edición: 3028 , Viernes, 14 agosto 2020
07/04/2009

Sarkozy le despeja Irak a Total a golpe de consulados y promesas

Juega en fuera de juego con las demás petroleras
Javier Aldecoa

Amasa los 19 bloques de explotación que Bagdad licitará en los próximos meses y las promesas iraquíes de triplicar su producción de crudo en seis años a cambio de 35.000 millones de dólares de inversión a corto plazo. París trata de arropar la voluntad del gobierno de Al Maliki. Las concesiones de servicios de hidrocarburos no son suficientes para los de Christophe de Margerie y menos aún para Sarkozy: buscan acuerdos de participación en la producción y acceso a la propiedad de los pozos. Las tres nuevas sedes diplomáticas en el epicentro energético iraquí, las promesas de inversiones, los fondos descongelados en París y la deuda condonada le han hecho ‘ver la luz’ al ministro Hussein al-Shahristani: Irak ya invitó a dedo a Total a la primera ronda, un guante que Repsol no quiso coger. Y ahora vuelve a hacerlo con el campo de Nahr -justo en Basora, donde acaba de estrenar uno de sus consulados- y le cuelga los galones de favorita oficial en las licitaciones por las que compite, entre ellas las de Nasiriyah, una de las mayores del mundo. No hay frontera que se le resista a la diplomacia energética gala. Las ideológicas, las saltó con Jacques Lang en Cuba y de primera mano en Irán e Irak, aún a costa de adelantar por la derecha a quienes como Brufau buscan el retorno a la antigua Babilonia por la puerta de los concursos y las ofertas formales. Repsol lo hará contra Eni y Nippon Oil también en Nasiriyah.

No hay frontera que se le resista. Las ideológicas, las saltó con Jacques Lang como caballero blanco de nuevas inversiones en Cuba y las sobrepasa de nuevo de primera mano en Irak, al calor de las terceras reservas de hidrocarburos del planeta. Donde Nicolas Sarkozy dijo “nunca jamás”, ahora dice “alianza”. El aroma del crudo y los contratos para EADS inspiran su diplomacia y resucitan, después de 20 años, el diálogo empresarial entre Bagdad y París con el bautismo de una comisión mixta y las promesas galas de contribuir a los 400.000 millones de la reconstrucción. Cuando Nouri Al Maliki visite París en mayo, ya habrá un nuevo responsable de negocios en la reconstruida Embajada francesa en Bagdad y habrán comenzado los ladrillos de la nueva delegación diplomática y los dos consulados del área petrolera, en el sur del país, donde se concentra el 80% del crudo y la mayoría chií de la que París receló desde 2003. El idilio recién estrenado  llega con Total, GDF-Suez, EADS y Société Générale como oficiantes y con las ‘arras’ de la liberación de los fondos iraquíes que permanecen congelados en Francia desde la caída de Sadam Husein y la anulación del 80% de la deuda de Bagdad. Chistophe De Margerie ha comenzado a cobrarse la nueva sintonía en la piel de Total: de espaldas a los avances que pueda hacer en la energía de la región autónoma del Kurdistán, las autoridades de Bagdad le han dado ya la vía libre para reactivar los acuerdos firmados en 1998 y congelados posteriormente para la explotación de dos importantes campos.

Bagdad pedía pruebas de entusiasmo a las multinacionales para acceder a las terceras reservas mundiales de crudo y Total está dispuesta a dárselas a raudales, con tal de llegar al corazón de la explotación y la copropiedad de los campos, allá donde sólo la china Petroleum Corporation ha podido incursionar desde 1997. Ya lo hace en manos de Nicolas Sarkozy: la primera visita de un presidente galo a Irak desde su oposición a la guerra en 2003 llegaba hace poco más de un mes de incógnito y por sorpresa, pero no tanto como para que su gira energética no prometiera, de cara a la galería del primer ministro Al Maliki, abrir dos nuevos consulados en Basora e Irbil (dos puntos estratégicos de producción de petróleo) y una embajada en Bagdad. Un triángulo que -Sarkozy dixit- está llamado a facilitar las labores de la compañías y empresarios franceses, y desarrollar los lazos con Irak". Para empezar, las de Bouygues, Airbus y la petrolera de Margerie, que espera casi triplicar la producción del país y le pelea ya el sitio a LUKOIL y ConocoPhillips y hasta a Chevron. GDF-Suez se hizo hace unos meses con un importante contrato sobre el servicio de aguas de Bagdad, mientras que EADS, a través de su filial Eurocopter, vendió hace unas semanas veinticuatro helicópteros al país y cuenta con proporcionarle otros para vigilar sus fronteras.

Irak ha visto ‘la luz’ de los euros. A la fuerza ahorcan. Ha decidido que las empresas extranjeras tengan una participación de control en los proyectos de hidrocarburos, que puedan pasar del límite anterior (durante la primera licitación, apenas hace un mes) del 49% hasta un 75%.  Además, los argumentos de Sarkozy han convencido al ejecutivo de Maliki: acelera el proyecto de Nahr Bin y lo saca del armario del nacionalismo al que lo relegó en febrero. Es el mismísimo ministerio de petróleo el que –después de la visita del presidente francés, claro- ha llamado públicamente a Total y le hace sitio en las primeras filas de la ‘foto’ del crudo iraquí, incluido el de Maynun, el más grande del país, situado cerca de la frontera con Irán.  El ministro Hussain al-Shahristani ha forzado la participación de la petrolera francesa, a medida y a cuatro manos con Chevron, en un proyecto para neutralizar a la noruega Statoil -la aliada de Repsol en la puja por el yacimiento de West Qurna- para desarrollar el campo de Nahr Bin Umar. Un yacimiento en el centro petrolero sureño de Irak, en Basora, -justo el epicentro de la diplomacia gala sobre el terreno- que produce sólo 50.000 barriles de petróleo por día (bpd), pero que tiene reservas probadas de al menos 6.000 millones de barriles y aspiraciones a multiplicar por diez en menos de tres años su producción.

El paseíllo de Total hacia Nahr Bin Umar no está solo. Los portavoces del ministerio repiten como un mantra que Total es la favorita para ganar el acceso a los yacimientos iraquíes, incluso con los que –a diferencia de Nahr- no llegarán a dedo. Al menos, no formalmente. Las ventajas se nutren de la historia: el ministro al Shahristani trata de vestir sus preferencias de experiencia: ya hace semanas que la petrolera gala ha tenido acceso al estudio en detalle un grupo de campos petroleros iraquíes, incluyendo los de Majnoon y West Qurna Phase I, que están pendientes de dos rondas de licitaciones que se resolverán a mediados y finales de este año.

Repsol se atreve a cogerle el guante a Al Maliki en Irak. Estaba desde junio de 2008 entre los llamados a comer del pastel del crudo por el propio gobierno bagdadí, pero peinó la calma de las prisas de la senda de BP, Exxon Mobil, Shell, Total y Chevron, elegidas ya a dedo por el Gobierno iraquí. Prometió no llegar hasta que no estuviera claro y Antoni Brufau ha comenzado a ‘ver’ el escenario iraquí desde hace un mes, con la segunda ronda de licencias. Coge el guante de los proyectos de ingeniería del gobierno de Nouri al Maliki, empeñado en que las españolas desembarquen allí, aunque sea chocando espadas con la italiana Eni y la japonesa Nippon Oil por el plan de reactivación de los pozos de Nasiriyah. Y aliña la alianza con la noruega Statoil y la danesa Maersk  en una oferta conjunta para construir una planta procesadora de crudo en el yacimiento iraquí de West Qurna,

Las españolas no olvidan que el camino de la historia de las relaciones bilaterales ha estado plagado de piedras. Fenosa y ACS -que consiguieron el primer contrato en firme en la reconstrucción de Irak en 2004 en un consorcio integrado por la estadounidense CH2MHill, Dragados y Soluziona para construir una planta de generación eléctrica- lo saben bien. Repsol y Cepsa, también. Después de años de relaciones con Irak, pasaron la travesía del desierto: vieron cómo las sanciones de la ONU, el Programa Petróleo por Alimentos desde 1991  y la guerra después limitaban sus relaciones y su presencia, más bien fluida, en el país. En 1997 la compañía puso sobre la mesa del régimen de Sadam Husein un proyecto para explotar los mismos yacimientos de Nasiriyah, pero acabó siendo rechazado por el régimen, que no quería que ninguna empresa extranjera controlara las explotaciones petrolíferas iraquíes. Desde junio de 2003, bajo el mando estadounidense primero y luego con la administración iraquí no pudieron tocar poco más que la compra de un número casi simbólico de barriles de crudo iraquí.

COMPENSACIONES INTERNACIONALES

La ‘grandeur’ no acompaña a Total en tierras francesas, con seis de las trece refinerías del país en brazos del cuestionamiento y su plan de reestructuración. A Total le duele el mercado del Hexágono: el sector de refino francés ha estado bajo una fuerte presión en los últimos años, su consumo ha caído 80.000 barriles por día, desde los 15 millones de toneladas de 1995 a 10 millones hoy  y -si los cálculos de Margerie no fallan- la brecha se duplicará para 2015. El punto de fuga americano tampoco acompaña al gigante galo, una tendencia que afecta sobre todo a la production de Gonfreville, en su mayoría excedentaria y dedicada en dos tercios a mercados exteriores.  La reforma de la refinería normanda, la reabsorción en 2013 del 60% de su producción y la disponibilidad de 500.000 toneladas anuales suplementarias de diesel son sólo una gota en el mar de una nueva piel que lo apuesta todo a las costuras de la exploración y el aumento de reservas allende los Pirineos.

Sarkozy le busca compensaciones externas. La tercera petrolera europea se ampara en el desembarco en Oriente y Rusia de Sarkozy, que le entrecierra a Total las puertas nucleares galas, pero le abre las del gas y el petróleo allá donde sólo la diplomacia puede llegar. Quiere alejar las intenciones de Total del cerco nuclear de Areva para dejarle el terreno expedito a Alstom y su accionista de referencia, Bouygues, llamada a ser el caballero blanco de un nuevo campeón galo apadrinado por Sarkozy, amigo íntimo de Bouygues y de Patrick Kron. Será si Total no le estropea antes la foto, con el 1% de Areva en ristre. Le pelean el cuasi monopolio civil nuclear a EDF: GDF Suez quiere hacer valer los galones nucleares de su filial Electrabel, responsable del 90% de la energía nuclear belga. Total busca compensar su falta de rodaje atómico con su fortaleza financiera e industrial. Ya se encarga el Elíseo. Y le busca compensaciones fuera de Francia. Las aguas profundas cubanas, el gas iraní, el petróleo iraquí y las nucleares de los Emiratos la esperan.

Fue capaz de sacar la ‘ficha’ más roja de su gobierno -Jacques Lang- a pasear la bandera tricolor por los predios de Raúl y Fidel Castro, de pisarle a Moratinos las huellas que el presidente francés repudió meses atrás, todo con tal de moverle la ficha a Margerie ante el avance de Repsol, la promesa de nuevas exploraciones, el tacto del inicio de la explotación y la presión por la batalla en las aguas del Golfo de México, donde Total tiene una cincuentena de bloques desde 2006, pero los anuncios sólo acompañan este año la suerte de Chevron, Repsol y Exxon y hasta ahora sólo había tocado dos de los diez bloques cubanos de tierra, han dejado el caramelo de las aguas profundas para Repsol.

Total acaba de lanzar sus redes y una oferta de 617 millones de dólares para hacerse con la canadiense UTS Energy Corporation. París trata de subirse, en las ruedas de Total y de la mano de Gazprom y Sonatrach, en la alternativa del gasoducto Nigal, una tubería de 4.128 km que traerá hasta 30.000 millones de metros cúbicos de gas al año a Europa desde Nigeria a través de Argelia. Los de Christophe de Margerie están dispuestos a inyectarle al proyecto 10.000 millones de dólares para el ducto y 3.000 millones de dólares para los centros de acopio, con tal de hacerse con uno de los puntos de fuga a la dependencia del gas de Moscú. Y de Margerie no oculta que mira ya al día después del boom de los hidrocarburos, un horizonte al que le pone fecha en 2020.

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