edición: 2362 , Martes, 12 diciembre 2017
26/01/2010
Francia e Italia ya tienen sus 'atajos'

Sarkozy le cercena las interconexiones a España y junto a Berlusconi le cortocircuitan el hub gasista del sur de Europa

Francia sólo quiere Larrau, no necesita más gas español: le hace sitio a EDF en South Stream y a GDF en North Stream, llegará sola al GNL de Sonatrach y saltará la dependencia de Medgaz con Galsi
Moncloa intenta que Bruselas fuerce el ariete de la financiación: ni las presiones de Piebalgs sobre el ministro Borloo han servido; el comisario Oettinger sólo prioriza Nabucco y South Stream
Javier Aldecoa

Resguarda sus fichas en un tablero en el que París, Berlín y Roma tratan de sembrar los peajes de sus energías. Es uno de los diez sectores gasistas más diversificados de la Unión, tiene seis de las quince regasificadoras de GNL de los Veintisiete, fuentes de provisión de diez países diferentes en tres continentes, acceso a dos gasoductos internacionales, el Medgaz  a punto de rematarse, y producción propia en Argelia, Egipto, Trinidad y Nigeria. España garantiza el suministro nacional, reserva un 17% adicional y busca la llave para pescar, con Bruselas por madrina, en las heridas europeas abiertas por Gazprom. Puede llegar a inyectar en las venas de la UE el 5% de la demanda del gas europeo. La presidencia de la UE y el estreno este año del gasoducto hispano argelino y sus 8 millones de bcm adicionales iban a ser el preludio para la expansión del hub gasista español en el marco del Corredor del Sur de la Unión a partir de 2011, pero han anclado en todos los embudos pirenaicos.  Sarkozy juró mantener los plazos y las ofertas, pero ha echado ‘candado’ a dos de las tres conexiones gasistas llamadas a despejar la bidireccionalidad del gas con los 1,3 bcm de Biriatou y los 7 bcm adicionales de Midcat, justo las de subida hacia el mercado galo. No es la falta de mercado, de financiación comunitaria -200 de los 2.500 millones recién comprometidos por Bruselas son para esas conexiones- o los calendarios de España lo que le permiten driblar el gas español. Si el gas ibérico corre por las venas de centroeuropa no será gracias a su sintonía. Sólo el eje oeste podría llegar a la zona GRTgaz Sur en 2013 y sólo el Midcat en 2015 puede hacer tangible para las gasistas españolas la zona GRTgaz Norte.

Francia tiene ya acceso directo al argelino a través del atajo Córcega de Galsi y de los acuerdos de GNL entre Sonatrach y GDF; al gas ruso a través del 10% recién sellado de EDF en South Stream -a cambio del acceso para Gazprom a EE UU y Francia- y la puerta entreabierta de Nabucco para Electricité de France. Amor con amor se paga, el apoyo de Eni a su acceso al South Stream pasan por la sintonía franco-argelina para llevar el gas desde Argelia.

París le baila la bitácora comunitaria a Madrid, al ritmo de los vientos de Moscú, del nodo gasista que Berlín busca consumar con los dos ductos de Gazprom y del bypass de Roma. Silvio Berlusconi hará el resto. Juega a dos manos y en todas las mesas con ENI: ni sus repudios ante el altar de los Veintisiete a la ‘guerra del gas’ de Gazprom y la dependencia europea de la energía moscovita opacan la sintonía, cada vez más estrecha entre el primer ministro italiano y su homólogo ruso. Tanto como para no perderse el sitio en Sout Stream -ENI concretaba en 2009 su participación a través de un intercambio de activos con Gazprom- y en Nabucco, la alternativa comunitaria a la pinza moscovita.

Moncloa volverá a pedir auxilio a Bruselas, la CNE apuesta por las inversiones, el sector por replantear las interconexiones y el realismo.  Las españolas cuentan esta vez, de su parte, con el impulso de la Iniciativa Regional del Sur con la que la UE trata de apretar el paso de la fluidez energética en los Veintisiete. Pero Miguel Sebastián ha topado ya con los muros de Oettinger. El futuro comisario de Energía hereda de Piebalgs las prisas por reforzar la seguridad energética de la UE y reducir su dependencia del exterior y está dispuesto a seguir sus recetas -entre ellas el incremento de las interconexiones- pero en su examen ante el Parlamento Europeo ya ha dejado claro que respira por los poros de sus banderas: considera prioritarios  el Nord Stream y el Nabucco y South Stream como arterias del Corredor del Sur. Y, si Madrid no consigue que nada cambie, hoy en los planes -y sobre todo la financiación- para ese corredor no están a corto plazo ni Irún ni prisas para Midcat.

Industria, el regulador y el sector se auparon al impulso de la Iniciativa Regional del Sur, a la financiación prometida por Bruselas y a los blindajes de Andris Piebalgs. Los calendarios ibéricos -avalados por Bruselas- esperaban expandir el triple ariete de sus tentáculos gasistas a través del País Vasco (Irún),  Navarra (Larrau) y Cataluña (Figueres), para multiplicar exponencialmente los flujos de los Pirineos. Los planes del sector gasista ibérico pasaban por invertir 1.340 millones para aumentar la capacidad de envío al otro lado de los Pirineos a 14.400 millones de metros cúbicos al año en 2015 desde los 100 millones actuales, casi dos veces la cantidad que Francia importa de Rusia, y un tercio de su demanda anual. Tanto el regulador como los planes estratégicos de Enagas estaban listos para pasar de los 2.900 millones en sentido Francia-España, a 13.100 millones. Nada que los nuevos planes galos permitan mantener en pie.

El aún máximo responsable de energía de la UE llegó a principios de diciembre a exigir por escrito al ministro galo Borloo que incluyera la red de Biriatou/Irún en el procedimiento de adjudicación del gasoducto Midcat que recorrerá el corredor este si París no quería ver frustrada la financiación comunitaria para las conexiones gasistas.. Lo reconocía el  embajador francés en España, Bruno Delaye: la política energética del otro lado de los Pirineos es “cuestión de Estado”. Y la buena relación entre Sarkozy y Zapatero ha favorecido el clima de negocios entre los dos países. Pero ni el ferrocarril y la electricidad son el gas.  Ni tocarlo, no ha salido ni saldrá de los labios de Sebastián por más que las interconexiones y la seguridad del suministro gasista sea su bandera. El ministro de Industria, desde ala presidencia de turno de la UE ha hecho ondear la bandera de las interconexiones para el  Plan de Acción Energética 2010-2014 desde la Reunión de Ministros de Energía de la UE en Sevilla, pero de lejos y sin apellidos. Sólo ha dejado caer en los pasillos de Bruselas la última de sus bazas, la de las “fórmulas de financiación”. Piebalgs deja sobre su mesa la huella de que nuevas partidas presupuestarias y su vinculación a los planes paneuropeos del corredor sur oeste pueden ser los únicos que horaden la cerrazón gala hacia el gas español.

España y Francia tienen una capacidad de interconexión de 3,3 bcm a través de dos gasoductos, el de Larrau (por el que ya circula un flujo de gas de 2,7 bcm Francia-España) y un tubo de menor capacidad en Irún. Sin embargo, la salida de gas de España es casi nula (0,2 bcm, a través de Irún). España es el tercer mayor importador de gas natural licuado (GNL) del mundo -detrás de Japón y Corea- pero sólo tiene la capacidad de hacer llegar al otro lado de la frontera un mínimo anual de 0,2 bcm a través del Euskadour. Nada que le importe al ministro de Energía francés, Jean-Louis Borlloo. Nada que Francia quiera cambiar, después de la open season de noviembre. Nada de elevar el volumen gestionado hasta 7.000 millones de metros cúbicos (7bcm), la quinta parte del consumo español anual de gas. Nada de despejar la bidireccionalidad del gas con los 1,3 bcm  de Irún y 14.400 millones antes de 2014 para multiplicar por 4.400 la capacidad exportadora gasista en dirección Francia. Larrau permitirá el paso de 1,7 bcm anuales de gas de España a Francia dentro de un año, en noviembre de 2010. Eso es todo.

Queda por consumar la definición de Larrau -las inversiones se revisarán este trimestre-, en la nevera Midcat y de vuelta a la cocina el ducto por Irún, justo la arteria por la que España planeaba exportar más energía a través del vecino galo. La desestimación de ese tramo dificulta además el plan inicial para que a mediados de 2010 se lanzara la segunda fase de la interconexión, la construcción del gasoducto Midcat entre Figueras (Girona) y la frontera francesa, prevista para 2015 y que iba a aumentar la interconexión en otros 7 bcm. Además -advierte ya el regulador español-, el rechazo del tramo de Irún podría suponer "un aumento de las tarifas" y "perturbar seriamente los planes de negocio de las compañías participantes". Se aferran a la letra pequeña. A pesar de que era el propio regulador energético francés, CRE, el que aseguraba que  había suficiente demanda de gas de su lado para elevar la capacidad del gasoducto que conecta Francia y España en Larrau hasta 11 bcm (miles de millones de metros cúbicos) en 2013 frente a los 3,1 bcm actuales. Consideran que la infraestructura de Irún no debe construirse porque la capacidad solicitada por los comercializadores para Larrau equivale a 249 gigavatios hora (GWh) al día, un Gwh menos de lo previsto en el memorando parisino.  Olvidan que en sentido España-Francia hubo peticiones por un 200% de los cupos. A la inversa, sólo un 60%. En otras interconexiones europeas se dio la orden de inversión en cuanto se superó el 100% de la capacidad en alguno de los dos sentidos. Además, no están claros los intereses que puedan tener los transportistas de gas franceses (GRTgaz y Total), con  sus propios conflictos.

París chafa mucho más que el mapa a Enagás, que a la vista de su autosuficiencia hacía pasar por Francia sus esperanzas para la UE (Llardén descontaba que España multiplicará este año por seis las exportaciones de gas), de Naturgas, que centró la mayor parte de sus inversiones en llegar con su gas hasta Irún, de las ocho comercializadoras que habían mostrado su interés y de los 2.000 clientes que esperaban suministro del lado galo con el Midcat. La CNE pide que se mantengan las inversiones en infraestructuras el sector del gas contempladas en la planificación energética para el periodo 2008-2016. El gestor técnico del sistema gasista, Enagás, debe asumir proyectos por entre 2.000 y 3.000 millones entre 2013 y 2016. Los muros gasistas galos no sólo le mueven el mapa de la UE a España: la decisión de devolver a la nevera del olvido a Irún (que iba a contar con 2 bcm en 2013) y postponer sin fecha el Midcat afecta al País Vasco, está a punto de finalizar el gasoducto que va de Bergara a la frontera y que tenía como uno de sus principales objetivos poder vender el producto de la planta de regasificación del Puerto de Bilbao al sur de Francia. Buscan planes alternativos, de hecho, Bahia de Bizkaia Gas tiene previsto construir un tercer y un cuarto tanque de almacenamiento, pero buena parte de su rentabilidad depende del mercado del sur de Francia. Pero la conexión paralela es de poca capacidad por lo que serían necesarias importantes obras al otro lado de la frontera para cumplir los objetivos previstos.

Sarkozy abona la sintonía formal, pero como reconoce el propio sector español ya hasta ahora vistió más de una vez de boicot el repudio a las interconexiones. Nada nuevo. Nada tampoco que hayan conseguido saltarse aún ni Moncloa y Sebastián ni la CNE y Enagás. Ni los avales del regulador de Portugal -el otro miembro del European South Gas Regional Initiative-  han podido revertir la decisión del CRE y el transportista de gas francés, TIGF. Sarkozy y Berlusconi miran a los lados. No han tenido más que esperar al último balance del Comisario Andris Piebalgs para certificar que casi todos los países de la UE (25 de 27) incumplen la regulación de los mercados de energía y sus objetivos de diversificar sus fuentes de energía y liberar el mercado interior comunitario, materializada en varias directivas que datan de 2003 y 2005. También que a pesar de los procedimientos de infracción contra todos ellos, incluida España, “por impedir a los consumidores europeos disfrutar de las ventajas de un mercado libre y competitivo de la energía tanto en materia de gas como de electricidad” (entre ellas la falta de coordinación y cooperación transfronteriza) no hay sanciones.

EL MAPA DE LA DEPENDENCIA EUROPEA

El sector gasista se ha aupado en la legislación nacional -que establece una cuota máxima de importación de un mismo país de un 50% del suministro- para tejer uno de los mapas más diversificados de Europa: recibe gas de hasta diez países suministradores: Argelia (35%), Nigeria (20%), Egipto (12%), Qatar (12%), Trinidad y Tobago (11%), Países del Golfo (13%) y Noruega (5%), en un sistema mixto de gasoducto y gas natural licuado por buque (72%). La ‘postguerra del gas’ en Europa ha revalorizado el GNL de España y las gasistas españolas buscan potenciar también las arterias de sus ductos. La CNE espera que la capacidad de entrada de gas al sistema aumente un 45% en 2012 con respecto al nivel de 2008, gracias al incremento en un 89% de la capacidad de almacenamiento de los tanques de gas natural licuado (GNL) y a la entrada en funcionamiento del gasoducto Medgaz, cuya conexión con la red gasista facilitará el gestor con la construcción del tramo entre Almería y Chinchilla. Los ojos de Europa miran también a Egipto- donde Gas Natural-FENOSA tiene ya un activo altamente rentable y con una capacidad de producción de unos seis millones de metros cúbicos de gas- y a Argelia. Pero su mirada topa con el muro de las conexiones exteriores, las que aún intentan acotar el perfil ibérico de una “isla” energética, privilegiada, pero isla en un mar en el que aún el proyecto común de creación de un mercado de gas interconectado en Europa del Sur es aún papel: en Europa el 50% del gas licuado proviene de la ribera sur del Mediterráneo, en el 2030 esto se irá reequilibrando, porque la ribera sur irá consumiendo más hasta el 58% en el norte y 42% en el sur . La red de gasoductos en la costa Atlántica es pequeña. La línea Larrau que atraviesa los Pirineos centrales sólo puede enviar gas hacia el sur (no desde España al Norte) y la construcción de la ruta Midcat a lo largo del Mediterráneo tardaría seis años en ser terminada desde el inicio de su construcción.  Las arterias gasistas españolas podrán bombear al resto de la UE sólo si los vecinos desbloquean el embudo pirenaico.

La UE -con la meta oficial de reducir las importaciones cerca de un 26% antes de 2020- trata de darle cuerda a sus alternativas energéticas, pero no encuentra puntos de fuga para la pinza moscovita del gas. No, al menos a la velocidad que necesita. El gasoducto Nabucco tiene tantos lastres como los atajos argelinos, la gatera libia, o la producción noruega. Caro -con unas facturas de al menos 4.600 millones de dólares que hasta ahora los Veintisiete no estaban dispuestos a pagar- tardío, abocado a sumar el gas de todos los países de Asia Central y Azerbaiyán y huérfano de alianzas. El diseño de sus arterias marca a fuego la geografía de los desencuentros europeos y el ascendente que aún mantiene Moscú. Y el pactismo de ENI, E.ON y GDF y el pragmatismo de Asia Central siguen dejando a la UE en manos del gas del Kremlin, que engrasa ahora la ‘pinza de precios’, antes de que pueda prosperar alguno de los tratamientos de choque contra la tenaza moscovita. StatOil es la primera en reconocer que Noruega, segundo exportador de gas a la UE, carece de capacidad para aumentar su producción y compensar los zarpazos de Gazprom. Tampoco para ir mucho a medio plazo más lejos del 17% del gas de la UE (un 30% en Alemania, Francia y Gran Bretaña). La propia Gazprom ha calculado que, cuando los dos gasoductos (Nord Stream y South Stream) estén en funcionamiento, la dependencia energética de Europa respecto a Rusia alcanzará el 33%. Washington teme además que South Stream acabe estrangulando el gasoducto Nabucco, que cuenta con su apoyo y al que se sumaron en julio pasado Bulgaria, Turquía, Rumania, Hungría y Austria en presencia del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. De los 3500 millones de euros que la CE promete invertir en el suministro de gas europeo, por ahora sólo 250 serán para Nabucco. El resto irán a los gasoductos de Escandinavia, Polonia y los países del Báltico y las líneas entre Rumania, Eslovaquia, Austria y Hungría. Y al impulso de la opción del GNL. En su informe sobre la “Segunda revisión estratégica del sector de la energía”, la Eurocámara apuesta por exigir a todos los Estados miembros que tengan capacidad para almacenar  distribuir GNL, una opción que sigue pasando por los dinteles de Francia, España y Gran Bretaña.

FRANCIA YA NO MIRA AL GAS ESPAÑOL

El Elíseo hace de la necesidad virtud: se lo había advertido ya Ian Cronshaw, director de diversificación en la Agencia Internacional de la Energía (AIE): el mercado español en solitario podría tener dificultades en absorber los suministros adicionales de Medgaz sin exportar algo de gas a Francia. Y el vecino galo, dificultades de abastecimiento sin ese gas. Por eso le ha comenzado a poner solución al segundo de sus problemas: se ha buscado ya los suficientes atajos como para que ni sus urgencias ni sus necesidades tengan que mirar al sur de los Pirineos. París vuelve su mirada hacia Moscú y le pisa los talones a los mapas y los intereses de Gazprom. Aunque los líderes de la UE han acordado financiación para que Francia aumente su capacidad de gasoductos, el tiempo requerido para construirlos dará a Rusia margen para incrementar su cuota en Europa, hoy del 25%. Desde su llegada al volante de EDF hace poco más de un mes, Henry Proglio no ha hecho más que consumar las alianzas pendientes con el gigante ruso que Pierre Gadonneix le había dejado a mano.

Le acaba de abrir la puerta al 10% del mercado del gas estadounidense -la única para que Gazprom traspase la frontera de Obama- y está dispuesta a ponerle la alfombra roja al mercado eléctrico galo. EDF acordó entregar 500 millones de metros cúbicos de gas por año a Gazprom en Estados Unidos por los próximos cinco años a cambio del mismo volumen que Gazprom cederá a EDF en Gran Bretaña. Todo a cambio de un 10% para Electricité de France en South Stream - que debe unir Rusia con Alemania a través del Báltico- y un rol preferente entre los receptores del gas moscovita cuando comience a funcionar en 2011. Putin -con el 30% del gas del Viejo Continente a mano- acelera el South Stream, no le importa que sea -lo reconoce la UE- el triple de caro que Ucrania, si a sus socios no les importa darle la espalda al Nabucco. Quiere tenerlo en marcha antes incluso que Nord Stream, le da la vuelta a los calendarios, todo con tal de marcar el territorio de su poderío gasista en la UE. El pactismo de ENI, E.ON, EDF y GDF juegan a dos manos y le hacen la pinza en brazos de Gazprom y su ‘alternativa’ y el pragmatismo de Asia Central siguen dejando a la UE en manos del gas del Kremlin. Y GDF ultima una cesión de hasta el 9% del Nord Stream de manos de sus accionistas (Gazprom con el 51%, las alemanas Wintershall Holding y E.ON Ruhrgas, con el 20% cada una; la holandesa Gasunie, el 9%), justo ahora que el gasoducto acaba de recibir  la autorización de Berlín para la construcción del gasoducto que permitirá el suministro directo de 55.000 millones de metros cúbicos de gas natural ruso a Alemania y, por extensión, a Dinamarca, Bélgica, Francia y Reino Unido, a partir de 2012.

Miran a Argelia, tratan de hacer de sus urgencias el ariete de los mapas europeos españoles, uno con el que desbloquear las arterias del que iba a ser el hub gasista del sur del continente. No puede olvidar que, bajo la presidencia española, este semestre tendrá que llegar un acuerdo de asociación de la UE con Argel y mientras llega la hora de todas las ‘verdades’ energéticas, que Moncloa ha postpuesto hasta la Cumbre de la UE de junio, el ministro enseña todos los músculos de sus hidrocarburos, su electricidad y, desde ahora, sus perspectivas en renovables. Argelia aumentará sus exportaciones de gas en 30.000 millones de metros cúbicos durante los próximos cinco años, no sólo con su empeño por jugar con más fuerza la carta del Gas Natural Licuado. Pero ni las venas compartidas del Medgaz despejan la cooperación ante París. El paradigma energético va a cambiar antes de 2050 para la potencia magrebí. Es Chakib Khelil le primero en anunciarlo. Nada de lo que pueda escapar su país. Chakib Jelil estudia un acuerdo de petróleo y gas con El Cairo -incluida la creación de  una compañía mixta entre la argelina Sonatrach y las egipcias General Petroleum Company (GPC) y la compañía de gas EGAS- y trata de hacerle sitio a las empresas españolas en el Transaharian Pipeline con el que espera -bajo el mando de Sonatrach- capitanear una nueva arteria gasista desde Nigeria para hacer llegar el gas africano a la UE. Pero sobre todo, Argelia busca -lo reconoce cada vez que sale por la UE- nuevos aliados, un nuevo tablero de juego y nuevos roles energéticos de los que investir a Sonelgaz y Sonatrach. Khelil sabe que hoy por hoy la capacidad de Medgaz de ofrecer a Europa una importante ruta de suministro pasa por España, la única  que tiene la infraestructura necesaria para suministrar a Francia una mínima proporción de sus 8.000 millones de metros cúbicos.

Y no puede olvidar que el calendario del gasoducto Hassi R’mel-El-Kala-Skikda y su ‘tentáculo’ en el gasoducto Galsi (Argelia-Cerdeña-Península italiana) aún es una nebulosa sobre la mesa de Bouteflika y la de Berlusconi. Aunque se cumplan los calendarios más optimistas, la conexión no verá la luz antes de 2016; será, del lado francés a cambio de una inversión de al menos 425 millones a su paso por la isla, que aún no tienen ‘padrinos’ financieros. Pero con la mirada puesta en el semestre español de la UE, Chakib Khelil y su homólogo francés se esfuerzan por hacer saber que acaban de dar por concluidos los estudios técnicos del Galsi -y con ellos la puerta abierta a otros 8 millones de metros cúbicos sin pasar por la península ibérica- y que Sarkozy es desde noviembre más que receptivo a abrirle alguna puerta de tránsitos a través de Córcega y con él para llegar directamente -sin necesidad del Medgaz ni el gasoducto hispano-galo de Irún- al gas argelino. Además, GDF-Suez, con el 10% del GNL europeo en la mano, promete pelearle los galones a las españolas, ahora que la menor demanda del GNL en Asia y la ralentización de las operaciones han comenzado a afearle el resultado y que el Kremlin le ha recordado las líneas rojas de su ‘lealtad’. El gigante galo tiene un pie en Medgaz y ha firmado un contrato para que la compañía argelina tenga capacidad de regasificación en la terminal de Montoir, en la Bretaña francesa, que le permitirá suministrar un millón de metros cúbicos de gas en el mercado galo hasta 2019. Por si acaso, París se sube, en las ruedas de Total y de la mano de Gazprom y Sonatrach, en la alternativa del gasoducto Nigal, una tubería de 4.128 km que traerá hasta 30.000 millones de metros cúbicos de gas al año a Europa desde Nigeria a través de Argelia. Aunque la negociación con la argelina para el gasoducto transahariano es aún papel.

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