edición: 2861 , Jueves, 5 diciembre 2019
26/03/2010
Mientras Europa busca un ministro de economía y finanzas

S&P y Moody's identifican muchas analogías entre España y Portugal

Bancos y grandes empresas españolas dan por sentado una rebaja en el grado de la deuda española y apuran la captación de recursos -emisiones y depósitos-
Juan José González

Primero fue el desacuerdo sobre la Constitución Europea y ahora el desacuerdo para resolver el problema de un socio de la Unión, Grecia, en apuros y que en la antesala de un default cantado, tan sólo el auxilio de los dos grandes, Merkel y Sarkozy, ha logrado detener en último extremo. Pero Europa sigue sin gobierno económico para el euro y sin ministro de finanzas, también para el euro, razón por la que no tiene que extrañar que en una Europa de 27 no se alcance un solo acuerdo, con la excepción de ayer, por estado de necesidad. De la Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de ayer se desprende que el gran estado europeo ha desandado una década de golpe y porrazo. Los grandes estados suelen aprovechar las crisis y los problemas de calado para reforzar la unión, algo que en el caso europeo tiene sólo efectos centrífugos.

El momento es histórico, más para unos que para otros. A Grecia –a los ciudadanos europeos que viven en Grecia- les ha tocado lo peor. A los ciudadanos portugueses, en breve compañeros de viaje de los helenos, les tocará después del verano. Y a los ciudadanos españoles, a la espera de esa rebaja de grado en ciernes, les pillará de lleno coincidiendo con las próximas rebajas de septiembre o preparando las navidades. Bancos y empresas españolas se preparan para lo peor. Se resentirán sus cajas, sus negocios, y también sus resultados. Pero reaccionan –lo suelen hacer así- antes de tiempo, como prevención, con margen. Las entidades financieras regresan a la captación de recursos, vía emisiones de deuda, vía ofertas atractivas de remuneración de ahorro para hacerse con una buena base de liquidez y fondos para evitar malas situaciones trimestrales de balance. El final del primero esta a la vuelta de la esquina, por eso, y por otros asuntos más complejos y de mayor alcance, es obligatorio hacer acopio de liquidez para la tesorería.

Los recursos comienzan a ponerse más caros y una rebaja en el grado de la deuda española, como la reciente de nuestros vecinos, significaría poco menos que una catástrofe para la recuperación prometida por el Gobierno para finales del presente año. Aunque en las últimas horas una sombra de duda se esté proyectando sobre el escenario español. Entre las tres calificadoras –Fitch, S&P y Moody´s- aunque en el fondo utilicen una metodología de cálculo similar y valoraciones por el estilo, suelen mostrar algunas diferencias en matices que acaban por demostrar, habitualmente, que S&P es más contundente en el resultado final que las dos agencias.

Esta última valora que el déficit público español es dos puntos superior al portugués, que el peso de las exportaciones es similar al de nuestros vecinos ibéricos y que sus mercados y políticas laborales y sociales son similares en grado de flexibilidad. Y respecto del sector financiero y bancario, las calificadoras están observando en los dos últimos meses una lucha con sordina, sin ruido y lentamente, por la captación de recursos. En definitiva, que Portugal y España no parecen estar mucho más lejos de lo que marcan sus límites geográficos, es decir, están pegados.

En la cumbre de ayer se valoraron las posiciones particulares de Grecia y Portugal, y se hicieron referencias directas al mal ejemplo que una actitud permisiva y condescendiente hacia el socio –o socios- en apuros tendría sobre el resto de socios que en breve se pueden sumar a ese grupo de países en apuros. Alemania quiere dar ejemplo con su capacidad de acción y reacción ante problemas de coyuntura económica y política como el actual. Los franceses y los italianos terminan adaptándose un mes o dos después de que los germanos toman medidas para solucionar sus problemas. Pero España y todos los demás caminan a la zaga, en retaguardia, como es costumbre y cultura.

Una de las experiencias que el Ejecutivo español esta sacando de su presidencia europea  de turno, es que Europa no tiene un presidente como puede tenerlo EE UU, un presidente con papel político y competencias, con carisma, talento y dotes de ‘solucionador’ de entuertos, que promueva, impulse y desarrolle la cooperación de los socios. En el plano político, ya existe un gobierno, una Comisión europea, pero no es nada de esto. En el económico, tan sólo actúa, y con bastante buen criterio, una especie de ‘ministerio monetario’ justificado en la práctica por la existencia de una divisa común. Y nada más.

De la cumbre de ayer se desprende que hay que impulsar un ministerio de economía y finanzas para 510 millones de ciudadanos europeos, para 27 regiones económicas competitivas pero complementarias, con deficiencias y con excedentes, pero con muchos problemas económicos que guardan relación con la mala gestión de varios de sus Ejecutivos, pero que ahora piden auxilio, socorro y dinero, mucho dinero. Por eso la necesidad de un gobierno económico europeo. Y nada mejor que aprovechar una crisis del tamaño actual para plantar el embrión.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...