edición: 2852 , Viernes, 22 noviembre 2019
26/02/2009
Sarkozy y Berlusconi

Sarkozy y Berlusconi visten de nuclear su ‘Frankenstein’ energético

EDF busca hacerse fuerte en la orfandad atómica de Enel
Javier Aldecoa

Tienen tantas necesidades como ambiciones y se han propuesto engendrar un ‘campeón europeo’, aunque sea sólo hijo de las urgencias de sus gigantes nacionales: las de fuga, compensaciones y aliados por parte de EDF; las de energía atómica doméstica por parte de Enel. Silvio Berlusconi quiere investirse de un halo nuclear: necesita despertar de la dependencia del gas argelino y ruso y de la electricidad de Pierre Gadonneix. Lo hará, para empezar, con Enel de ariete. Flavio Conti lo ha convencido de su ‘grandeur’. Jura que no le importa su indigestión financiera, ni la ausencia de leyes, registros, planes o sitios nucleares. Para eso quiere a los franceses y sus reactores EPR, aunque sus retrasos, más de 2.000 problemas de diseño en Finlandia y Francia y los desajustes de sus costes lastran ya a Areva y EDF. Al fin y al cabo, ya Italia dependía de la generación nuclear traspirenaica y Enel estaba ligada en un 50% al poderío de EDF. Pero ni Berlusconi ni Conti se contestan por qué los franceses los pretenden a ellos, por qué les cobran dos veces los acuerdos entre Enel y las nucleares galas y el acceso a los EPR franceses ya sellados hace dos años. Prefieren dejarse embriagar por las ambiciones comunes y buscarle sitio a su ‘criatura’ en un mapa europeo en el que las alianzas entre E.ON y RWE e Iberdrola con GDF Suez les mueven ficha a EDF y Enel. 

Juegan sus cartas con las barajas del otro: Nicolas Sarkozy reparte juego en su ‘cuadra energética’. Italia es el punto de fuga y compensación para Electricité de France (EDF) del estirón internacional de Areva y de la zancadilla en el segundo reactor EPR con GDF-Suez como invitada forzosa. Para empezar, EDF le pagará al Elíseo en inversiones -2.500 millones obligatorios- los favores italianos y la inyección al tejido industrial público. Berlusconi, con Eni en una mano y Enel en la otra, aspira a tener en 2020 el 25% de su energía de fuentes atómicas, pero además, la llave del gas de South Stream y un pie en la segunda mayor eléctrica europea. Todo a un tiro de piedra de España, un oasis antinuclear al que promete reeditarle el ‘efecto galo’ y la dependencia de la energía atómica ajena sobre sus espaldas.

A Berlusconi le sangra Italia por las carencias nucleares y 22 años de moratoria: un 10% de su electricidad es ya atómica, toda importada y el país alpino calcula que le ha costado ya al menos 50.000 millones de euros y unos precios un 60% más altos que los del vecino del otro lado de los Pirineos. La ‘guerra del gas con Moscú se lo ha recordado. Se sube al tren nuclear por la puerta de la ‘grandeur’, las urgencias de EDF y el dintel de Enel. Por ahora, el matrimonio de conveniencia tiene sólo un ‘embarazo’ en tierras italianas, al menos ocho o nueve meses de planeamiento y evaluación conjunta con una sociedad al 50%. Una gestación de la que esperan pueden salir al menos cuatro reactores de segunda generación bajo la batuta accionarial de Enel. Aunque aún no haya fecha ni parámetros.

En un primer momento, Enel será el socio principal del consorcio nuclear entre ambas empresas, y posteriormente podría darse entrada a otros grupos, como Edison, filial en Italia de la eléctrica francesa, o los grandes consumidores industriales. De París, Berlusconi quiere la experiencia del 77% de su mix nuclear, el poderío de sus 58 centrales y, sobre todo,  sus EPR -European Pressurized Water Reactor-  el orgullo de la industria nuclear gala y  de exportación, a pesar de los disgustos para Areva y Electricité de France. A los de Anne Lauvergeon les atrasa el reloj. Ya lo hizo en Finlandia, donde acumulan un retraso de entre dos años y dos años y medio en su central EPR. Ahora, en Francia, le servirá un año tarde el reactor a Pierre Gadonneix. EDF le da cuerda a sus reactores, pero a golpe de euros: abordará otro procedimiento para el EPR de Flamanville, pero tendrá un coste de al menos 5.000 millones de euros, un 20%  más de la estimación inicial.

Electricité de France se ahoga en sus digestiones y Bruselas le pone techo al despliegue británico. El rompecabezas nuclear se lo mueven Sarkozy y Siemens, ya le ha obligado a hacerle sitio a GDF-Suez en el segundo reactor de tercera generación y -con el Elíseo mediante- apunta a crear otro gigante nuclear con Areva y Alstom. El coloso galo quiere seguirle los pasos a Areva en Asia y Gadonneix sueña con el bautismo por parte de la eléctrica de diez nuevos reactores nucleares de última generación en 2020. Pero aún tendrá que digerir la mitad del negocio de Constellation Energy Group por 4.500 millones de dólares y las riendas de British Energy Group por otros 15.750 millones. Por eso EDF mira a Roma a falta de otras puertas nucleares: la de Finlandia está ya en manos de Areva; Suecia acaba de decir adiós a 30 años de moratoria, pero Vattenfall- y la puerta abierta a Iberdrola- pesan demasiado. Gas de France-Suez quiere hacer valer los galones de su filial Electrabel, responsable del 90% de la energía nuclear belga. Y Polonia, Bulgaria, Eslovaquia, Rumania y Lituania también tienen planes, pero le quedan aún lejos, sobre todo a EDF. Iberdrola se ha subido ya a la ola nuclear europea, ligera del lastre de las inversiones que pesan sobre EDF. Penetra en el despegue atómico británico de la mano de GDF-Suez y la escocesa SSE.  Tiene ya un pie en la estepa rusa, un rol en el despegue nuclear de Eslovaquia y Ucrania y la construcción y explotación de centrales en Rumanía.


MATRIMONIO ENTRE ‘TUERTOS’
 
Roma y París ya en 2007 sellaron la paz después de meses de desencuentro por los obstáculos a la compra por parte de EDF de la italiana Edison y por el intento frustrado de Enel de adquirir Suez. Sobreactúan simplemente ahora. Berlusconi busca padrinos franceses para un rebautizo atómico que, por sí solo, no sería tan digerible en casa. La mayoría de los italianos sigue en contra del retorno a las nucleares –y a la imagen nuclear de Enel antes de la moratoria de 22 años- y necesitan saber que, a cambio del mercado italiano, París les dará algo. Quizá por eso, Roma vende dos veces la misma piel del oso entre EDF y Enel: ya en 2007 en la Cumbre de Niza a cambio de 2.000 millones de euros Enel compró entrada en proyectos de generación galos y participación del 12,5% en seis plantas nucleares galas- para empezar el primer EPR, de Flamanville-,  a cambio de permitir a EDF participar en la gestión de activos nucleares, de carbón y de generación de gas en Eslovaquia, Bulgaria y Rusia. El mismo acuerdo-marco que ahora se intenta reeditar en nuevo escenario de la ‘grandeur’ bilateral y el baño de gloria de Flavio Conti. Pero sólo hace dos años que Enel pudo retornar a la World Association of Nuclear Operators, con la adquisición de la eslovaca Elektrarne.Y sólo el 6% (5,7 GW) de su mix energético procede de centrales nucleares, todas fuera de Italia, claro.

Bendecidos por Sarkozy y Berlusconi, Enel y EDF de disponen a consumar un matrimonio entre tuertos, que se ocultan de lado y lado sus ojos ciegos. Silvio Berlusconi tiene diez reactores EPR para 2020 como tarde en la cabeza y no escucha a quienes cuestionan cómo financiarán las empresas los 4.000 millones de euros de media que suponen cada uno, los retrasos por la ausencia de infraestructura, la carencia de procedimientos, una política del Ministerio de Medio Ambiente  y sitios para las nuevas centrales, o el choque de espadas con París por la regulación: por un regulador independiente o una agencia del Gobierno. El Palacio Chigi sólo tiene ojos para los apellidos italianos del “segundo grupo eléctrico europeo” y las expectativas de su presencia en 22 países, aunque sea de la mano de Endesa. No hay sitio en sus discursos para la deuda total de la eléctrica italiana, que supera ya los 58.000 millones de euros, una cantidad sería suficiente para provocar un cataclismo en las finanzas de la compañía controlada por el Estado transalpino. La calificación de riesgo de Enel es de A, un nivel que la compañía que preside Fulvio Conti no quiere perder. Si sobrepasa los 60.000 millones y, con ello, el nivel de las cuatro veces EBITDA -beneficio operativo, las agencias de rating pondrían a Enel en su punto de mira.

LAS DEBILIDADES DE EDF

A Gadonneix se le complican los malabares de EDF, ahora que el Elíseo sacude tanto como protege las pretensiones de Pierre Gadonneix. Ha reducido en un tercio sus beneficios: los costes asociados a las tarifas eléctricas reguladas y la menor demanda industrial le marcan las fronteras. El rompecabezas nuclear se lo mueven Sarkozy y Siemens. Ya le ha obligado a hacerle sitio a GDF-Suez en el segundo reactor de tercera generación EPR y el Elíseo apunta a pelearle el sitio con otro gigante nuclear con Areva y Alstom. El coloso eléctrico galo querría seguirle los pasos a Areva en China e India- donde la esperan seis nuevos reactores-  repetir en Europa del Este junto con Areva, su aventura británica con BE y con el bautismo por parte de la eléctrica de diez nuevos reactores nucleares de última generación en 2020 por todo el mundo.  Ya ha formado una empresa con la china Guangdong Nuclear Power para construir en Taishan dos reactores EPR cuya referencia será el reactor Flamanville-3. Pero las aventuras nucleares de Pierre Gadonneix se limitaban hasta ahora en el corto plazo a Gran Bretaña y los EE UU, donde su reciente matrimonio con Constellation -y sus pérdidas por 1.400 millones de dólares en el cuarto trimestre- ya le duelen antes de consumarse. Aún tendrá que digerir por 4.500 millones de dólares la mitad del negocio de Constellation Energy Group y las riendas de British Energy Group por otros 15.750 millones.

A su vis más nuclear, le resta oxígeno: en este semestre ha visto cómo la tasa de disponibilidad de sus centrales nucleares ha bajado hasta un 79,2% y cómo se le disparaba el coste de sus compras energéticas, los cargos de mantenimiento y de la reforma de las pensiones. Para 2009, la segunda compañía europea que más deuda ha emitido en lo que va de año -4.000 millones- no espera ni en el más optimista de sus horizontes una mejora de sus resultados, se conforma con el crecimiento orgánico, la integración de sus compras y la mejora de su perfil financiero. En la mira, un nuevo programa de desinversión de activos de más de 5.000 millones de euros.

Además, con el noviazgo estratégico que coreografía con Roma, Nicolás Sarkozy puede aliñar de nuevo el desencuentro entre sus dos campeones energéticos estatales (GDF-Suez y EDF) y su estrella nuclear (Areva). Ya lo hizo con el segundo EPR en Penly, obligando a EDF a compartirlo con GDF-Suez y tendrá que buscar fórmulas- ENEL mediante- para compensarlo en Italia. Y es que el Elíseo ha roto su baraja nuclear. Siemens ya no oculta que saltará con su 34% del ‘matrimonio’ de Areva. Vía libre para las aspiraciones de Alstom, llamada a ser el caballero blanco de un nuevo campeón galo apadrinado por Sarkozy, si Total no le estropea antes la foto. El último vestigio de la alianza industrial franco-alemana no hace más que sacudir unas aguas en las que Sarkozy acaba de anunciar un reactor nuevo EPR, la gatera por la que GDF-Suez se ha colado a un redil hasta ahora presidido por Areva y Electricité de France. Excusatio non petita, Alstom y Finmecanina han corrido a aclarar que no se harán con el sitio que desocupa Siemens en Areva, pero las italianas no se alejan. Saben que el matrimonio energético parece llamado a ser múltiple. Son Nicolas Sarkozy y Silvio Berlusconi los primeros en reconocerlo: en la alianza entre Enel y EDF está ya abierta, el capital - a la fuerza ahorcan- será bienvenido.

‘GRANDEUR’ A CUATRO MANOS

Flavio Conti y Pierre Gadonneix barajan sus cartas nucleares con el mapa en la cabeza de un esqueleto cuatripartito que aspira a repartirse Europa, compartir la ‘tarta energética’ y apuntar al resurgir del Este. Enel celebra su desembarco en Endesa. A E.On y RWE el cordón umbilical alemán les liga sus aspiraciones. Y GDF-Suez e Iberdrola han hecho de su simbiosis para los reactores británicos mucho más que un encuentro ocasional. EDF participa de British Energy, pero sigue buscando más allá de la electricidad. Aliados y sobre todo, mercados. Enel tiene las dos cosas, una mano al gas ruso del South Stream y la llave de Endesa para llegar a ultramar. Roma no ha tenido más remedio que beber hasta ahora de las nucleares galas, pero Enel tiene la llave a Europa del Este  y a sus cerraduras y a Latinoamérica, donde tenderá los puentes propios y los de Endesa, la primera eléctrica privada en Chile, Argentina, Perú, Colombia y Brasil. Brasil es el destino de los delirios que sueñan a cuatro manos. Paradojas de la diplomacia energética, Electricité de France ha suscrito ya un protocolo de intenciones en energía nuclear en tierras cariocas con Eletrobrás  y su filial Eletronuclear. Y es Gadonneix el primero en guardar sitio a las puertas del debate chileno, que a lo largo de 2009 debe definir si apuesta por la energía atómica.

Otra cosa será la letra pequeña. Sobre todo cuando sus planes excedan las costuras de sus ‘campeones’ con participación  estatal. En los Emiratos Árabes Unidos serán Total y Areva las que se lleven el gato al agua de la energía nuclear. Areva está construyendo en Sudáfrica dos reactores de segunda generación. Tras el viaje con Sarkozy al Magreb, el líder mundial en el sector, que quiere producir 12.000 toneladas de uranio en los próximos cinco años, se beneficiará, además, de concesiones para buscar uranio en Libia y en el Sáhara y de contratos en materia de electricidad en Argelia, en el marco de la red de interconexión eléctrica entre el Magreb y Europa.

No es casualidad que en plena consumación de su compromiso, Conti, Berlusconi y Sarkozy miren a Moscú. Enel produce ya el 5% de toda la electricidad en Rusia. Su compromiso con el Gobierno de Vladimir Putin es realizar inversiones a largo plazo de 8.000 millones. Barra libre de gas desde 2010 a cambio de la llave al atajo europeo sobre la Vieja Europa. No sólo con una participación en una de sus centrales en Italia -probablemente la del Adriático- sino por una mayor cuota del pastel accionarial -del 20 al 40%- en Seve Energía, a favor de la rusa. Conti le despeja las puertas. Hasta la cocina de la italianidad. Enel tiene un pie en el accionariado y los planes operativos del gasoducto South Stream, llamado a llevar desde Moscú a Italia a través de Bulgaria el gas uso desde 2015. Más adelante Gazprom ambiciona prolongar el conducto hasta Francia. Otro motivo más para que Sarkozy no quiera que EDF y GDF-Suez pierdan de vista a los de Fluvio Conti. Italia tendrá más el gas del South Stream, Francia electricidad que seguir vendiéndole hasta que lleguen las centrales nucleares. Si es que llegan.

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