edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
01/10/2012
OBSERVATORIO GLOBAL

Retribución en especie y exenciones fiscales

Fernando Palomares* (KPMG)

Como todos conocemos, en los últimos diez meses se han creado diversos nuevos impuestos (uno de los últimos el gravamen sobre los premios de la lotería nacional) y se han modificado muchos de los existentes (escala del IRPF, tipo del IVA, tipo del Impuesto sobre Sociedades…). Y, en general, los cambios se han producido en el sentido de incrementar la presión impositiva sobre las personas físicas y jurídicas.

Sin embargo, hay un ámbito en el que el Gobierno no ha realizado cambios en este sentido: las exenciones o el tratamiento ventajoso del que disfrutan en el IRPF determinados conceptos en especie, cuando forman parte de la retribución que las empresas pagan a sus empleados, siguen estando en vigor.

Recordemos que para que este tratamiento fiscal ventajoso sea aplicable, se requiere que la empresa entregue el bien o servicio a sus trabajadores en cumplimiento de los compromisos asumidos con los mismos; en otro caso estaríamos ante una mediación en el pago y no se podría aplicar la exención.

Si el empresario y el trabajador acuerdan, mediante una modificación o novación del contrato de trabajo, sustituir retribuciones dinerarias por la entrega de productos en especie, según la doctrina de la Dirección General de Tributos se considera que existe el compromiso del que hablábamos, y el empleado pasa a disfrutar de las exenciones o el tratamiento fiscal ventajoso asignado a tales productos. Eso es lo que llamamos retribución flexible, y las ventajas económicas que reporta al trabajador, en comparación con que accediera a esos productos desde su salario neto, unido a que a la empresa no le supone un mayor gasto de personal, es la causa del auge que este planteamiento retributivo ha ido cobrando en nuestro país desde hace años.

Esta área del IRPF, la de tributación de la retribución en especie, no solamente no se ha tocado para eliminar exenciones y recaudar más, sino que al menos en un caso se ha actuado en sentido contrario: en el mismo Real Decreto-ley de 30 de diciembre de 2011 en el que se modificaba al alza la escala del IRPF, el actual Gobierno prorrogó a 2012 el tratamiento fiscal favorable para la entrega a empleados de equipos informáticos destinados a uso fuera del lugar de trabajo (por ahora no sabemos si esta ventaja se prorrogará también a 2013).

En definitiva, en la difícil coyuntura actual, la retribución flexible sigue ofreciendo, mediante un acuerdo entre la empresa y el trabajador, una de las pocas oportunidades de optimización fiscal disponibles para la mejora de la situación económica personal. Puede ser interesante recordar, dado que parece que en España se está incrementando ligeramente la proporción de viviendas en alquiler respecto a las que se tienen en propiedad, que uno de los “productos” que cada vez se incluyen con más frecuencia en los planes de retribución flexible es, precisamente, la vivienda arrendada, en esta ocasión no por la existencia de exenciones sino por el muy favorable método de valoración del mismo como retribución en especie que establece la Ley del IRPF.

*Senior Manager en el Área de People Services de KPMG España

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