edición: 3073 , Viernes, 23 octubre 2020
24/09/2020
banca 

Santander marca el ritmo del dividendo y BBVA se arriesga a seguir el camino

El liderato bancario estará más reñido a partir de ahora, se jugará en el campo de la rentabilidad más que en el del tamaño o la capitalización, y el pago de dividendos –no todos podrán cumplir- será la señal que muestre el ganador
Juan José González
La fusión de Caixabank y Bankia ha revolucionado el sector, un tanto acomodado en sus cuarteles particulares y en medio de una niebla intensa de rumores y especulaciones de futuro. En principio, la fusión anunciada fue un golpe de efecto, para algunos una sorpresa y para otros una operación descontada. Entraba dentro de lo razonable, de lo esperado y hasta se podría decir que era el resultado del destino, pues los hoy dos grandes bancos se miraban y tentaban en su juventud, cuando eran las cajas de Madrid y la de Pensiones, respectivamente. De la fusión resulta un nuevo banco que será el líder del mercado español, un liderato que le arrebatan a Santander. Y esta es una primera consecuencia (o segunda, según se mire) de la fusión: el cambio de líder. Una posición en el mercado que cuenta en algunos aspectos pero no en todos: el líder puede serlo por volumen de activos; por capitalización; por rentabilidad o por su dimensión global internacional (hay otros criterios). Pero Santander es probable que mantenga el liderato en algunos aspectos clave de la actividad y del negocio bancario. Los próximos meses pueden ser interesantes para observar cómo se desarrolla esa carrera por ser el primero en según que partida o renglón de la cuenta. El primer episodio de esa "competición", en parte un elemento de marketing, ha comenzado esta misma semana con el anuncio de Santander de la vuelta al dividendo: habrá dividendo y será en efectivo, ha comunicado la entidad, la primera en este movimiento, liderando el anuncio del regreso a la distribución del beneficio.
Claro que el banco debe conocer (y contar con el permiso) ya la postura del Banco Central Europeo que en enero dará por finalizado (salvo decisión en contrario de última hora)la limitación a la retribución a los accionistas. El BCE quiere presentar en enero, quizá lo adelante a diciembre, un escenario más optimista sobre el futuro del sector bancario en Europa en medio del azote de la pandemia a la economía. Santander lo ha pensado bien y se ha adelantado al resto, una práctica heredada en la casa que parece haber convertido en identidad cultural, del negocio bancario. 

En 2020 no se alcanzarán los cerca de 32.000 millones de euros distribuidos el año pasado. No se dan las condiciones para un pago que debería situarse por encima del 8% o del 10%. En esta ocasión, las rentabilidades por dividendo se situarán por debajo del 5%. Y en algunos casos no se podrá hablar de rentabilidad porque no habrá dividendo. Es este el escenario previsto por el supervisor europeo que, ante las dudas sobre los resultados del sector optó por aplicar prudencia con los dividendos.

Al margen del efecto marketiniano implícito en el anuncio del dividendo, la retribución a los accionistas, en su condición de inversores, representa una decisión de desmarcarse del resto, de posicionarse como uno de los bancos fieles con el accionariado y leales a la cita anual de la retribución, la prueba de la rentabilidad obtenida por el banco. La paga del dividendo es un acto importante y trascendental para el inversor, para el accionista y los ahorradores que esperan a recibir el producto de su inversión. 

Santander aprobará en la próxima Junta de Accionistas el pago del dividendo con cargo al presente ejercicio, que será en dos pagos, uno primero en efectivo (0,10 euros por acción) y uno segundo en acciones. BBVA le ha seguido de inmediato, apenas un día después, despejando una de las mayores incertidumbres que venían mostrando los inversores del banco, que se temían lo peor, un aplazamiento del pago o como mal menor en acciones. Uno y otro, Santander y BBVA, proporcionan buenas noticias al mercado aunque con motivaciones muy diferentes: Santander para `defender´ si cabe, el liderazgo de rentabilidad en el sector y el BBVA para reforzar la credibilidad y la solvencia, muy mermadas en los últimos tiempos.

Para el mercado, el anuncio del pago de dividendo y su cuantía se hace visible en la cotización de la entidad. Pero quizá la coyuntura no permita en esta ocasión, con cargo a este ejercicio, la alegría de distribuir los beneficios porque simplemente estos no alcancen para el reparto. Porque en este ejercicio no será posible repartir dividendos tan rentables como en anteriores ocasiones. Y las fusiones bancarias, a pesar de los ahorros de costes, sinergias y demás fortalezas deberán tener en cuenta que el pago del primer dividendo de la fusión no les hará más líderes sino más solventes. El BCE ya ha recomendado prudencia a los nuevos fusionados y, claro, también a los futuros.

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