edición: 2561 , Martes, 25 septiembre 2018
13/11/2008
Juegos malabares de Zhukov a las puertas de Moncloa

Rusia quiere mucho pero no ofrece nada

Gazprom busca la grieta ibérica de Repsol para su energía
Zhukov peina los celos y las presiones para E.ON, RWE, Enel y GDF en las espaldas españolas
Zhukov con Chavez
Javier Aldecoa

Nada por aquí y todo por allá. Gazprom sigue el humo que ya transitaron sin éxito Total y Shell, los que ella misma caminó, hasta ninguna parte, con Repsol en 2005. Donde en octubre dijo “nunca” ahora dice “interés”, para sorpresa del ministro Sebastián. El gigante ruso, ocupado en sacudir el avispero europeo y penetrar por las grietas ibéricas, enseña músculo, llegue ahora o no a buen puerto su órdago. Le marca el miedo a Repsol, ahora que Brufau mira al Este y que sus intereses confluyen en Latinoamérica. Amén de alegrarle el parqué a Gazprom, Alexander Zhukov peina los celos y las presiones para E.ON, RWE, Enel y GDF en las espaldas españolas y entretiene el juego de manos para Zapatero: le nubla un ‘abrazo del oso’ que deja otra vez a España sin acuerdos energéticos. Una cosa -Sebastián dixit- es desear y otra intervenir. Y él no está por lo segundo. Pero Gazprom es una empresa pública al 90% y de una tacada controlar Repsol, Gas Natural y Unión Fenosa parece demasiado. En cuanto a Sacyr, vender convertiría minusvalías teóricas en reales, o sea, pérdidas (unos 3.000 millones). De todas formas, ahí está el aviso y ya se ocuparán otros de echarle una mano; está claro que no la pueden dejar a los pies de los caballos, es decir, de los banco acreedores.

La improvisación es un arte para el vicepresidente ruso, Alexander Zhukov. La presión, la médula de la estrategia de Gazprom desde los tiempos en los que el hoy presidente Médvedev llevaba sus riendas. El coqueteo, una vieja costumbre que revive de cuando en cuando con Repsol, desde que en 2006 sellaron un compromiso para colaborar en proyectos en Europa, América y Asia. Ya se lo demostró a José Montilla durante su viaje a Moscú en 2005, con la sorpresa de otro baile de pretendientes con Repsol que quedó en nada.

EL ABRAZO DEL OSO

Ruso, pero Zhukov se ha hecho también el sueco. Por lo menos con Moncloa y los euros españoles. El entreguismo de Angela Merkel, el pragmatismo de Silvio Berlusconi y el empeño de la sarkodiplomacia nuclear en torear a dos manos -con el capote diplomático de la UE y el estoque inversor de Total y GDF Suez- le han dejado claro al Palacio de Santa Cruz que las promesas del presidente Medvedev van en serio: sus tentáculos energéticos aprietan de cerca. La línea recta no es el camino más corto en las relaciones entre Moscú y Madrid. En su viaje a Rusia, más purista que Bruselas, Zapatero le leyó a Putin la cartilla de Georgia. Ahora, Zhukov le devuelve las atenciones con otro abrazo del oso para Sebastián.

El consejo empresarial bilateral no llegará, en el mejor de los casos, antes del verano de 2009. Y Moscú marea los trenes españoles. Los acuerdos quedarán para otros: Total, GDF, Eni y E. ON en cabeza. El gas y el crudo rusos, a distancia. Y sin peaje para las energéticas españolas en tierras rusas. Nada, por ahora, de las conversaciones entre Gazprom, Repsol e Iberdrola para el suministro de gas licuado a terceros países. Pero, a cambio, Moscú reserva para Gazprom el rol de zapador del mercado ibérico. Y a Repsol, la rusa la pone a sudar en el camino al altar moscovita. (Ver ´Las energéticas rusas, al ataque con los rublos del Kremlim´, Capital News 9/10/2008)

Angela Merkel se volvió de Moscú a Berlín con un acuerdo de cooperación para la explotación del yacimiento de gas siberiano Jushno Russkoje y un intercambio de activos en las manos: E.ON obtendrá el 25% menos una acción en el yacimiento Yuzhno-Russkoye y, a cambio, Gazprom recibirá el 49% en la sociedad rusa ZAO Gerogaz, en la que ya dispone de un 3%.

Si la gala Total tiene en cuenta nuevos proyectos será con Gazprom, con la que ya comparte trabajo en Shtokman, en el Ártico. GDF Suez se conforma con llegar al bocado ruso por los atajos de las explotaciones regionales, con Lukoil como introductor de embajadores. Para empezar, con la cesión de un 15% en el proyecto de exploración del sector azerbaiyano del Mar Caspio, una tarta a repartir con el 20% de la Compañía Estatal Petrolera de Azerbaiyán, como punto de fuga a la presión sobre Georgia.

Y la italiana Enel, que produce ya el 5% de toda la electricidad que se genera en Rusia, está decidida a que lo que ha unido Serve no lo separe nadie: Barra libre de gas desde 2010 a cambio de la llave al atajo europeo. No sólo con una participación en una de sus centrales en Italia sino por una mayor cuota  accionarial -del 20 al 40%- en Seve Energía, a favor de la rusa.

Pero después de cuatro peregrinaciones seguidas al Kremlin y la visita de Zhuganov, Rodríguez Zapatero tendrá que conformarse con el intento de resurrección de la Comisión Mixta de Cooperación Económica e Industrial ruso-española, tras tres años y medio de inactividad. Y con seguir mirando de lejos, desde el otro lado del cristal  la celebración en la ciudad balnearia de Sochi de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 y los planes de infraestructuras que incluyen 17.000 nuevos kilómetros de carreteras, 3.000 kilómetros de vías férreas y más de 100 nuevas pistas de aterrizaje. Rusia le tiene ganas al ferrocarril y el AVE españoles, negocia ya su desembarco en 2014 a cambio de alguna llave a su poderío energético. Pero su cooperación está en via muerta. De momento, los trenes trenes los ponen Alstom  y Deustche Bahn y las alianzas, los magrebíes. Gaddafi se lo recordaba a Medvedev en su viaje a Moscú. Y Para trasportar carga entre Europa y el Pacífico se estudia la incorporación de los ferrocarriles chinos. Renfe y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) exportarán sólo a Rusia su tecnología y experiencia en construcción y explotación del AVE.

OTRA TENTATIVA

Tamaño, a la tercera mayor compañía energética mundial por capitalización, con un valor de 129.000 millones de euros -sólo por detrás de la norteamericana Exxon (290.000 millones) y la chin Petrochina (231.000 millones)-, tenerlo lo tiene. Músculo, también. Según sus propios datos,  es el grupo con mayores reservas probadas de gas en el mundo -un 17%-, aunque sus ambiciones se extienden también al resto de hidrocarburos. Otra cosa es el interés. Más aún cuando el capital social de Repsol en manos de Sacyr presenta un valor en bolsa de unos 2.700 millones de euros.

Pero a pesar de los 27.000 millones de dólares que el Gobierno inyectará en el tejido financiero, a los gigantes rusos del gas y el petróleo les cuesta trabajo conseguir un préstamo de sus bancos. El mercado interno de la deuda pública promete permanecer cerrado hasta finales de año como mínimo. Y aunque el Banco Central considera que el mercado de valores ruso ya superó el punto más álgido de la crisis financiera, seguirá padeciendo problemas de liquidez durante más de un año. Gazprom tampoco se escapa: en brazos de la nueva ‘OPEP del gas’ busca consuelo a su descapitalización bursátil y a la disminución del 30% del gas para el mercado alemán. Moscú se lo juega todo a la carta de más gas y más caro (prevé que sus exportaciones gasíferas a Europa aumenten un 37,8% hasta el 2015) y en las puertas que sus socios o aliados le puedan abrir en la Unión Europea.

LA GRIETA IBÉRICA PARA LA ENERGÍA RUSA

Por eso Moscú no se resiste a mandar a sus grandes energéticas a hacer patria, aprovechando las olas y las rebajas de los activos ajenos. Las cuatro gigantes del petróleo y el gas lo ejecutarán, además, con los créditos y las bendiciones del Kremlin. Es tiempo -dice Lukoil- de ponerse más agresivos. Gazprom, Lukoil, Rosneft y TNK-BP –amos del 70% del crudo y el 91% el gas rusos- no se resisten a aprovechar el entusiasmo de Putin no sólo para amortizar los créditos occidentales al sector -80.000 millones de dólares- sino para financiar más producción. Tientan la suerte con Total, aspiran a arañarle más que la intención a Enel y buscan los activos de BP. Eso, sólo para abrir boca. A falta de presas directas en la UE -la cláusula Gazprom se lo ha puesto más difícil- despejan los atajos libios, argelinos y nigerianos, cristalizan el túnel ruso en el Cáucaso, o simplemente esperan que la necesidad afloje las murallas de las compañías ajenas.

Putin prometió hacer de Gazprom su embajadora energética y expandir su telaraña por las grietas europeas. Estrecha el dominio sobre Nord Stream; con el puño cerrado sobre Georgia, Osetia y Abjasia tiene la llave para cortarle el oxígeno -o al menos ponérselo caro- al Gasoducto Nabucco. La UE le ha enseñado unas líneas rojas que Gazprom se siente fuerte para saltar. GDF Suez, Total y Enel le ponen algunas de las pértigas y beben de los cañones de Putin y Medvedev los vientos a Gazprom. La gasista rusa despliega los atajos centroeuropeos, magrebíes y asiáticos para consolidar su poderío el Viejo Continente.

La península no es ajena a su despliegue: a la vista de su fracaso en la compra de Indeza, ha buscado su desembarco por la puerta africana. Gaddafi está dispuesto a ayudarle con reservas, oleoductos y la alfombra roja a ENI e Italia; Merkel y el gasoducto Nord Stream, con el acceso al norte y centro Europa; Irán con la llave de los hidrocarburos para la exportación y Sonatrach con la pinza argelina que penetre a través del transahariano en los mercados de España y Portugal, allá donde no llega con Galp. Gazprom negocia aliarse con la argelina para construir a cuatro manos el gasoducto transahariano que conectará Nigeria con el Mediterráneo, llamado a transportar 25.000 millones de metros cúbicos desde 2015, en concreto para repotenciar el acuerdo que Sonatrach firmó en 2002 con la nigeriana NNPC, para construir la mayor parte de los 4.200 kilómetros, que transcurren por el país centroafricano.

REPSOL EN RUSIA

Repsol YPF ha plantado cara a la telaraña de Gazprom en su propio feudo.  La alianza en plena negociación con Rosneft -que tiene el 75% del bloque Veninsky y le vendería una parte a la hispanoargentina- no sólo daría acceso a las filas de Antonio Brufau a Sajalin III (un bloque que hoy se reparten Gazprom y Rosneft, junto con la china Sinopec, que cuenta con un 25% de las acciones), sino a estrechar su vínculo con la gasista rusa. Repsol parece bien posicionada en tanto, y además de su posible acuerdo con Rosneft, posee ya un acuerdo con Gazprom, suscrito en 2006, para estudiar el desarrollo de proyectos conjuntos de gas y petróleo en Europa, Latinoamérica y África, así como proyectos de gas natural licuado. West Siberian -su participada rusa- no se lo pondrá fácil a Brufau si quiere volver a elevar su participación en la compañía rusa desde el 3% actual, al que se diluyó desde el 10%  después de su fusión con Alliance Oil en enero.

Por si acaso, Gazprom ya ha calentado su interés cerrándole puertas a Repsol, más allá de los muros rusos. Le gana la mano en Irán y tendrán que verse las caras en Irak. Calienta el sillón en México, tiende la mano a la cartera de las aguas del Golfo cubanas. Y ahora, con ayuda de Evo Morales como introductor de embajadores y de la mano de la gala Total, desembarca en Bolivia para explorar y explotar hidrocarburos con una inversión estimada de 4.500 millones de dólares, pero su inversión no pasa -como con YPF en Andina- por el matrimonio forzoso. Gazprom consuma el idilio con Hugo Chávez con el inicio de las perforaciones en la costa venezolana. Ya ha llevado a tierras caraqueñas más de 70 millones de euros y será la operadora del nuevo consorcio petrolero ruso-venezolano, a cambio de la promesa  de conceder a Caracas un crédito de 1.000 millones de dólares para la compra de armas y equipamiento militar de fabricación rusa; del horizonte de un idilio nuclear y  de la gestación conjunta de un consorcio con Pdvsa para la exploración de yacimientos de la cuenca del Orinoco, la extracción de hidrocarburos y la construcción de infraestructuras.

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