edición: 2807 , Jueves, 19 septiembre 2019
09/03/2010

Sarkozy consuma el portazo al hub gasista de Sebastián y se lo pone difícil a la llave española para la electricidad del Magreb

España tiene la única conexión eléctrica entre la UE y el Magreb, pero será insuficiente en 2012 y Argelia negocia con París y Berlín para aprovechar el Galsi y formentar otra conexión por Italia
Miguel Sebastián, ministro de Industria
Javier Aldecoa

Intenta volver a jugar sus fichas en un tablero en el que París, Berlín y Roma diseminan los peajes de sus energías. Sebastián prometió aprovechar este semestre para fomentar los corredores suroccidentales y bautizar el Plan Solar del Mediterráneo (PSM) que espera verter desde 2012 en Europa 20 Gw de electricidad renovable desde el Norte de África. Ni en Industria ni en la CNE se resignaban a digerir la pinza de Sarkozy sobre los gasoductos de Biriatou y de Midcat (aplazados sin fecha por París). Pero el plan para aumentar el envío allende los Pirineos a 14.400 millones de metros cúbicos al año choca de nuevo con el Elíseo y con su política: la interna pasa por el guiño a Córcega y el gasoducto Galsi entre Argelia e Italia; la diplomacia externa por nuevos contratos con Rusia y sitio de Eni para EDF en el gasoducto South Stream, ahora que el nuevo Comisario Europeo considera suficiente Larrau y no obligará a Francia a potenciar Midcat y Biriatou con España antes de 2015. Con cada lazo de sintonía con Berlusconi, Medvedev y Merkel, París le sacude la bitácora a Moncloa y le atrasa, de paso, la electricidad del Magreb. Es partidaria de integrar el Desertec alemán y el Plan Solar del Mediterráneo (PSM), ahora que Sarkozy se compromete con Merkel a coordinar sus iniciativas renovables.

España tiene aún la única conexión eléctrica con el Magreb, la hará valer, pero sólo será suficiente para 400 Mw. Por eso Madrid quiere un nuevo nodo con Argelia y alimentarlo con 2.000 megavatios en la espina dorsal del Medgaz. Pero Argel cocina más de un Plan B a cuatro manos con Sarkozy: el de los acuerdos con las empresas mayoritariamente alemanas del Desertec y el de la interconexión italo-gala a la sombra de Galsi con el aval de ENI y el visto bueno del Elíseo de espaldas a la península.

El futuro del Plan Solar del Mediterráneo tiene aún mucha letra pequeña para escribir en las mesas de Sebastián y del Comisario Oettinger, tan cercano a sus compatriotas de Desertec como al Plan de la Unión del Mediterráneo. Las ambiciones del PSM, recogido en la Directiva para el fomento de energías limpias de 2009, habían quedado relegadas en un rincón comunitario durante un año, hasta que Moncloa las hizo suyas, como uno de los seis objetivos de Industria para el turno español en el primer semestre de 2010.

El plan busca desarrollar proyectos de energías renovables -inicialmente solar- con el objetivo de alcanzar 20 GW de producción en 2020. Alrededor de 70.000 millones irían destinados a las instalaciones, desde Marruecos a Turquía. El resto, uno 10.000 millones, se destinarían a las interconexiones a Europa -el cierre del anillo eléctrico- por Gibraltar, Creta, Sicilia y Turquía, que tendrían que estar terminadas a 31 de diciembre de 2016, pero que ni siquiera han comenzado, como la definición de los apellidos del coste (se espera que el 20% sea cubierto por la iniciativa privada), los precios de venta de la energía a largo plazo, o la interconexión eléctrica pendiente con Francia. Sarkozy se había propuesto que durante 2009 y 2010 empezaran a funcionar más de 50 iniciativas, que, de momento, no han comenzado.

El interés no se esconde desde Madrid y Berlín cada vez que miran al horizonte de una macrored de renovables en el Magreb. Ambas son líderes en tecnología solar, punteros en materia de concentradores solares, cilindros parabólicos, tubos y fluidos de conversión del calor, sales de almacenamiento térmico y turbinas. Mucho más de lo que puede decir Francia: pionera del sector termosolar en los años sesenta, con su central experimental de Odeillo y Targassonne (Pirineos Orientales), trata de recuperar espacio a toda prisa en un sector que había abandonado a mediados de la década de los ochenta. Al sur de los Pirineos, los objetivos españoles del Plan de Energías Renovables 2005-2010 se han cumplido en todas las tecnologías salvo en biomasa y desde Castellana 160 se buscan ya mercados exteriores para el sector y -al calor de la Directiva trasnacional de renovables de la UE y el mecanismo de transferencia estadística de energía de origen renovable- saben que el PSM permitiría generar 20 gigavatios de energía solar, de manera que países europeos, como los nórdicos, puedan cumplir los objetivos del 2020 y que las empresas locales exporten su tecnología.

Si llegan, será sin el apoyo expreso de Francia, no al menos por este semestre. Se guarda sus mejores esfuerzos para la segunda mitad de 2010 y para 2011, durante su presidencia del G-20 y el G-8, ya ha acordado con el Banco Mundial un presupuesto de 750 millones de euros para proyectos de energía solar en la zona, que espera atraer más fondos para llegar hasta los 4.500 millones de dólares a Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto y Jordania. Cuenta, mientras tanto, con la indiferencia de Bruselas. Oettinger no ha incluido -como algunas fuentes preveían desde Bruselas- ningún proyecto de interconexión Magreb-UE entre las preferencias de la UE, en el selecto grupo al que acaba de destinar la mayor partida de financiación de la historia comunitaria para proyectos energéticos, 2.300 millones de euros, 900 de ellos para 12 interconexiones eléctricas. La Comisión Europea sigue dejando en la mesa de los proyectos aún a madurar tanto la posibilidad de una interconexión entre Argelia y Francia para sacar 2.000 Mw hacia la península como la interconexión Argelia- Italia, con las mismas aspiraciones pero sólo una capacidad de 1.000 Mw.

Nicolas Sarkozy rinde sus aspiraciones nucleares para la región. Al menos, en su nuevo mapa de la diplomacia energética gala ya no serán incompatibles con las pretensiones ‘renovables’ para el Norte de África. Juega sus fichas en los tableros de Mohamed VI y de Abdelaziz Bouteflika. Sabe, como ellos, que el papel de España no sólo pasa por el liderazgo de sus inversiones en renovables en el Magreb, una ventaja que Francia no puede perseguir en energía solar, por más que haya acelerado en los dos últimos años. Pasa, antes de nada, por su capacidad para convertirse en el hub eléctrico también del sur de la UE, el puente entre el Magreb y las aspiraciones del Viejo Continente de generar hasta un 15% de su consumo eléctrico en 2020 en los suelos y los soles del norte de África y exportarlos desde allí al conjunto de los Veintisiete.

Ya tiene en su mano la única conexión eléctrica entre el Viejo Continente y el Magreb a través del Estrecho y busca desde hace un año consumar un macroacuerdo de renovables con Argel que incluya una nueva interconexión Argelia-España. Argelia a largo plazo aspira a convertirse en el segundo país suministrador de electricidad a España, sólo superado por Francia: la estatal Sonelgaz tiene 2.178 millones de euros listos para invertir y la voluntad de llegar al corazón de mercado europeo, pero necesita la colaboración ibérica. Desde el IV Foro Euromediterráneo de Energía en Barcelona, hace justo un año, el nuevo ‘cable’ hispano-argelino no se ha definido. No sólo por los problemas de costes -700 millones de euros- que reconoce desde hace meses el director de política Exterior para el Mediterráneo el Magreb y Oriente Próximo, sino por la confianza política, ahora que el presidente Bouteflika juega la baza de las interconexiones como una carta más en la mesa de los acuerdos energéticos con Francia y España.

En Argel y los despachos de Sonelgaz -la estatal que dirige sus planes eléctricos- ahora se piensan hacer de la vía italiana un plan B para zafarse de la geografía española, al menos no dejar en sus cables el único nexo a sur de Europa. El ‘atajo alpino’ sería una vía más cercana no sólo para Italia y Francia –ahora que EDF estrecha los lazos con ENI y se ha hecho sitio en el GALSI con los demás socios italianos -Edison SPA ENEL Sfirs et Hera Trading.- sino para que Alemania y sus empresas pudieran evacuar los megavatios ‘verdes’ del Plan Desertec. Si Argelia pensaba en hacer de Medgaz la ocasión y la infraestructura para tender un cableado eléctrico paralelo a los ductos del gas, ahora  baraja opciones similares ya para el gasoducto Galsi. Acaba de recibir las bendiciones y 200 millones de euros de financiación de Bruselas. Y desde el 2 de febrero cuenta con la presencia de Nicolás Sakozy. Para el presidente francés se ha convertido en una bandera de política interior, lo justo para acabar de decidir que el ducto entre Argelia e Italia pasará también por un ramal de Córcega. Y que sus arterias pueden ser no sólo gasistas.

ESPAÑA EN LA TRINCHERA DEL PLAN SOLAR PARA EL MAGREB

Sebastián se abraza al Plan Solar del Mediterráneo (PSM), “un proyecto de proyectos”  llamado a evacuar una potencia de 20 gigavatios desde instalaciones solares en el norte de África al corazón de los mercados europeos, pero que busca aún apellidos públicos o privados para sus 80.000 millones de euros de financiación. España quiere sitio en las vías de salida de la electricidad norafricana hasta Europa -que comenzarán a fluir desde 2012- cuando su crecimiento requiera de más interconexiones de evacuación de la electricidad generada, aunque sea a través de la conexión actual por el sur de la península. Todo con tal de no perder espacio en una carrera en la que Italia Francia y Turquía buscan asiento y con la que Alemania y una decena de empresas del resto de Europa -con la española Abengoa Solar en cabeza- compiten con el plan Desertec y la promesa de generar electricidad para Europa mediante la construcción de plantas termosolares que cubrirían el 15% de la demanda eléctrica de Europa en 2050, a cambio de inversiones de 4.000 millones de euros.

Es verdad que la sintonía París-Argel no pasa por su mejor momento. Pero el ministro de Exteriores Bernard Kouchner prepara las maletas para viajar a Argelia el próximo mes y en ellas lleva el PSM y el Desertec. Se lo advertía a Zapatero Nicolas Sarkozy, junto a la canciller alemana, Angela Merkel, en la firma el 4 de febrero de la reedición del pacto franco-germano en París: “para que Europa sea fuerte desde el punto de vista político, Alemania y Francia deben trabajar juntos" y esa unidad pasa desde ahora también por las renovables, dentro y fuera de los muros de los Veintisiete. Lo han empezado a consumar con una participación en proyectos al CO2-Abscheidung, la creación de una oficina franco-alemana de renovables en 2010 y le abren la puerta a acuerdos energéticos ‘verdes’. Para empezar, los de las renovables del Magreb.

Ya no están tan claras las fronteras de la rivalidad absoluta entre el PSM de cuna gala y el Desertec de origen alemán. El Consejo de París los igualaba entre los objetivos energéticos del Elíseo y con las redes trasnacionales del Mar del Norte y el Báltico con las que ya ha empezado a integrar la eólica del norte y centro de Europa. Al fin y al cabo, Francia quiere la cooperación nuclear entre Areva y Siemens y es la alemana la que capitanea además el Desertec. De hecho, el propio embajador francés en Madrid, Bruno Delaye, reconocía que el PSM sigue entre las prioridades del Elíseo, que le tiende la mano a un acuerdo con el Palacio de Santa Cruz para un sistema de interconexiones entre las dos orillas del mare Nostrum, pero que Francia impulsará -aunque invite incluso a España- un proyecto de transporte de energía Transgreen, complementario del Desertec.

Sebastián hace saber, bajo la mesa de las amenazas de Argel, que si hace falta buscará potenciar el ‘sol marroquí’ en detrimento de la producción argelina. No es casual que desde la llegada al poder de José Luis Rodríguez Zapatero, haya habido ocho Reuniones de Alto Nivel con Marruecos, por sólo tres con Argelia. Pero no demoran los planes solares euro-africanos y los calendarios de Miguel Sebastián para el PSM sólo la ausencia de Mohamed VI en la Cumbre bilateral de Granada del 7 de marzo. En el Elíseo aún siguen considerando que la Unión por el Mediterráneo (UPM) que engendraron Sarkozy y su asesor es una criatura gala, es heredera de la Unión por el Mediterráneo nacida en una cumbre en París el 13 de julio de 2008, por más que sus riendas hayan acabado en manos españolas y su sed recién inaugurada en el barcelonés Palacio de Pedralbes.

En junio albergará la primera cumbre de la UpM ya en funcionamiento y tendrá que empezar a marcar las vías para que arranquen esos proyectos que deben definirla: energía solar, autopistas del mar, protección civil ante las catástrofes, intercambios universitarios y desarrollo de las pymes de las dos orillas. Francia no quiere perder la capitanía de una organización que nació con la idea de organizar una alternativa mediterránea a la Unión Europea, de la que quedarían excluidos los países no ribereños del norte y, en especial, Alemania. Estaba llamada a ser una construcción en la que Francia ocuparía el lugar central, pero los fondos para los programas deberían salir de las arcas de Bruselas, lo justo para quitar a los españoles la iniciativa del Proceso de Barcelona, iniciado en 1995 con la Conferencia Euromediterránea.  Hoy todo ha cambiado, menos las expectativas del Elíseo.

Las empresas han empezado a desbloquearlo por su cuenta, lo sabe Acciona, que ha iniciado conversaciones para formar parte del proyecto Desertec y en el que, bajo la capitanía un grupo de empresas alemanas, entre ellas E.ON, y RWE, tiene sitio propio ya Abengoa: se ha hecho sitio en la estrategia Euromediterránea que lidera Sarkozy desde Francia y el proyecto Desertec de Merkel. En ambas está como actor o como observador activo: ya es la única empresa europea que está construyendo centrales solares en el Norte de África, una en Argelia y otra en Marruecos. Pero los empresarios españoles, a través de la CEOE y de uno en uno se lo han recordado en la Cumbre de Granada este fin de semana: no será suficiente con el Estatuto Avanzado del que goza el país magrebí como alternativa a la adhesión plena y que convierte a Marruecos en socio comercial preferente de la Unión Europea y con la creación de una Comisión Mixta UE-Marruecos en energías, quieren reformas jurídicas y que Bruselas y Madrid ofrezcan mayor seguridad a los inversores europeos. Aguardan por la Ley de Renovables que Mohamed VI promete desde hace meses para atraer a los euros del Desertec y a los de Plan Solar del Mediterráneo, ahora que la administración magrebí espera que en 2020 más del 40% de la producción energética proceda de fuentes no agotables. Sin ella, la liberalización del sector seguirá siendo una promesa alauita. Y los planes solares -bajo el paraguas de Bruselas, Madrid, París o Berlín- una carrera de riesgos.

EL CORTOCIRCUITO DE SARKOZY AL HUB GASISTA ESPAÑOL

España es uno de los diez mercados más diversificados de la Unión, tiene seis de las quince regasificadoras de GNL de los Veintisiete, fuentes de provisión de diez países diferentes en tres continentes, acceso a dos gasoductos internacionales, el Medgaz  a punto de rematarse, y producción propia en Argelia, Egipto, Trinidad y Nigeria. Puede llegar a inyectar en las venas de la UE el 5% de la demanda del gas europeo. El estreno este año del gasoducto hispano argelino y sus 8 millones de bcm adicionales iban a ser el preludio para la expansión del hub gasista español en el marco del Corredor del Sur de la Unión a partir de 2011, la ocasión para pescar, con Bruselas por madrina, en las heridas abiertas por Gazprom, pero han anclado en todos los embudos pirenaicos. Y ahora el Elíseo, el regulador galo, GRTgaz  y el Comisario de Energía, Gunter Oettinger, le acaban de dejar claro a Madrid que no saldrá de ellos. No, desde luego, mientras Zapatero ostenta la presidencia de turno.

Ni las presiones que el ya ex comisario Andris Piebalgs dejaba sobre la mesa del ministro galo Borloo moverán ni un centímetro la cerrazón ante las interconexiones de Irún- justo la arteria por la que España planeaba exportar más energía a través del vecino galo- y Mibcat: ahora ya saben que no volverán a entrar en una open season como pronto hasta dentro de un año ni despejarán sus arterias hacia dirección francesa antes de 2015. Aunque la salida de gas de España es casi nula (0,2 bcm, a través de Irún), Francia sólo quiere Larrau, no necesita más gas español: la visita oficial de Medvedev a París le acaba de despejar el sitio a EDF en el gasoducto South Stream y a GDF en North Stream, Francia llegará por sí sola al GNL de Sonatrach y saltará la dependencia de Medgaz con el ducto de Galsi, ahora que Sarkozy acaba de definir su nuevo ramal francés en Córcega.

España y Francia tienen una capacidad de interconexión de 3,3 bcm a través de dos gasoductos, el de Larrau (por el que ya circula un flujo de gas de 2,7 bcm Francia-España) y un tubo de menor capacidad en Irún. Los planes del sector gasista ibérico pasaban por invertir 1.340 millones para aumentar la capacidad de envío al otro lado de los Pirineos a 14.400 millones de metros cúbicos al año en 2015 desde los 100 millones actuales, casi dos veces la cantidad que Francia importa de Rusia, y un tercio de su demanda anual. Moncloa intentaba que Bruselas forzara el ariete de la financiación para liberar su mapa gasista allende los Pirineos.

Pero Miguel Sebastián ha topado ya con los muros de Gunter Oetting: de un total de 1.300 millones para 31 proyectos de gasoductos considera suficientes 45 millones de euros de Bruselas recién revalidados a la interconexión gasista de entre los dos países a través de Larrau (Navarra). Hereda de Piebalgs las prisas por reforzar la seguridad energética de la UE y reducir su dependencia del exterior y está dispuesto a seguir sus recetas -entre ellas el incremento de las interconexiones- pero en la primera ronda de financiación ya ha dejado claro que respira por los poros de sus banderas: considera prioritarios  el Nord Stream y el Nabucco (le destina 200 millones de euros) como arterias del Corredor del Sur. El resto irán a los gasoductos de Escandinavia, Polonia y los países del Báltico y las líneas entre Rumania, Eslovaquia, Austria y Hungría. Y al impulso de la opción del GNL. Y, si Madrid no consigue que nada cambie, hoy en los planes -y sobre todo la financiación- para ese corredor no están a corto plazo ni Irún ni prisas para Midcat. Nada de despejar la bidireccionalidad del gas con los 1,3 bcm  de Irún y 14.400 millones antes de 2014 para multiplicar por 4.400 la capacidad exportadora gasista en dirección Francia. Larrau permitirá el paso de 1,7 bcm anuales de gas de España a Francia dentro de un año, en noviembre de 2010. Eso es todo.

El Elíseo hace de la necesidad virtud: se lo había advertido ya Ian Cronshaw, director de diversificación en la Agencia Internacional de la Energía (AIE): el mercado español en solitario podría tener dificultades en absorber los suministros adicionales de Medgaz sin exportar algo de gas a Francia. Y el vecino galo, dificultades de abastecimiento sin ese gas. Por eso le ha comenzado a poner solución al segundo de sus problemas: se ha buscado ya los suficientes atajos como para que ni sus urgencias ni sus necesidades tengan que mirar al sur de los Pirineos. París vuelve su mirada hacia Moscú y le pisa los talones a los mapas y los intereses de Gazprom. Aunque los líderes de la UE han acordado financiación para que Francia aumente su capacidad de gasoductos, el tiempo requerido para construirlos dará a Rusia margen para incrementar su cuota en Europa, hoy del 25%.

EDF le acaba de abrir la puerta al 10% del mercado del gas estadounidense -la única para que Gazprom traspase la frontera de Obama- y está dispuesta a ponerle la alfombra roja al mercado eléctrico galo. Y GDF ultima una cesión de hasta el 9% del Nord Stream de manos de sus accionistas (Gazprom con el 51%, las alemanas Wintershall Holding y E.ON Ruhrgas, con el 20% cada una; la holandesa Gasunie, el 9%), justo ahora que el gasoducto acaba de recibir  la autorización de Berlín para la construcción del gasoducto que permitirá el suministro directo de 55.000 millones de metros cúbicos de gas natural ruso a Alemania y, por extensión, a Dinamarca, Bélgica, Francia y Reino Unido, a partir de 2012.

El Elíseo mira además Argelia, trata de hacer de sus urgencias el ariete de los mapas europeos españoles, uno con el que desbloquear las arterias del que iba a ser el hub gasista del sur del continente. Argelia aumentará sus exportaciones de gas en 30.000 millones de metros cúbicos durante los próximos cinco años y busca nuevos aliados, un nuevo tablero de juego y nuevos roles energéticos de los que investir a Sonelgaz y Sonatrach. Sabe que hoy por hoy la capacidad de Medgaz de ofrecer a Europa una importante ruta de suministro pasa por España, la única  que tiene la infraestructura necesaria para suministrar a Francia una mínima proporción de sus 8.000 millones de metros cúbicos. Por eso, con la mirada puesta en el semestre español de la UE, se esfuerzan por hacer saber que acaban de dar por concluidos los estudios técnicos del Galsi -y con ellos la puerta abierta a otros 8 millones de metros cúbicos sin pasar por la península ibérica- y Sarkozy le ha abierto la puerta de tránsitos a través de Córcega para llegar directamente -sin necesidad del Medgaz ni el gasoducto hispano-galo de Irún- al gas argelino.

Además, GDF-Suez, con el 10% del GNL europeo en la mano, promete pelearle los galones a las españolas, ahora que la menor demanda del GNL en Asia y la ralentización de las operaciones han comenzado a afearle el resultado y que el Kremlin le ha recordado las líneas rojas de su ‘lealtad’. El gigante galo tiene un pie en Medgaz y ha firmado un contrato para que la compañía argelina tenga capacidad de regasificación en la terminal de Montoir, en la Bretaña francesa, que le permitirá suministrar un millón de metros cúbicos de gas en el mercado galo hasta 2019.

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