edición: 2308 , Jueves, 21 septiembre 2017
01/04/2014
Con el crédito como pretexto
Emilio Botín, presidente de Grupo Santander

Santander envía un `sos´ para frenar la pérdida de pymes

Para evitar la sangría de clientes, baja la guardia en el análisis de riesgos
Juan José González

Regresa el ruido a las cañerías del crédito. Que no es lo mismo que decir que "vuelve el crédito bancario a España", a las empresas y a las familias. El ruido procede de un emisor interesado. Es la voz de la oferta la que se ha dejado escuchar, la campaña `defensiva´ de una entidad bancaria -Banco Santander- que está dispuesta a romper el fuego del crédito, a abrir el grifo del dinero, con nada menos que un 24% de "mayor producción de crédito" y para lo que las empresas deberían demandar unos 3.500 millones en 2014 para alcanzar los 30.000 millones que reza la campaña de la entidad. Por tanto, todo parece indicar que el resto del sector bancario lanzará sus ofertas aunque no necesariamente con tanto ruido. Pero la ofensiva de la oferta crediticia sigue conservando numerosas sombras que hacen dudar sobre su eficacia en la práctica. El endeudamiento privado está a la baja, el sector público sigue en fase de austeridad severa, la deuda exterior sigue en récord y la morosidad del sistema no emite señales positivas, sino todo lo contrario, en un escenario donde el deterioro crediticio camina hacia el 17% de morosidad que se espera alcance en el presente ejercicio.

El mercado financiero no termina de creerse la campaña del Banco Santander y estima que se trata de una `sencilla oferta comercial´ que busca notoriedad y visibilidad en un segmento -pymes- donde la entidad ha perdido cuota de mercado en los últimos años y que ahora pretende recuperar con la campaña defensiva. En realidad, la oferta de crédito disponible no es tan nueva como parece; el banco ha reiterado un mensaje basado en la solvencia recalcando que si no había crédito era debido precisamente porque la demanda no era solvente. La campaña del banco se queda corta en explicaciones; hace referencia a la cuantía, a los recursos que está dispuesto a poner en el mercado si se lo piden las pymes, pero no da razones suficientes para convencer de que no sólo ha llegado el momento sino que es el momento.

Pero ahora algo parece haber cambiado. Siempre ha habido oferta y demanda aunque en el pasado reciente no lograban encontrarse, no había equilibrio entre los precios de oferta y de demanda, algo que ahora sí parece estar cerca del equilibrio. Hay razones objetivas para pensar que el ruido de las cañerías está justificado, sobre todo teniendo en cuenta el dato de las nuevas operaciones de crédito en el último mes de 2013, cuando se firmaron créditos por cerca de 50.000 millones de euros, mes récord por cuanto se superó la cifra de todo el año anterior. Y diciembre no fue un mes aislado, sino que confirmó la tendencia de los dos meses anteriores, con especial incidencia en la demanda por parte de las pymes.

No era la primera vez que se registraba un avance de la demanda de crédito como la de final del año pasado, pues algo similar ocurrió en 2010 pero el crédito regresó de nuevo a sus niveles mínimos de la crisis. En 2014 las pymes regresan a la demanda de crédito aunque con extremada cautela, quizás al entender que en esta primera fase, el primer trimestre, son mayores las expectativas creadas por los agentes económicos que la lectura de las cifras macro, aún en claro desequilibrio. Sin embargo, no debe perderse de vista que en paralelo al aumento de la demanda de crédito por parte de las pymes, camina otro dato tan importante para confirmar el avance del crédito como es la demanda de crédito procedente de los hogares. En este punto, la afirmación sobre la vuelta del crédito no parece que tendrá mucho efecto, puesto que el inmobiliario sigue a la baja y sin que por el momento se tenga certeza de que se encuentre cerca del suelo.

Más cerca parece encontrarse el final de la etapa de fuerte endeudamiento de las empresas, final que no significa si no una reducción razonable hasta niveles anteriores a la crisis, lo cual no será posible hasta al menos 2016. Puede interpretarse el escenario actual como un punto de inflexión, logrado sobre la base de la caída de la prima de riesgo y de la protección del Banco Central Europeo, aunque también se puede pensar en que no es la primera vez que los mercados consiguen darse la vuelta y echar por tierra las expectativas creadas.

La campaña de Santander es, en opinión del mercado financiero, "un `sos´ para frenar primero y recuperar después la caída de clientes en pymes", casi 280.000 pymes que el banco tiene en cartera y de las que casi un tercio estaría en riesgo de cambiar de banco. De ahí que la campaña sea más `defensiva´ que `ofensiva´ y que el objetivo se centre en conseguir 60.000 nuevos clientes en pymes. Aunque lo que sí parecen tener muy claro las pymes -la demanda- a las que se dirige la campaña (utilizando el ingente gasto mediático, el ruido de las cañerías) es que las condiciones actuales de la oferta deben adaptarse ahora mucho más a la demanda que en anteriores ocasiones.

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