edición: 2724 , Viernes, 24 mayo 2019
01/06/2010
El Gobierno no sabe cuánto lleva gastado en la crisis en 2008 y 2009

Salgado quiere adelantarse a la UE y aplicar la tasa a la banca, como en Suecia

La banca española no espera un gravamen antes de que termine el año
Desde Moncloa exigen a Economía que acelere; hay que hacer caja y recuperar gastos
Elena Salgado, vicepresidenta Segunda y ministra de Economía
Juan José González

Aseguran que entre 35.000 y 100.000 millones, pero es difícil calcular la cifra real. Nadie lo sabe y hay que enterarse porque se trata de dinero de los contribuyentes y debe ser reintegrado a las arcas del Estado. Así que el secretario de Estado de Economía José Manuel Campa, anda en las últimas semanas inmerso en cuantificar la cifra total a la que ascienden los fondos públicos desembolsados para cubrir los rotos y tapar las fisuras de los últimos dos años de crisis. El encargo no forma parte del Plan de Ajuste presentado en el Congreso, aunque no hubiera sobrado alguna pregunta de la oposición al respecto, pero es la base para poner en marcha el fondo que Salgado quiere comenzar a alimentar tras el verano, no quiere dejar pasar ni un trimestre más sin imponer un gravamen a las entidades financieras. El motivo de este encargo al secretario, por parte de la vicepresidenta Económica, es que ya se está analizando el tamaño de las ayudas estatales a la economía en la UE, para concluir con una propuesta de tasa que se aplicará a las entidades financieras –no aseguradoras-, un trabajo que desarrolla el equipo técnico de Michel Barnier, el comisario de Mercado Interior y Servicios de la UE, encargado –e inspirador- de la propuesta legislativa que pretende crear un fondo de resolución para futuras crisis bancarias.

Francia, Alemania, Suecia y Reino Unido, ya han puesto en marcha políticas para recuperar el dinero público que vienen desembolsando en los dos últimos años para paliar los efectos de la crisis. Siguen de cerca, aunque no deprisa, los pasos que el Gobierno de Estados Unidos viene dando en los primeros meses del presente año. De cerca porque sólo se piensa en que la vía más accesible, posible y rápida de recuperar gastos es mediante creación de impuestos. Pero a diferencia de EE UU, Europa tiene que ponerse de acuerdo si quiere establecer un modo general y común de recuperar los fondos públicos aportados como factura de la crisis financiera y económica. Así que mientras los 27 -o los 16 países más afectados por los desembolsos públicos- llegan a un acuerdo, los cuatro países europeos han decidido actuar dentro de sus fronteras, y evitar que la deuda de la crisis cobre un tamaño que haga irreal cualquier intento de sufragarla.

Hasta ahora, el Gobierno español, al igual que la mayoría de los Gobiernos del resto de Europa, ha venido reconociendo en sus presupuestos una mayor obligación de gasto para esta contingencia, y su financiación se viene realizando mediante un mayor recurso a la emisión de deuda. Sin embargo, Economía quiere acelerar la implantación de un canon al sector financiero y a las grandes empresas con carácter previo a la aprobación del fondo, o ‘tasa Barnier’, pues se estima que éste, caso de ser aprobado –el BCE se opone- no sería de aplicación hasta mediados del ejercicio 2011, un período de tiempo que el equipo de Elena Salgado no quiere –no puede- perder. Economía pretende adelantar la puesta en marcha de un gravamen para ir haciendo caja y para lo que esta siguiendo de cerca el modelo más razonable y menos lesivo para las cuentas de las empresas, financieras e industriales, que no es otro que el sueco.

Suecia ya cuenta con sus propias medidas, y su mecanismo en marcha, un fondo de estabilidad financiera, va viento en popa. Se trata de un sencillo fondo que se formará a lo largo de los próximos 15 años y que se espera suponga en ese plazo el 3% del PIB. Cuenta con la financiación de arranque del Estado sueco de medio punto del PIB, además de un porcentaje muy reducido del 0,04% sobre el pasivo de las entidades financieras. Ninguna entidad ha reaccionado en contra y los mercados de renta del país no han recogido la medida con recortes. Alemania es encuentra en una línea similar al Estado sueco, y pretende recaudar 1.000 millones anuales por un impuesto al sector financiero de larga duración con el objetivo de desincentivar las causas de las últimas crisis bancarias. El Gobierno de Ángela Merkel aún no se ha decidido a aprobar ni el cuánto ni el cuándo del impuesto.

Los franceses se han mostrado más veloces en la aplicación de un impuesto y con carácter temporal se ha creado un gravamen a las actividades bancarias que conlleven un mayor riesgo. Al contrario que en Alemania y Suecia, donde los fondos se dedicarán al sector financiero, en Francia irán destinados a la promoción de las pymes. Y en Reino Unido, un nuevo impuesto sobre los bonus de los ejecutivos pretendía recaudar alrededor de 2.000 millones de libras.

En líneas generales, todos los Estados que han aplicado –o establecido aún sin aplicar- algún tipo de impuesto al sector financiero para constituir un fondo, se han venido inspirando en la filosofía de los que se pusieron en marcha en EE UU, aunque no hayan llegado a ser tan selectivos. Aquí, el Gobierno Obama se ha centrado en las grandes instituciones, gravando con un 0,15% su pasivo que irá alimentando un fondo estimado en 100.000 millones de dólares, cifra en la que se calcula el coste previsto por el Congreso norteamericano para el rescate de empresas y que el Gobierno espera recuperar en los próximos cuatro años.

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