edición: 2493 , Jueves, 21 junio 2018
17/06/2011

Santander y BBVA dan financiación al conjunto de la banca española a través de MEFF

La deuda externa del sector financiero español equivale al 75% del producto interior bruto, suficiente para sembrar inquietud
Asistimos a un periodo de encarecimiento de la financiación de las entidades bancarias en España
Carlos Schwartz

Las operaciones bilaterales fuera de cámaras de compensación destinadas a dar liquidez a la banca española contra deuda pública con una media de 50 días de duración han caído en torno a los 20.000 millones en media mensual desde finales de abril. Mientras, los volúmenes de financiación contra deuda pública gestionados a través de las cámaras de contrapartida centrales se mantiene estable en niveles de unos 1.100 millones diarios. La posición abierta en MEFF -la cámara de contrapartida central propiedad de BME- para repos con deuda pública era de 26.218 millones de euros el 14 de junio para un plazo medio de 50 días. Este volumen, que representa la cantidad que se está financiando a través de MEFF, es a su turno obtenida por los dos principales operadores de repos en la London Clearing House Ltd. (Londres) -la cámara más barata- ya que su homóloga de Paris, LCH.Clearstream SA (Francia) es mucho más cara. Los dos bancos que obtienen su propia liquidez en LCH e intermedian el resto de lo que obtienen para los bancos y cajas españoles son BBVA y Banco Santander.

Ambos son los operadores españoles en LCH y los proveedores de liquidez para el resto de la banca a través de MEFF. Ambos cubren su riesgo mediante la entidad de contrapartida quien garantiza el buen fin de la venta con pacto de recompra de deuda pública española. Este mercado se echó a rodar en agosto pasado en Londres y en diciembre en París y es en buena medida uno de los principales mecanismos de liquidez de la banca española tras la solicitud hecha por el Banco Central Europeo (BCE) y por el Banco de España a la banca local para que redujera su nivel de apelación a los fondos del BCE en junio pasado.

Pero el incremento de la prima de riesgo de la deuda pública española respecto del bono alemán a 10 años y la incertidumbre del buen fin de la crisis de deuda griega ha llevado a que las operaciones bilaterales entre entidades sin mediación de entidades centrales de contrapartida que se habían reanudado muy parcialmente desde septiembre pasado, se desplomara a partir del pasado mes de abril. Bancos y cajas para paliar esta repentina sequía se han dirigido otra vez al BCE con lo cual la demanda de fondos ha crecido un 26% hasta los 53.047 millones de euros en mayo, de todas formas muy por debajo de los máximos del año pasado en julio cuando se alcanzaron los 130.000 millones de euros. Es decir que la apelación al BCE no llega ni a la mitad de los máximos registrados a lo largo de 2010.

El precio más bajo de las garantías para las operaciones de corto plazo, es decir para un máximo de seis meses, es el de LCH Ltd que está en el 0,08%. La garantía se calcula multiplicando el nominal del bono por su precio de cierre y luego por el porcentaje de la tabla. Esta es una cascada de costes, ya que la operación viene de origen generada por los dos grandes bancos españoles con la carga de la garantía de LCH Ltd y a ella se le aplica la garantía de Meff, que en el caso de las operaciones a seis meses es del 0,35% (con el mismo procedimiento de cálculo).

Sin embargo, lo que LCH Ltd no publica es el margen adicional específico que se aplica a la deuda pública española. Hasta el momento sin embargo LCH no ha establecido márgenes excepcionales, cosa que si ha hecho para la deuda de Irlanda y Portugal. El margen adicional exigido a las operaciones con deuda portuguesa es del 65% y para las operaciones con deuda irlandesa es del 75%, en ambos casos para las posiciones largas. La repercusión en los precios de estos márgenes adicionales pueden ser de entre el 41% y el 47%. Entretanto Grecia simplemente no tiene mercado.

Como se puede comprender en el esquema imaginario de que el Ecofin del lunes próximo no alcance un acuerdo sobre el paquete de refinanciación para las ayudas a Grecia la prima de riesgo para España que navega a niveles históricos va a empeorar y con ello las condiciones de obtención de liquidez para las entidades de crédito sobre la base de la deuda española. No parece que un contexto de este tipo sea oportuno para que las cajas de ahorros que deben buscar capital salgan a bolsa. Bankia por su parte ya había descartado la posibilidad de salir durante el verano, y su escenario se movía hace ya un par de meses entre septiembre y octubre. Las vicisitudes políticas del país con la posibilidad de elecciones anticipadas no ha hecho más que reforzar la postergación de la salida a bolsa salvo que haya una descompresión significativa de todos los mercados a expensas de un acuerdo sobre el plan de ayuda suplementario a Grecia. Lo que ocurre es que esa posibilidad no va a resolver la crisis política griega en la cual el presidente Georgos Papandreu aspira a formar un Gobierno de concentración.
 
Estamos asistiendo por lo tanto a un periodo de encarecimiento de la financiación de las entidades bancarias en España, y de serias trabas al incremento de su capital por la vía del mercado lo que hace suponer que en condiciones de mayores convulsiones la cantidad de entidades que deberán apelar al FROB puede aumentar de la noche a la mañana ante la imposibilidad de resolver las brechas entre el capital exigido y el que mantienen respecto de sus activos en riesgo.

El acoplamiento de ambos factores es una verdadera píldora envenenada sobre todo si se tiene en cuenta que la deuda externa del sector financiero español equivale al 75% del producto interior bruto, suficiente para que los bancos acreedores comiencen a entrar en pánico. El efecto del pánico acreedor es la inmediata presión sobre el Consejo Europeo, y como en el caso español los principales acreedores son los bancos alemanes la presión para un rescate preventivo de España se hará directamente sobre Angela Merkel a quien se le supone correctamente un alto grado de influencia. Vamos, es decir que este horizonte hasta hace nada impensable comienza a hacerse presente.

A este escenario no le ayuda nada la inestabilidad política, pero parece que a los profesionales de ese sector se les ha nublado la vista. Si las turbulencias se mantienen la banca alemana iniciará su juego de presiones para asegurarse que va a cobrar de España. Sin embargo el desenlace de la lucha entre Alemania y el BCE puede modificar esta situación. Si la banca comienza a sufrir en carne propia una reestructuración “voluntaria” de la deuda pública de los países que reciben asistencia financiera se cuidarán de presionar para los rescates preventivos toda vez que saldrán perjudicados de esos procesos.

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