Santander ”trabaja” más compensaciones del Estado
edición: 2537 , Miércoles, 22 agosto 2018
23/07/2018
banca 
Los ”otros” rendimientos esperados del Popular

Santander ”trabaja” más compensaciones del Estado por la vía de los impuestos

Un ”Informe de estrategia” del banco advierte de que la táctica a seguir para obtener el crédito fiscal es enfatizar en las aportaciones millonarias
Juan José González
El relato post adquisición del Popular por el Santander no ofrece dudas. Se trata de una estrategia clara, centrada en conseguir el máximo rendimiento posible del Estado por la vía de los créditos fiscales pero también, y además, de ganar dinero por otra vía, por la de los futuros impuestos que el banco debe trabajarse haciendo hincapié -"enfatizando", dice un informe del banco- en el dinero que ha desembolsado Santander para atender a la clientela del banco y hacer frente a otro frente; el de las reclamaciones judiciales de una parte de los 305.000 accionistas que perdieron su inversión un mal día de junio de 2017. El relato de Santander pretende que el Popular era en el momento de su adquisición por un euro, un pozo sin fondo, vacío en el mejor de los casos, y con un pasivo que, a día de hoy, está todavía sin identificar en su totalidad en el peor de los casos. Por eso, la exposición de motivos (dirigida por un abogado del Estado en excedencia) va en la dirección de justificar en público y en privado, en el Banco de España, en la CNMV y en la Comisión de investigación abierta en el Congreso de los Diputados, que ha sido necesario y obligado inyectar 7.000 millones de euros en el banco para darle sentido patrimonial (puesto que el valor de su patrimonio era cero) además de aplicar a las cuentas del banco 13.000 millones de euros de liquidez en previsión de una mayor huida de la clientela que aún conservaba el banco. Y no puede ser otro relato si aspira, como así aparece escrito en su "Informe de estrategia", a conseguir no sólo los 1.000 millones de euros de un crédito fiscal, sino también otro tipo de compensaciones futuras, como serían deducciones fiscales sobre impuestos a los que Santander deberá hacer frente en los próximos ejercicios.
Santander se propone obtener del Popular una doble rentabilidad: por un lado, la propia y natural de la cartera de empresas y clientela segura y solvente que se mantiene en el banco, y, por otra, la rentabilidad post adquisición, en forma de créditos fiscales y otras exenciones de impuestos que se pretenden para los próximos ejercicios. Se trata de obtener el máximo rendimiento del fiasco por la quiebra del Popular, adjudicado en una polémica resolución de la JUR, organismo que habría paralizado su actividad en vista de la experiencia (el Popular, fue la prueba piloto) fatídica de su decisión. Fatídica para la clientela e inversores del banco, más de 305.000 personas que perdieron su dinero en el Popular.

De ahí que, la intención del comprador Santander, vistos los enormes daños y perjuicios ocasionados a la clientela e inversores se quieran compensar de ahora en adelante por la vía de la exención de impuestos, y para lo que se trabaja en todas las direcciones, moviendo todos los contactos del banco, para lograr que la autoridad tributaria entienda y ceda, comprenda los costes de los numerosos pleitos judiciales abiertos, y que debe desembolsar el banco en forma de compensaciones.

Santander cree que las provisiones y las cantidades asignadas a cubrir indemnizaciones y reparación de daños a clientes e inversores, subirá bastante más que los 1.000 millones de euros previstos inicialmente, a los dos meses de la resolución. Expertos jurídicos consultados no creen que las cantidades destinadas por el banco (Santander) a compensar a los damnificados por el Popular sean realistas como tampoco veraces. 

No puede ser que una entidad del tamaño del Santander piense que con cerca de 1.800 millones de euros se vayan a resolver los conflictos jurídicos abiertos en varios tribunales nacionales e internacionales, así como tampoco que con los 535 millones del `bono de fidelización´ se vayan a terminar los problemas con terceros, es decir, con los accionistas del banco resuelto. 

De ahí, añade uno de estos expertos, que el banco sólo se pueda plantear la obtención de sinergias (por la compra del Popular) si obtiene otras compensaciones además del crédito fiscal de 1.000 millones de euros que seguramente conseguirá. La batalla, o mejor, la estrategia del banco, es visible fuera del sector bancario, se escenifica estos días en la Comisión de investigación de la crisis financiera del Congreso. Visible y contrastada en tanto que comparecen los tres últimos presidentes de la entidad: Ángel Ron, Emilio Saracho y Rodrigo Echenique, su actual presidente.

En realidad, Echenique sigue la misma táctica que Saracho, que no es otra más que quitar valor al Popular, un banco sin caja, sin joyas, con clientes a la fuga e inversores pillados en una pérdida del valor de la acción que en la etapa de Ron llegó a caer hasta su desaparición en junio del pasado año. Le toca a Echenique `trabajarse´ las compensaciones del Estado como esa segunda parte de la rentabilidad que se le quiere sacar a la compra del Popular. Aunque sea a golpe de exhibir el dramático resultado que habría representado para el erario público español, y se supone que para todos los españoles, que hubiera sido el Estado y no el Santander, el responsable de pagar la liquidación y los efectos de la liquidación del banco. Aunque ahora lo que se pretenda sea obtener compensaciones del Estado.

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