edición: 2746 , Martes, 25 junio 2019
04/04/2016
banca 
Detrás, como siempre, irá BBVA

Santander gana tiempo a las decisiones de un nuevo Gobierno

Digitalización, eficiencia, normativa europea, precio del dinero, pretexto perfectos que también aprovechará BBVA para otros ajustes
Juan José González
El Santander parece predestinado a ser pionero. Pionero en guerras; del activo, del pasivo, en fórmulas (importadas) de retribución a los accionistas. Y ahora en la reestructuración de la red (oficinas y plantillas) a modo de último golpe para finiquitar la reestructuración, o quizá, para conseguir disparar la ratio de eficiencia (cuanto menor sea la cifra, mayor es la eficiencia) o, también porque es la única forma para que a corto plazo salgan las cifras. En cualquier caso, el banco arrastraba desde hace años un exceso de plantilla que restaba rentabilidad, como también que suponía un lastre (envejecimiento y falta de formación) para una banca, presente y futura, cada vez más exigente en servicios basados en la tecnología. Banco pionero en despidos que anuncia una vez superado el trámite de la junta de accionistas, donde, por cierto, no parecen haberse escuchado los recortes anunciados la pasada semana y que afectarán a 1.000 empleados y 450 oficinas que la entidad cuenta en España.
Los costes se habían disparado en los últimos ejercicios; era un problema reconocido por Alfredo Sáenz, anterior consejero delegado y vicepresidente del banco, también por su sucesor, Javier Marín como también es admitido por el actual equipo directivo. Que el exceso de costes no pueda ser cubierto en cantidad suficiente por el aumento insuficiente de los ingresos, es siempre un motivo de preocupación para cualquier entidad financiera, en particular si esta es de gran tamaño, como es el caso. Pero que esa debilidad era un problema aplazado, es un hecho que el tiempo y la necesidad de cortar (por lo sano) los costes, han venido a confirmar. 

El momento parece ser el óptimo: necesidades imperiosas para conservar el margen, en una coyuntura donde el precio del dinero no permite juegos ni imaginación para comercializar nuevos productos. La coyuntura política, con una fuerte carga de incertidumbre, sirve, de paso, como excusa para tomar decisiones de naturaleza laboral: en este caso, Santander aprovecha cualquier posible cambio legislativo de los nuevos (futuros) gobernantes que bien podrían bloquear numerosos procesos de reestructuración laboral en marcha (por el momento sólo en papeles). Están por otro lado, que las autoridades bancarias europeas pueden estar preparando una nueva vuelta de tuerca en forma de mayores exigencias de solvencia. Y, por último, el gran pretexto, la disculpa ideal o anillo al dedo de cualquier situación de ajuste: la modernización, la digitalización, el todo por la red.

Es ahora el foco principal de atracción y coartada para la mayor parte de las entidades financieras en apuros. Entiéndase estos como la situación coyuntural donde el precio del dinero, las incertidumbres en la Unión Europea por nuevas normativas y el enfriamiento de las economías, está poniendo al sector bancario en apuros para conseguir salvar los márgenes, como también la continuidad en el reparto de dividendos. Al Santander parecen salirle las cuentas con el recorte de 1.000 empleos y 450 oficinas, que equivalen al 13% de su capacidad en España.

Ahora bien, ser el pionero en ajustar plantilla y oficinas, significa ser el primero en explorar una nueva situación, como si de nuevas tierras se tratase, Santander aprovecha la coyuntura para probar suerte en el que llama escenario de transformación, sinónimo de futuros (y próximos) movimientos en el sector que estarán muy condicionados por un nuevo Ejecutivo que ya barajan de `progreso´ o izquierdas. El sector bancario español es todavía el primero en densidad de oficinas en Europa, a pesar de haberse reducido un 30% en el período de crisis. Y también es uno de los más pesados en volumen de plantilla, que ha reducido en ese mismo período en un 25%. Si el dibujo del nuevo y futuro sector financiero, el de la era más digital, con un Gobierno de izquierda, con el precio del dinero bajo mínimos (en el entorno del 0%) y con el mapa de las fusiones corporativas aparcado por el momento, se puede pintar con 28.000 oficinas y 180.000 trabajadores (según los cálculos de Funcas) está claro que los trabajos de ajuste llevan cierto retraso.

Resta ahora por conocer el dibujo de la red futura del segundo banco nacional, BBVA, actualmente ocupado en la absorción de Catalunya Banc. Las sinergias que espera conseguir tras la absorción plena se llevará por delante entre un 8% y un 13% de la red que actualmente suman las dos entidades. Por tanto, tras el pionero Santander llegarán los recortes del eterno seguidor BBVA. Ambos, Santander y BBVA, en compleja situación, pues llegarán a mediados de año en medio de una fuerte incertidumbre política que claramente les afecta y a la que deberán unir la incógnita sobre el futuro de la propiedad de Bankia o BMN, ahora de propiedad estatal.

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