecuentemente utilizado para hacer referencia a la variación del índice de precios al consumo (IPC), el cual se forma a partir de la evolución del nivel de precios de los bienes y servicios de consumo adquiridos por los hogares residentes en España. La fluctuación de los precios se realiza normalmente respecto al mes anterior o respecto al mismo mes del año precendente y está muy correlacionada con el pulso de la actividad económica.

Sin embargo, el repunte de la inflación en el mes de abril no está asociada con un repunte de la actividad, sino, como anticipamos el mes anterior, con la intervención del Gobierno en los precios de la electricidad, el gas y el tabaco.

Después de siete meses consecutivos de caída, la tasa de variación interanual del IPC aumentó dos décimas en abril respecto al mes anterior y se situó en el 2,1%. Un incremento de esta magnitud no se experimentaba desde hace justo un año, cuando el crecimiento intertrimestral de la economía era del 0,2%. Por el contrario, en el primer trimestre de este año la economía cayó un 0,3% respecto al trimestre anterior y las previsiones del consenso de economistas auguran una contracción mayor en el segundo trimestre. Así que los principales responsables de este repunte se hallan en la variación interanual del 9,4% del precio de la electricidad, del 8,5% del gas y del 6,5% del tabaco.

Respecto a la electricidad, el incremento del 7% de la tarifa de último recurso (TUR) de los consumidores domésticos, del 4,1% para las pequeñas y medianas empresas, del 2,8% para la mediana industria y del 0,9% para la gran industria se tradujo, en conjunción con la adopción de otras medidas relativas a la distribución, capacidad y transporte de las empresas del sector, en un incremento mensual del 8,1% de su precio. En la última década solo se había experimentado un incremento de semejante magnitud en abril del año pasado. Adicionalmente, el Gobierno incrementó la tarifa reguladora del gas en un 5%, lo que conllevó un aumento de su tasa de variación mensual del 1,0%.

Por otra parte, la modificación de los impuestos especiales aplicables sobre las labores al tabaco se trasladó a un aumento mensual de su precio del orden del 3,9%. Si a estas tres partidas le sumamos la contribución del vestido y del calzado, cuya inflación mensual se explica por el comienzo de la nueva temporada de primavera, encontramos los principales causantes de que la tasa de variación intermensual del IPC en abril alcance el 1,4% y sea la más alta en los últimos 6 años.

Si excluimos del análisis los elementos más volátiles, alimentos frescos y energía, la inflación subyacente muestra una variación interanual del 1,1% en abril, una décima menos que en el mes anterior. La debilidad del consumo de los hogares, que se redujo un 0,6% interanual en el primer trimestre, mantendrá en niveles muy contenidos la variación del núcleo de la inflación.

Dada la naturaleza puntual de la subida experimentada en abril, la contención de la inflación en los próximos meses será definida en gran parte por la evolución del precio del petróleo. De hecho, en abril la partida de transporte fue la que más presionó a la baja la tasa anual del IPC, ya que engloba los precios de los automóviles, que disminuyeron un 0,2% respecto al mes anterior, y los carburantes y lubricantes, que aumentaron en menor medida que en el mismo mes del año pasado.

Aunque en las dos primeras semanas de mayo el precio del petróleo de calidad Brent en dólares redujo su precio un 5,8%, su precio en euros solo cayó un 3,5% debido a la depreciación del tipo de cambio euro/dólar. En la medida en que el euro siga perdiendo valor respecto a su homólogo estadounidense, los hogares españoles serán menos capaces de aprovechar la reducción del precio del petróleo y la inflación de los carburantes y lubricantes, actualmente en el 8,5% interanual, se moderará en menor medida.

En cuanto al análisis de la competividad de la economía española, el diferencial de inflación respecto a la eurozona se redujo en abril tres décimas. En principio, esto significaría que nuestra estructura de costes, que se transmite vía precios al mercado, mejora, respecto a nuestro principal socio comercial, a menor ritmo que en el mes de marzo.

Sin embargo, al realizar el mismo análisis y excluir de la cesta de bienes la energía (donde se encuentra la electricidad y el gas), los alimentos, el tabaco y el alcohol (las dos últimas partidas sujetas a muy dispares cargas impositivas en los distintos países europeos), el diferencial se mantiene constante en el 1,0%. En el gráfico anterior se puede observar cómo al excluir estos elementos la economía española sigue ganando competitividad respecto a Europa al mismo ritmo del mes anterior.

Al margen de subidas puntuales de inflación, el empeoramiento de la coyuntura económica estabilizará la inflación en torno al 2,0% en 2012 y, en la medida en que no se produzca una recuperación fulgurante, el incremento anual de los precios se situará en torno al 1,4% para el conjunto de 2013. La lectura positiva es que durante los dos próximos años la economía española continará recuperando competitividad, clave para mejorar el sector exterior y mejorar las bases del crecimiento futuro.

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