edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
18/11/2009

Ryanair, la primera víctima de la fusión de Iberia y British

Dibuja para TopCo sus peores augurios y promete hacer sangre en su incremento de las tasas y arañarle a Iberia y BA un 10% de sus pasajeros. Hace humo para tratar de difuminar la luz verde a un matrimonio del que nacerá la tercera gran aerolínea mundial por ingresos. A O’ Leary le parecen poco más que “dos borrachos tratando de mantenerse en pie”, pero con cada ocurrencia -ya lo hizo con el asiento doble para obesos-, el presidente de la primera low cost europea sólo se traga su propia humareda. A Ryanair le duelen ya los vientos de España: ha sobrevolado la crisis son un alza del 80% de sus beneficios en su primer semestre fiscal, pero sabe que no será por mucho tiempo. Es la primera víctima de su propia guerra de precios, le ha costado un descenso del 17% en los ingresos. Quería adelantar por la derecha en tres años a Iberia, aunque esté a más de 20 millones de usuarios de diferencia. Pero los driblajes a Vázquez serán otra cosa, ahora que amasa su fusión con los de Walsh y su participación del 45% en la fusión de Vueling. Anuncia pérdidas en la segunda mitad del año, pocos más trimestres le permitirán subirse a los precios del petróleo (responsables de la mitad de sus ganancias) y estirar sus costuras low cost, menos aún en sus dos primeros aeropuertos -Londres (el principal mercado emisor de pasajeros en 'low cost' en septiembre) y Madrid- (con un 15,7% más de pasajeros en 'bajo coste’). Tocan campanas de cambio de estrategia, la de medio plazo para empezar: nada de los 200 nuevos aviones de Boeing que se prometía a mano Oleary desde finales de 2008, menos aún las otras 120 nuevas naves que esperaba incorporar durante los próximos dos años y medio para acabar el año habiendo transportado a 66 millones de pasajeros en 26 países.

A Ryanair le duelen ya las dimensiones de una aerolínea que, cuando nazca a finales de 2010, tendrá una flota de 419 aviones y volará a 205 destinos, el puente Londres-Madrid y el peso de la aerolínea resultante, con los dos hubs hacia América a mano. Tanto, que traspasa por primera vez la marcha atrás de sus avanzadillas, pliega las velas de sus promesas en nuevas rutas y naves, devuelve a la nevera algunos proyectos de largo recorrido y busca aliados para la ‘tormenta’ europea: ha comenzado a desempolvar por tercera vez su 29% y la voluntad de compra de la también irlandesa Air Lingus- de la que proviene nada menos que el actual consejero delegado de British- que el bloqueo del gobierno de Dublín le ha dejado siempre fuera de su alcance.

Se le han subido a la cabeza el incremento del 35% de pasajeros en el primer trimestre del año frente a un descenso del 3% del mercado español y su recién estrenada corona de segunda aerolínea por clientes en el mercado ibérico, por delante de Spanair y Air Europa. Hasta ahora, Ryanair había olvidado las pérdidas de casi 119 millones de euros (161 millones de dólares) durante el tercer trimestre de 2008 -frente a los beneficios de 35 millones de euros del mismo periodo del año anterior- y los posibles rojos -que sólo anticipa cuando le preguntan- durante el tercer trimestre del año, a pesar de que descuenta un avance del tráfico del 13%. Barajó las fichas del tablero español de espalda a los cielos propios y ajenos y se había engolosinado con la idea de integrar más de 400 nuevas naves y una treintena de rutas y crecer cerca del 15% este año, desde los 58 millones de pasajeros en 2008 a 67 millones. Depende de un mercado a la baja, pero prevé alcanzar un total de 67 millones de pasajeros en 2009, de ellos 18 millones en España y 3,5 millones en Madrid. Y  se ha tirado de cabeza a la piscina tanto como para atreverse a tentar -al menos de cara a la galería- la suerte en el aeropuerto de Ciudad Real, donde le gustaría operar con tres vuelos semanales hacia Londres.

Ya no podrá hacerlo más, es el equipo del propio O’ leary el primero en reconocerlo. Le enciende las líneas rojas por primera vez el mercado de las aerolíneas de bajo coste: Es verdad que la reducción fue del 12,7% para las compañías tradicionales y que las 'low cost' comandaron más de la mitad de las entradas de pasajeros internacionales hacia España, un 50,3%, pero transportaron 21,92 millones de pasajeros durante los nueve primeros meses del año, un 6,5% menos que en el mismo periodo de 2008.

Tira balones ajenos con el cierre de su base en Valencia y el abandono de sus operaciones en Fuerteventura. No podrá llegar a Barcelona- jura que sólo operará en el aeropuerto barcelonés de El Prat si Aena reduce a la mitad las tarifas aeroportuarias y de navegación aérea. No niega, con la boca pequeña, la urgencia de negociar con muchos de los aeropuertos donde ya opera para aumentar sus rutas, y donde no opera para hacerlo. Pero pretende tender la mano sólo si los costes son cero. Juega al ajedrez de las presiones: cerró Manises (el aeropuerto de la Comunidad Valenciana con menor caída del flujo aéreo) y sus 70 vuelos semanales cuando el Consell se negó a subvencionar sus líneas aéreas. Estira los tentáculos canarios con Disminuir tamaño del textoAumentar tamaño del texto43 nuevas conexiones desde las Islas, pero promete volver a enterarlas -como ya hizo en Fuerteventura- si el Gobierno no prolonga la supresión de las tasas el próximo mes de marzo.

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