edición: 2783 , Viernes, 16 agosto 2019
30/10/2015
banca 
Gasta más para ingresar lo mismo
Ana Patricia Botín, presidenta de Banco Santander

La estrategia de Botín frena el resultado del Santander en el tercer trimestre

Los accionistas se mantienen como los paganos de la deriva del banco
Juan José González
Banco Santander obtuvo un beneficio neto de 5.106 millones de euros hasta septiembre de 2015, un 17% más que en el mismo período de 2014 gracias a la fortaleza de España y de Brasil. El `lead´ de la información parece ser compartido, básicamente, por analistas, expertos y competencia. Pero en la práctica, el mercado no se lo cree y matiza las cifras porque continúa el deterioro del negocio en España: cae el margen de intereses trimestral un 2%, y logra, a base de un 41% de menores provisiones salvar el beneficio neto. Mal trimestre, peor que el anterior por caída del margen de intereses -3,6%, el margen neto -3,5% y el beneficio neto -1,7%. Empeora la eficiencia en diez puntos hasta el 47%, lo que da una idea de que los costes se han disparado de tal forma que han llegado a igualar a los ingresos. Y claro, el banco no convence al mercado.
Sería injusto e impropio no reconocer avances en la gestión del equipo de Botín en un trimestre complicado, si bien ha sido igual de complejo para el resto del sector. Crece el beneficio neto de Santander un 3,8% con la aportación de la Cuenta Estrella, publicitada por el Banco con claros síntomas de cansancio pero que está dando sus frutos. Sucede que los frutos no vienen solos, sino acompañados también de sus costes, y estos, por el momento, parecen pesar más que los frutos.

La entidad parece tener muy asumida la presión de los diferenciales de las nuevas operaciones, así que hay que aguantar y esperar a que los frutos maduren. En todo caso, un 7% de aumento de clientes vinculados por la Cuenta (medio millón de cuentas) induce a pensar que el banco emplea demasiados recursos para tan escasa caza. El aumento de cuota de mercado por crecimiento interno -de la Cuenta- se cifra en unos 1.500 millones de euros, que algunos analistas comparan con lo que hubiese costado comprar otra entidad, tal y como han hecho los competidores, caso de BBVA, Sabadell y Caixabank.

Si la marcha de los resultados en España no aportaban alegrías sino todo lo contrario, la otra pata que deja en entredicho a Santander es su negocio en Brasil, actualmente, y por el momento, el principal salvavidas, junto a Reino Unido, de las cifras del banco, de la gestión de la presidenta y de su equipo. Salvavidas que tanto el sector como el propio banco saben que también, y a la vuelta de la esquina, puede ser la bestia negra o talón de Aquiles, algo que se verá a partir del ejercicio 2016, que comenzará en dos meses. Tanto el mercado español como el brasileño son ahora las dos dudas que se plantean las casas de análisis sobre el futuro de la entidad, y por las que estiman que los resultados de Santander para 2016 apenas crecerán, mientras que para el presente avanzan que estarán por debajo de los 7.300 millones de euros.

Los escasos avances en los márgenes del trimestre hacen pensar que la apuesta de Ana Patricia Botín, poniendo el foco principal de su estrategia en el aspecto comercial, puede resultar excesivamente arriesgada como para que los resultados de todo el grupo estén encomendados a la buena marcha de sus productos. El banco, sin embargo, imputa los malos resultados del trimestre a la estacionalidad de las cuentas (verano por medio) para justificar el retroceso de las líneas principales de la cuenta de resultados, en un trimestre al que expertos y analistas califican de "nefasto" para el banco. Eso sí, mejora la eficiencia en España en diez puntos hasta el 53,2% en el entendido de que menos oficinas (un 3,4%) y también menos plantilla (un 3,6%) deben suponer (y suponen) un mayor alivio a las cuentas.

Como contrapartida de los costes de la Cuenta, como bien dice la entidad, "el descenso en la remuneración del ahorro provoca el desplazamiento de recursos desde los depósitos a plazo hacia las cuentas a la vista y los fondos de inversión", que es donde se pueden incrementar los ingresos por la vía de mayores comisiones y que en este trimestre han avanzado también de forma notable.

Los resultados de Santander no gustan al mercado, tampoco a los inversores internacionales y, por supuesto, mucho menos a los accionistas, grupo que se mantiene un trimestre más como el principal pagano de los problemas de la entidad. En esta deriva, el accionista sigue penalizado por el efecto de la dilución de las ampliaciones, en particular la del pasado enero, lo que juega a favor de la tesis del descontento generalizado del accionariado, siempre fiel en tanto considere que el dividendo que recibe es bueno y la acción de aprecie. Ni una ni otra premisa parecen contar para Ana Patricia Botín en el futuro. Los accionistas, como ayer la Bolsa, pasarán factura al banco.

En sus alegaciones, los accionistas señalan que entre septiembre de 2014 y septiembre de 2015, la acción se depreció un 38%, y en los últimos doce meses el 20%. La caída no se frena y el beneficio por acción sigue a la baja desde la citada ampliación de capital del mes de enero. Tres millones de accionistas que han visto reducido a una cuarta parte el beneficio por acción y que en los últimos siete años ha sufrido un aumento del 130% de los títulos en circulación. Ahora los accionistas están encomendados a que se mantenga la generación interna de capital, lo que ayudaría a que no tuviera que recurrir a hacer muchas más ampliaciones.

El sistema (la estrategia) del grupo Santander, si bien no experimenta progresos generales, si no tan sólo puntuales, se mantiene en su estructura básica. Esto quiere decir que las ganancias y la eficacia continúan llegando del exterior (la diversificación geográfica) mientras que sólo el fuerte descenso de las provisiones y el tipo de cambio consiguen salvar la subida de ganancias presentada al público. No hay otra forma de compensar la debilidad de los ingresos.

Todo es cuestión de tiempo, como parecen querer apuntar las cifras. Pero entretanto, en el mercado se comparte la sensación de que al Santander le queda tanto por sufrir como por sanear, lo que le obliga en el corto plazo a espabilar. Va a tener razón Jeannette Neumann, experta de Financial Times cuando asegura que "los bancos españoles afrontan un nuevo lastre para sus balances: Ana Botín". Ahí es nada. Así de claro.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...