edición: 2349 , Miércoles, 22 noviembre 2017
11/03/2009

Sarkozy no logra quitarle las manchas a la banca francesa y lo compensa con intervencionismo

La ‘cuadra bancaria’ gala utiliza las ventajas competitivas sin rubor, pero ni aún así consigue ocultar sus debilidades
Nicolás Sarkozy
Javier Aldecoa

Se autoinvita a las ‘bodas’: lo hizo con Dexia, con Populaire y las Cajas de Ahorro y ahora otra vez con BNP y Fortis y trata de celebrarlas al mismo tiempo que los funerales financieros de sus vecinos. Nicolas Sarkozy encarna su bonapartismo en las grietas de las zozobras financieras. quería un club financiero con la bandera tricolor en ristre, capaz de mirar por encima del hombro a las vecinas y de hacerse con sus debilidades, aunque fuera a costa de inyecciones de competencia desigual con el resto de los bancos vecinos y por la puerta de la fragmentación de mercados. Con la fagocitación de Fortis por BNP -con permiso de los minoritarios del banco belga, si se lo dan el 8 de abril- Sarkozy espera apadrinar el segundo mayor banco de Europa: 660.000 millones de activos bajo gestión. Le ha puesto la mano de los euros oficiales a Dexia. Y ha apadrinado el segundo banco galo con el paseillo entre las Caisses y Populaire, a cambio de 5.000 millones. Pero no gana para disgustos. La rebeldía, los resultados y las facturas pendientes no le lucen. Con BNP, el 75% de Fortis le costará 10.400 millones y un buen mordisco al fondo de seguros recién creado a medida por el Elíseo. Con el conjunto de sus ‘favoritos’, amasa ya la segunda hornada de ayudas por otros 10.000 millones de euros. Ni aún así. Con los peores resultados de su historia, su exposición al Este y a EE UU y sus aventuras, sus ‘purasangre’ le manchan la pechera, por más que se empeñe en extender el manto de millones de euros para camuflarlos. Sarkozy se cobra las miserias de su nacionalismo bancario sólo en cuotas de intervencionismo.

El presidente trata de recapitalizar sus errores a la banca nacional gala. Le puso la mano, el dinero, el calendario y hasta los capitanes a bordo. La mimó, alimentó sus miserias y sus ansias, extendió el LivretA y aguantó la ‘rebelión’ de sus bonus. Dejó que los seis mayores bancos privados regatearan la competencia y plantaran sus ‘reales’ en el tablero de las finanzas europeas con los 10.500 millones de euros de la primera hornada de ayudas públicas. El Estado participó con 3.000 millones junto a Holanda en el rescate de Dexia y realizó en octubre una inyección en Crédit Agricole (3.000 millones), BNP Paribas (2.550), Société Générale (1.700), Crédit Mutuel (1.200), Caise d´Epargne (1.100) y Banque Populaire (950). Todos le manchan la pechera al Elíseo. Lo han hecho antes y después de la crisis, antes y después del escándalo Madoff, del primer plan de rescate de 10.500 millones de euros. Y de la promesa del segundo. Son los mismos que mueven ya sus alfiles con los bríos de las nuevas ayudas.

DESCONCHONES FINANCIEROS

Las Cajas de Ahorro han engendrado con Banque Populaire el segundo banco francés por el pasillo de sus zozobras: una pérdida récord de más de 2,000 millones de euros en el 2008, a pesar de que el banco había generado beneficios por 1,367 millones de euros el año pasado. Algo inédito en la historia de casi dos siglos del grupo. La poco afortunada iniciativa de uno de sus corredores en el mes de octubre costó 800 millones de euros a la Caisse a lo que se agregaron "ajustes en su portafolios" por un monto cercano a los 1,200 millones de euros. Natixis, la que estaba llamada a ser la niña bonita de la fusión, hizo el resto: las pérdidas anuales de 2.799 millones de euros en 2008 y la retirada del dividendo la hacen la bisagra de las vergüenzas propias y las de sus dos principales accionistas: a pesar de que en la segunda mitad de 2008 se recapitalizó ya en dos ocasiones ha vuelto a acariciar la idea de un tercer aumento de capital, al calor del impulso de Sarkozy. El presidente ya se ha prestado a despejarle una capitalización de más de 5.000 millones de euros. Pero llega a cambio de pilotar muy de cerca un ‘matrimonio’ llamado a engendrar un nuevo gigante, que gestionaría, entre depósitos y fórmulas de ahorro, 480.000 millones de euros con 17. 500 millones de euros de ingresos y una plantilla de cerca de 100.000 personas.

Al grupo de servicios financieros belga francés Dexia, el mayor prestamista municipal del mundo, la exposición estadounidense y la voracidad internacional le han pasado ya una factura que de ahora en adelante respalda también Sarkozy: acaba de reconocer unas pérdidas netas de 3.330 millones de euros en 2008  -300 de ellos adicionales en depreciación en su cartera de valores residenciales con respaldo hipotecario de Estados Unidos- y ni la mano del Elíseo la libra de  retirar sus tentáculos de Australia, India y México, de cerrar el grifo de los dividendos y obligarse a recortar 600 millones de euros de costes en tres años. Los de Pierre Mariani aún tendrán que digerir su exposición en más de 13.000 millones de euros en países de Europa central y del Este.

Y por más que Georges Pauget jura que se ha subido a la previsión como ninguno de sus competidores, por más que ha tratado de pertrecharse tras el crecimiento de la actividad comercial y reducido su perfil de riesgo, CA ha visto cómo sus beneficios se recortaban un 75% en el año pasado -frente a los 4.044 millones de ganancias de año anterior-, cómo el resultado de explotación anual caía un 92,8%  y cómo el último trimestre se cerraba con una pérdida de 309 millones de euros. Ni siquiera Pauget prevé una salida antes de 2010.  le directeur général de Crédit Agricole, ne prévoit pas "de sortie de crise avant fin 2010".

EXPECTATIVAS ‘SUBVENCIONADAS’

La mayor entidad del país, el BNP Paribas, ya anunció que en 2008 sus ganancias se redujeron un 61,3% hasta los 3.021 millones de euros. Al igual que en el caso de Crédit Agricole, el deterioro se aceleró en el cuarto trimestre del año, en el que perdió 1.376 millones de euros. Pero con la mano de Nicolas Sakozy, BNP Paribas pagará 8.300 millones de euros por el control del 75% de Fortis Banque, el 25% de Fortis Assurance Belgique pour 1,375 milliard d'euros y 800 millones más por Fortis Luxemburgo. A cambio, ha obtenido garantías suplementarias del gobierno belga si la situación de Fortis se degrada, un riesgo real, a la vista de que acaba de dimensionar en 6,000 millones de euros más una pérdida adicional, no en efectivo, de otros 1,000 millones de euros su pérdida el Q4 de 2008 (luego de acumular una pérdida de 14,100 millones de euros en los primeros nueve meses del 2008) y que los analistas flamencos descuentan que su ratio de solvencia Tier1 bajará del suelo del 9,2%.

Credit Agricole -que tiene un 20,1% de Bankinter con unas minusvalías latentes de 500 millones de euros- ya se siente fuerte para pisarle los talones a un 35% suplementario para llegar al 85% de Caceis. Y Credit Mutuel, la banca mutualista francesa, no ha tenido más remedio que reconocer más de 500 millones de pérdidas (sólo en septiembre) ligados a su exposición a Lehman Brothers y AIG, que le obligaron a destinar alrededor de 700 millones de euros en provisiones para 2008, un nuevo duro golpe para la entidad que ha anunciado en su actividad del centro y este de Europa un retroceso del 58% de su resultado neto.  Pero ni sus resultados ni las grietas de sus cuentas la llevan a apartar sus ojos del cerco sobre Cofidis y desembolsó 5.200 millones de euros por la división alemana de banca minorista de Citi, 400 millones más de lo previsto.

INTERVENCIONISMO PARA COMPENSAR

Donde pone el ojo, Sarkozy pone la bala. Donde llegan sus euros, anida su voluntad. A cambio, la renuncia a sus bonus de 2008, la promesa de aumentar los préstamos una media del 3% al 4% anual y la aceptación a los límites de opción de compra de acciones. Pero Sarkozy promete que "no será un regalo". Arropa de ‘grandeur’ el intervencionismo, pero el bautismo ultraoficial del segundo banco comercial francés -la fusión de Banque Populaire y las Caisses d´Epargne-, la designación como su presidente del secretario general del Elíseo, François Periol, la amenaza de llegar al 20% de participación estatal, los esfuerzos por consumar las pretensiones de BNP sobre Fortis y la presión a Credit Agricole por su repudio al segundo plan de rescate les recuerdan a los incrédulos que donde Sarkozy pone el ojo pone el capital y donde llega la ayuda estatal desembarcan también sus hombres.

Sólo así consuela los desconchones de su ‘cuadra bancaria’. A Dexia -ya ha utilizado la mitad de los 150.000 millones de euros en concepto de garantías concedidas el pasado octubre por Bélgica, Francia y Luxemburgo para salvarlo de la quiebra- el salvavidas galo le costó el reemplazo de Axel Miller y la puerta abierta a Jean-Luc Dehaene, y Pierre Mariani -directivo de BNP Paribas y antiguo jefe de Gabinete del presidente francés Nicolas Sarkozy-  como consejero delegado y presidente del comité de dirección del banco franco-belga. No oculta que incluso Frédéric Oudéa, nuevo capitán de SocGen procede de esa cantera de los cercanos al ministerio de finanzas durante su ‘reinado’, entre 1993 y 1995. Sarkozy le debía aún favores a la cúpula de BNP Paribas. Se acogió a préstamos del Estado para aumentar su capital en 5.100 millones, dentro del primer plan de ayuda del Gobierno francés. Le seguirá inyectando liquidez,  pero no le ha permitido, a cambio, soltar el mordisco de Fortis, aunque presentará pérdidas de 1.400 millones de euros, la primera trimestral en 10 años.

El segundo banco francés trató de nacer sin ‘Papá Estado’. Philippe Dupont y Fernand Perreault han pataleado, pero lo justo para ganar holgura en las costuras de los 5.000 millones de euros (la mitad en acciones preferenciales y la mitad en títulos híbridos, que al final podrían convertirse en acciones ordinarias al cabo de tres años) que Sarkozy ha puesto sobre el altar del matrimonio forzado entre las Cajas y la Banque Populaire. Ni los plazos, ni las líneas del nuevo barco, ni el capitán - François Periol- se cuestionan. Lo marca el Elíseo.

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