edición: 2725 , Lunes, 27 mayo 2019
31/07/2010

Rusia lanza la mayor oleada de privatizaciones desde la época de Yeltsin

Pedro González
Once gigantes empresariales rusos han sido incluidos por el Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia en el mayor plan de privatización del país desde que Boris Yeltsin, el primer presidente del país tras la caída del comunismo, abriera la vía al sistema capitalista. La privatización será parcial, hasta un máximo del 30% de los activos de cada empresa, de modo que el Estado siga ostentando la mayoría de acciones de los conglomerados concernidos. Las modalidades definitivas del proceso serán publicadas en otoño, apenas un mes antes de que se proceda a la subasta definitiva.

Entre las empresas que pasarán a ser propiedad parcial de accionistas privados están el gigante petrolífero Rosneft así como Transneft, la cuarta productora de hidrocarburos rusa, la empresa eléctrica Rushydro, la compañía de transporte marítimo Sovkomflot, la agencia de crédito hipotecario AIJK y los bancos VTB y Sberbank. Este último es el equivalente ruso a las cajas de ahorros. La lista definitiva, tras ser aprobada por el gobierno de Moscú, será publicada al mismo tiempo que las disposiciones y modalidades del proceso de adjudicación. Se sabe ya no obstante que el primer ministro Vladímir Putin ha descartado la sugerencia de incluir en la lista a la mayor empresa ferroviaria del mundo, la RJD, cuyos 1,3 millones de asalariados continuarán al 100% en el seno del Estado.

El objetivo principal de la operación consiste en conseguir 883.000 millones de rublos (22.400 millones de euros) al finalizar el proceso de privatizaciones, previsto para 2013. No obstante, si se cumplen los plazos, el Tesoro ruso empezaría a hacer caja a partir de 2011, con un primer lote de 298.000 millones de rublos (7.600 millones de euros). Estas sumas serían utilizadas para rebajar el déficit presupuestario de Rusia, estimado para este 2010 en un 5%, y que sería rebajado al 4% en 2011, al 3% en 2012 y al 2% en 2013.
La brusca bajada de los precios del petróleo le había supuesto a Rusia un descenso del 7,9% del PIB en 2009. Ahora el persistente y sostenido ritmo de ascenso de esos precios significará un alza del 4% del PIB para este mismo 2010, según los últimos datos facilitados por el ministerio ruso.

En lo que no están de acuerdo gobierno y críticos es en el valor real de los activos que se pondrán a subasta. Así, mientras el Kremlin cifra en los citados 22.400 millones de euros el dinero que espera recaudar como justa compensación a la entrada de accionistas privados, diarios económicos de prestigio como Vedomosti estiman tal precio “irrisorio”. Para Vedomosti, solo los activos de las empresas energéticas que se pondrán a la venta representarían más de 40.000 millones de euros, a los que habría que añadir los del resto de empresas. El total de todo ello arrojaría entonces un tesoro no menor a los 62.000 millones de euros, es decir casi un 300% del valor estimado por el gobierno de Moscú.

Estas discrepancias no se reducen a las cifras. El recuerdo de las privatizaciones denominadas “salvajes” de la época de Boris Yeltsin sigue presente de modo permanente. Aquella liquidación de las grandes empresas del Estado se tradujo en su adquisición por cifras irrisorias de aquellos activos por los que luego se denominarían “los nuevos oligarcas rusos”, un grupo de multimillonarios excesivos y excéntricos que hubieron de rodearse de auténticos ejércitos de guardaespaldas. Algunos de ellos fueron asesinados en las luchas mafiosas entre ellos, otros prefirieron poner tierra de por medio y eligieron el exilio. Vladímir Putin, primero como presidente del país, y luego como primer ministro, recondujo la situación, de manera que a los oligarcas dóciles les permitió seguir con sus negocios y obtener contratos del Estado, mientras que decretó una persecución implacable contra aquellos que se le enfrentaron.

LA RUPTURA CON FINI MARCA EL PRINCIPIO DEL FIN DE BERLUSCONI

El presidente del Consejo de Ministros italiano ya no aguantaba más la presión de su aliado y presidente de la Cámara de Diputados. Toda Italia era y es consciente de que Silvio Berlusconi ha presentado y hecho aprobar proyectos de ley que favorecían a él mismo o a sus empresas antes que al país. Y toda Italia también se ha enterado de que quién más protestaba por este abuso de poder era su principal aliado en la coalición del Pueblo de la Libertad, Gianfranco Fini. Este, manejando la batuta de los debates parlamentarios, propició que se evidenciaran públicamente las irregularidades que han llevado a la dimisión en los dos últimos meses de dos ministros y un alto cargo del Ministerio de Economía por corrupción. También ha impulsado que prosigan las investigaciones sobre la logia secreta de adeptos de Berlusconi, llamada P3, que habría tejido una amplia tela de araña para copar numerosos altos puestos de la Administración.

La exigencia continuada de Fini de erradicar la corrupción y la destitución fulminante de quienes estuvieren incursos en procesos judiciales por prácticas corruptas, era ya demasiado para Berlusconi, que desde el pasado jueves inició procedimientos de expulsión contra varios diputados cercanos a Fini como de éste mismo.  El “Cavaliere” no pudo resumirlo mejor: “No confío más en Fini y no estoy dispuesto a aceptar su discrepancia”.
 
Esta ruptura tendrá consecuencias. La más obvia es que marca el principio del fin del berlusconismo, privado de su aliado político fundamental. El gran mérito de Fini es haber logrado encerrar a Berlusconi más en una imagen de político corrupto, o al menos favorecedor de tales prácticas, superando aquella sobre la que el “Cavaliere” había logrado que los italianos le dieran su confianza mayoritaria: la eficacia. El golpe de gracia de esta operación lo dio Fini el miércoles, cuando exigió un código ético para el Pueblo de la Libertad, y también la puesta en marcha de una comisión interna que verificara las cuentas del federalismo fiscal. En una acusación nada velada, Fini pedía asimismo a Berlusconi una clarificación del papel que está jugando el ministro de Economía, Giulio Tremonti, y exigía una drástica rebaja en la influencia de que goza en la coalición de gobierno la Liga Norte, el partido xenófobo y separatista que integra la tercera pata del Pueblo de la Libertad.

Fini ha definido así su credo de centro-derecha y su convicción en la honestidad como conditio sine qua non para dedicarse a la política, de manera que en la pugna que a partir de ahora sostendrá con Berlusconi, éste habrá de zafarse del perfil más derechista y proclive a favorecer a corruptos que le ha dibujado el hombre que le va a disputar el poder sin contemplaciones.

SARKOZY, AVALADO POR LA UE, ACABA CON LOS CAMPAMENTOS GITANOS

Ley y orden. Es la divisa del presidente de Francia, dispuesto a que los incidentes que protagonizan a menudo delincuentes de etnia gitana no terminen por írsele de las manos. La gota que colmó el vaso de su paciencia fueron los graves disturbios acaecidos en Grenoble a raíz de que el atracador de un casino fuera abatido por la policía. Cientos de gitanos se lanzaron en represalia contra la propia policía, además de incendiar y saquear propiedades privadas y mobiliario público en los suburbios de la ciudad, en una reedición de los disturbios y saqueos que suelen protagonizar en las ciudades-dormitorio francesas jóvenes de segunda y tercera generación de inmigrantes árabes, especialmente magrebíes.
 
Nicolás Sarkozy ha decretado en consecuencia que se desmantelen los campamentos gitanos, cuyos integrantes estarán obligados a pasar cada tres meses por comisaría para dar cuenta de dónde residen y la actividad a la que se dedican. La invocación del carácter nómada de los gitanos ya no vale, pues, como pretexto para deambular, y así ha justificado el decreto el ministro francés de Asuntos Europeos, Pierre Lellouche: “La libre circulación no debe ser una coartada para el tráfico de niños, la prostitución y la mendicidad, y en no pocos campamentos gitanos se cometen estos delitos, además del de tráfico de drogas”.

El objetivo principal de este decreto son los gitanos procedentes de Bulgaria y Rumania, ya que los gitanos franceses han dejado de ser nómadas hace muchos años. Los ciudadanos búlgaros y rumanos, que ya no necesitan visado para circular por la Unión Europea, sí precisan aún de permisos de trabajo y residencia, requisitos que serán levantados en 2013. Sin embargo, Sarkozy ha establecido que los gitanos seguirán sometidos después de esa fecha a que la policía francesa les obligue a acreditar recursos económicos suficientes para mantener la residencia. Todas estas disposiciones, acogidas con protestas tanto por el colectivo gitano como por el gobierno de Rumania, han sido avaladas en cambio por la comisaria de Justicia de la UE, Vivianne Reding, lo que abre la puerta obviamente a la implantación de legislaciones similares en otros territorios de la Unión Europea.

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