edición: 2747 , Miércoles, 26 junio 2019
28/01/2011
¿Voluntariedad u obligatoriedad?

RSC y códigos de conducta voluntarios, una sinergia más allá de la regulación

Beatriz Lorenzo

La Responsabilidad Social,  desde sus orígenes como pauta empresarial arbitraria, disfrazada de maquillaje corporativo o confundida con acciones filantrópicas, ha evolucionado hasta convertirse en una práctica que aporta no pocos beneficios a las compañías que consiguen integrarla, plena y deliberadamente, en su modelo de negocio. Así, al tiempo que la herramienta se profesionalizaba, se ha ido también desligando cada vez más de “virtudes” que en un principio le había sido inherentes; el carácter potestativo, la vocación de compromiso o el afán de conciliación han ido difuminándose en el horizonte.

En la actualidad, con el escenario económico todavía convaleciente tras las consecuencias de la crisis económica, y con la opinión social mirando con recelo hacia unas empresas que no han sabido cumplir con sus expectativas, surge más que nunca el debate acerca de si la RSC debe regularse y someterse a unas directrices o continuar manteniendo su carácter voluntario.En España, la regulación de la Responsabilidad Social se ha visto reflejada en la controvertida Ley de Responsabilidad Social de Extremadura, que incorpora aspectos novedosos como la regulación de la responsabilidad social de los poderes públicos- y no sólo de las compañías- y la adaptación de la normativa al tejido empresarial extremeño compuesto en su mayor parte por pequeñas y medianas empresas.

VOLUNTARIEDAD O REGULACIÓN

Sin embargo, a la hora de buscar un marco coherente y comparable que encuadre las prácticas de Responsabilidad Social aplicables por las compañías, la obligatoriedad no es la única solución. Los códigos de conducta voluntarios conforman una alternativa igualmente válida y, para muchos, infinitamente más vinculada al propio significado de la Responsabilidad Social.  A favor de este tipo de códigos se ha pronunciado el presidente del Comité Científico del II Congreso de RSE -que se celebrará en Zaragoza el próximo mes de junio-, Víctor Alcalde. El experto ha defendido, con motivo a las actividades previas a la celebración del congreso,  la importancia de los códigos de conducta ya que, a su juicio, "son una de las herramientas dentro de la empresa orientada a establecer cuáles son las maneras de actuar que se esperan de los empleados y la respuesta que debe dar la compañía a los comportamientos adecuados de los trabajadores".

Así, para Alcalde los códigos de conducta "contienen compromisos de cumplimiento por encima del marco legal, compromisos medioambientales, de derechos legales y los tienen que cumplir los responsables y los trabajadores. No puede ser un papel que quede archivado, es algo vivo que los empleados tienen que conocer, asumir y participar de ello".A su vez, también Jesús Morte, presidente de la Confederación de Empresarios de Aragón, se ha manifestado en el mismo sentido asegurando que una empresa "difícilmente hará una política buena de RSE si el presidente o el consejero no se siente solidario con los problemas de la sociedad en la que está inmerso".

La conveniencia de contar con una cúpula directiva verdaderamente implicada con la Responsabilidad Social entronca con la necesidad cada vez más acuciante de contra con líderes responsables; una simbiosis que ha de buscarse desde las etapas más tempranas de la carrera empresarial. Últimamente la necesidad de incorporar los principios éticos y la gestión responsable como ingredientes esenciales de los temarios de las escuelas de negocio, ha llegado a preocupar incluso a Naciones Unidas, que  ha dado varios tirones de orejas a las principales escuelas de negocio a las que considera  ‘fundamentales para enseñar a los futuros líderes’. Con el fin de mejorar la formación de los futuros empresarios en asuntos sociales, derechos humanos, protección del medio ambiente y lucha contra la corrupción, la ONU  hizo públicos hace meses varios principios, que han sido pactados con las organizaciones que engloban a las principales escuelas de negocios del mundo y con los que pretende crear el marco de referencia para las instituciones educativas de postgrado.

LÍDERES RESPONSABLES

 Uno de los objetivos prioritarios pasa por ‘desarrollar las capacidades de los estudiantes para convertirse en generadores de desarrollo empresarial y social sostenible en una sociedad globalizada no excluyente’. Los otros principios abogan por incorporar a todas las actividades académicas los valores de la RSC y crear materiales de estudio que permitan el aprendizaje de experiencias para el liderazgo responsable. Además, se insta a las escuelas de negocios a facilitar el diálogo entre académicos, empresas, gobiernos, medios de comunicación, organizaciones de la sociedad civil y otros grupos interesados en la responsabilidad corporativa y la sostenibilidad. Para los adalides de la voluntariedad de la Responsabilidad Social, éste sería uno de los mejores caminos para integrar el concepto en el ADN de las empresas; la formación de líderes verdaderamente responsables.

Mientras la llama del debate sigue viva, proliferan desde diversos organismos e instituciones las guías y pautas de gestión responsable; algunos de ellos son verdaderos códigos de conducta, otros se encuentran a medio camino entre la voluntariedad y la norma. En España destaca el  “Código de gobierno de la empresa sostenible” elaborado por IESE, Fundación Entorno y PricewaterhouseCoopers o las normas de gestión ética de Forética, que ha desarrollado un modelo documental , Sistema de la Gestión Etica (SGE), que, a su vez, se organiza en series de normas, según su aplicación. La serie 20 se refiere a la Certificación de Empresas y la norma SGE 21 está orientada a introducir valores éticos en la empresa.

Por último, AECA ha presentado un proyecto para armonizar la información en esta materia, utilizando para ello una taxonomía XBRL para el intercambio electrónico de información de RSC, que cuenta con 491 indicadores sobre distintos aspectos medioambientales, sociales, laborales y de gobierno corporativo.

Además de las iniciativas institucionales aisladas, existen muchos fundamentos de la responsabilidad corporativa que ya están reconocidos en la normativa española, desde el Título I de la Constitución, hasta la multitud de normas laborales y administrativas aisladas que rigen la materia, así como el Real Decreto 290/2004, sobre la regulación de los enclaves laborales como medidas de fomento de empleo  de las personas con discapacidad, o la Ley 19/1999, que promueve la conciliación de la vida familiar y laboral de las personas trabajadoras.

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