edición: 2739 , Viernes, 14 junio 2019
01/02/2013
OBSERVATORIO MERCADOS EXTERIORES

Resultados peores de lo esperado en Italia

CRÉDITO Y CAUCIÓN

El resultado de las próximas elecciones generales de febrero es muy incierto. Las actuales encuestas de opinión sugieren que el Partido Democrático (PD) de centro izquierda, liderado por Pier Luigi Bersani, se sitúa por delante, con un apoyo potencial de cerca del 38% de los electores, seguido del PDL/Liga Norte, aproximadamente un 28%, mientras que la coalición de Monti recabaría en torno al 15% de los votos.

La consulta popular se produce en un marco de contracción económica. Las turbulencias en la zona del euro a finales de la primavera de 2012, provocadas por los temores a una salida de Grecia de la zona del euro, perjudicaron a la economía italiana al reducir tanto la demanda externa como la interna, dando lugar a una caída de la confianza de los consumidores y de las empresas y a un endurecimiento de las limitaciones de los créditos. Las proyecciones del PIB se han revisado a la baja desde nuestro informe país sobre Italia de junio de 2012, pasando del -1,5% al -2,2% en 2012 y del 0,1% al -1,0% en 2013.

Debido a que la demanda interna, entre otros factores, contribuirá solo mínimamente al crecimiento económico, las exportaciones netas adquirirán de nuevo un mayor peso en 2013 y se prevé que su contribución al crecimiento del PIB se sitúe por encima del 2%.
 
Otros componentes lastrarán el crecimiento de una manera más acusada de lo previsto, al caer el consumo privado un 2% y la inversión un 1,6%. La baja confianza de los consumidores, el desempleo y las rígidas condiciones de financiación desempeñan un importante papel en este sentido. El impacto de la consolidación fiscal es menos pronunciado, con una contribución negativa al crecimiento del 0,2%. Este panorama pone claramente de manifiesto el impacto de la crisis de la zona del euro en la demanda interna en Italia.

MENOR COMPETITIVIDAD INTERNACIONAL

No hay lugar para la complacencia por lo que respecta a la contribución favorable de las exportaciones netas al PIB, ya que se debe en gran medida a la caída de la demanda interna que ha dado lugar a una reducción de las importaciones. Italia ha perdido casi el 20% de la cuota de mercado en sus mercados de exportación, en particular en los mercados europeos, en los últimos dos años,

La tendencia del Tipo de Cambio Efectivo Real (TCER) de Italia confirma lo anterior. El TCER mide la competitividad internacional de un país según la variación de costes y precios. Si bien, en términos absolutos, la posición del TCER de  Italia sigue siendo buena, no está al nivel de algunos de sus vecinos europeos y se ha deteriorado desde el máximo alcanzado en abril de 2011. Si no se contiene, el comportamiento de las exportaciones italianas se verá afectado al orientarse la demanda a países más baratos.


AUMENTO DEL DESEMPLEO

El desempleo aumentó hasta el 11,1% en noviembre de 2012: un 25% por encima de las cifras de hace un año. Actualmente, hay 2,77 millones de desempleados. El número de jóvenes italianos en paro se sitúa ya en 600.000, lo que representa un aumento, en ese grupo de edad, del 28% al 37% desde mayo de 2012 y está muy por encima de la media de la zona del euro. La nueva ley laboral aprobada en junio por el parlamento solo supone una pequeña ayuda. A pesar de que pretende facilitar a los empleadores la contratación y el despido de personal, también mantiene una sólida protección para los trabajadores con contratos indefinidos. Como el personal recién contratado con un contrato indefinido tiene la misma protección que una persona que haya trabajado para una empresa durante 30 años, las empresas están evitando todavía ese tipo de contratos. Sin embargo, al haber muchos jóvenes trabajadores con contratos temporales, la productividad ha caído, no siendo una de las razones menos importantes el hecho de que las empresas están menos dispuestas a invertir en formación de personal temporal.

LAS RESTRICCIONES A LOS PRÉSTAMOS BANCARIOS AFECTAN AL COMPORTAMIENTO DE LA ECONOMÍA

Al profundizarse la crisis de la zona del euro en el primer semestre de 2012, los bancos italianos tuvieron que recurrir en mayor medida al Banco Central Europeo (BCE) para buscar financiación, llegando en mayo a los 273.000 millones de euros. Sin embargo, la base de depósitos se mantuvo relativamente estable, con un aumento del 0,4% en el período comprendido entre diciembre de 2011 y abril de 2012, aunque se ha producido una sustitución entre depósitos extranjeros e italianos. Es probable que el apoyo del BCE sea necesario para los 140.000 millones de euros de deuda con vencimiento en 2013.

Los préstamos dudosos  se situaron en el 11% en 2011, frente al 6% de antes de la crisis, lo que refleja el debilitamiento del entorno económico. Los bancos italianos han incrementado su nivel ya alto de cartera de bonos nacionales tras la operación de refinanciación a largo plazo del BCE por valor de 1 billón de euros a principios de 2012.

Esta cifra representa el 7% de los activos frente al promedio del 4% en el sistema del euro (267.000 millones de euros) y acentúa la vulnerabilidad del sistema bancario italiano si se agrava la crisis de la zona del euro y se debilita el entorno económico.

Esta exposición, junto con la necesidad de aumentar la base de capital, ha llevado a los tipos de préstamo a niveles considerablemente por encima de la media en la zona del euro, lo que, a su vez, ha dado lugar a un endurecimiento de las condiciones de los créditos y a una restricción de los préstamos: el crédito a empresas no financieras y a particulares ha caído todos los meses desde febrero de 2012 y en septiembre había registrado un retroceso interanual del 2,9%. Se estima que el impacto negativo en el PIB es del 0,8% en 2012 y del 0,2% en 2013.
 
ESTÁ EN MARCHA LA CONSOLIDACIÓN FISCAL

Las medidas de austeridad adicionales impuestas en el presupuesto de 2013 recogen recortes en el gasto relativamente moderados, combinados con cambios en la composición tributaria que supone un alivio para los tramos inferiores pero un aumento del IVA del 1%. Estas medidas darán lugar a un déficit presupuestario del 2,3% del PIB en 2013 (la previsión para 2012 es del 3,3%), lo que sitúa a Italia en una buena posición en comparación con otros países de la zona del euro. La consolidación fiscal se apoya en gran medida en el nivel de deuda pública en relación con el PIB, que debería llegar a un máximo del 128,8% del PIB en 2013, y caer gradualmente a partir de entonces hasta llegar al 120% en 2017.

La contracción fiscal reducirá el crecimiento un 1,5% en 2012 y en 2013. La evolución de la deuda pública no será muy sensible, a corto o medio plazo, a un aumento del diferencial o de la rentabilidad, ya que la vida media de los bonos es relativamente larga. Sin embargo, existe una mayor sensibilidad frente a los impactos en del crecimiento y la política fiscal. Si el crecimiento nominal es del 2% y los costes de financiación del 6%, para estabilizar la deuda es necesario un equilibrio presupuestario primario del 4,7% del PIB, lo que ha resultado históricamente difícil.
En un contexto de intensificación de la crisis de la deuda europea desde mediados de 2011, los diferenciales soberanos y los swaps de incumplimiento crediticio (CDS) de Italia han estado en el punto de mira de los mercados financieros, debido al alto nivel de deuda pública y a los resultados económicos, que se sitúan por debajo de la media.

Como consecuencia de los temores a una salida de Grecia de la zona del euro en mayo de 2012, el diferencial de los bonos de deuda pública de Italia se disparó rápidamente alcanzando niveles considerados insostenibles, ante el temor de los mercados financieros de que Italia formara parte de un desmembramiento de la zona del euro. No obstante, la cumbre de líderes de la zona del euro celebrada en junio de 2012 confirmó una serie de medidas para reforzar la zona del euro. En una intervención crucial, el BCE manifestó su apoyo anunciando que haría “todo lo necesario” para evitar un desmembramiento, incluido un programa de compra de deuda pública. Como consecuencia de ello, la rentabilidad de los bonos se ha reducido significativamente desde entonces, situándose el diferencial italiano en torno al 3%.

RIESGOS DEL ESCENARIO PREVISTO

El principal riesgo ante las actuales perspectivas económicas sería otra escalada de la crisis de la zona del euro. Con un nivel muy elevado de deuda soberana –más del 125% del PIB–, el presupuesto italiano es vulnerable a un aumento de los costes de financiación, lo que llevaría a una nueva consolidación fiscal. El impacto directo de una nueva reducción del presupuesto sobre el comportamiento de la economía es incierto, y el gobierno es muy consciente de ello: de ahí las nuevas medidas de austeridad de 3.500 millones de euros en junio de 2012, que se sumaban al recorte ya anunciado de 10.300 millones de euros para el presupuesto de 2013.

Las medidas adoptadas por el gobierno de Monti para hacer frente a la rigidez del mercado laboral, reducir las barreras al desarrollo de las empresas y aumentar la competencia mediante la privatización han tenido una muy buena acogida, al menos en el ámbito internacional. Una vez se hayan implementado plenamente, deberían apoyar el crecimiento del PIB a largo plazo y contribuir a alcanzar un crecimiento del 1%. Aunque se trate de un crecimiento modesto, está muy por encima del promedio del 0,2% de la última década. Pero sigue existiendo el riesgo de que los esfuerzos de reforma se debiliten o incluso lleguen a su fin si la incertidumbre política vuelve a reinar después de las elecciones anticipadas de febrero de 2013. Independientemente de lo que ocurra, las reformas estructurales que se han introducido requerirán cierto tiempo antes de que puedan contribuir al crecimiento económico de Italia, que probablemente seguirá siendo bajo en los próximos años.

En el caso de las empresas italianas, la breve y limitada recuperación económica registrada en 2010 y en la primera mitad de 2011 –tras el fuerte deterioro del PIB del 5,5 % en 2009– no ha sido suficiente para restablecer el efectivo y las reservas de capital necesarias para amortiguar el impacto de la doble recesión. La estructura financiera tradicional de las empresas italianas también ha contribuido a esta situación. Hemos observado que el período medio de cobro (DSO, por sus siglas en inglés) y el periodo medio de pago (DPO, por sus siglas en inglés) de muchas empresas italianas no mejoraron en 2010 y 2011, lo que parece indicar que la financiación del capital circulante sigue siendo un problema.

Las empresas italianas se enfrentan actualmente a dificultades generadas por la caída de la demanda interna y de las inversiones públicas, al tiempo que se está frenando también la demanda procedente de sus principales socios de exportación, como Francia y Alemania.
Los problemas de liquidez se ven agravados por un mal comportamiento de pagos continuado, especialmente por parte del sector público.  Además, las empresas italianas, en comparación con sus homólogas de Europa occidental, presentan un mayor endeudamiento medio, especialmente a corto plazo. Muchas empresas están sufriendo la actual política restrictiva en términos de préstamos de los bancos.

Sin embargo, la economía italiana presenta todavía algunas fortalezas estructurales, como una amplia diversificación, con algunos líderes de mercado indiscutibles en los sectores alimentario, textil, de metales e ingeniería/maquinaría, sólidos distritos de negocios locales y unas relaciones tradicionalmente estrechas entre bancos y empresas.
 
SE PREVÉ QUE LAS INSOLVENCIAS DE EMPRESAS SIGAN AUMENTANDO EN 2013

Desde 2008, las insolvencias de empresas han aumentado hasta alcanzar niveles de dos dígitos, y prevemos que las quiebras sigan creciendo en 2012. A la vista del deterioro del entorno económico, hemos revisado al alza nuestras previsiones de insolvencia para 2012, pasando de un aumento del 10% a un aumento del 15%, es decir, en torno a 13.500 insolvencias. En términos geográficos, el centro y el sur de Italia son las zonas más afectadas, ya que el comportamiento de pagos es, en promedio, peor que en el norte del país. El sur también se ve afectado por la presión fiscal ejercida por el nuevo gobierno, que está empeorando cada vez más las oportunidades de financiación blanda y de reciclado de efectivo,  que son la fuente de financiación privilegiada para las empresas de la región.

En 2013, veremos un nuevo aumento del 5%, en materia de insolvencias debido a la persistencia de la contracción económica. En general, la tensa situación en materia de insolvencias se debe principalmente a la debilidad económica actual, las medidas de austeridad, la rigidez en el préstamo bancario, el deficiente comportamiento de pagos por parte del sector público, el aumento de precios de la energía, y la disminución de la demanda en algunos destinos de exportación importantes.

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