edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
24/12/2008

Se acabó el “sin comentarios”

Las cotizadas deberán dar respuesta a los rumores si hay indicios de información privilegiada
Javier Ardalán

La CNMV ha colgado en su web para que los interesados puedan aportar sus ideas el borrador de criterios para la gestión de noticias y rumores que afecten a las empresas cotizadas, que mantendrá hasta el 30 de enero, justo la fecha en que se retirará también de esta misma situación el borrador de la Guía de actuación para la transmisión de información privilegiada a terceros, la otra gran herramienta de control de la comunicación de las empresas cotizadas. El supervisor  considera que es necesario acabar con la política del 'sin comentarios', que ya no resultará aceptable y espera que los emisores cumplan el deber legal de vigilancia sobre la cotización de sus valores y sobre las noticias que se difundan sobre los mismos en cualquier operación que pueda influir de manera apreciable en su cotización.

La enseñanza sobre la comunicación a los empleados de las entidades emisoras y de las sociedades dedicadas a la intermediación financiera será la nueva obligación de estas sociedades, que tendrán que someter no sólo sus propias informaciones a unos estándares para convertirlas en hechos relevantes que guarden la equidistancia entre todos los estamentos inversores, sino también los efectos de los rumores y, lo que es más importante, los promovidos por informaciones externas que o no aportan todos los datos necesarios o están distorsionados y pueden causar efectos no deseados en los mercados.

En el texto, el organismo que preside Julio Segura, explica que con estas nuevas medidas se pretende acostumbrar a las empresas emisoras de valores a soportar una mayor responsabilidad en el campo de la comunicación, ya que entre sus planes se encuentra que a muy corto plazo, los hechos relevantes pasen a ser publicados de forma directa e inmediata por las empresas, sin intervención de la CNMV que, no obstante, seguirá suspendiendo la cotización de una sociedad ante noticias especialmente relevantes y veraces, o con sólidos indicios de veracidad que requieran un mínimo de tiempo para su comprensión o análisis.

En este documento, el supervisor advierte que sería deseable que en la política interna de las entidades se contemplara el tratamiento de rumores y su comunicación a la CNMV, así como la implantación de medidas de formación de su personal en este aspecto.

Recomienda a los emisores que actúen con la máxima rapidez a la hora de publicar los hechos relevantes y sobre todo a la hora de reaccionar en aquellos casos en que fuera de la línea de comunicación oficial se hayan publicado noticias veraces o que tengan, al menos visos de serlo.

La CNMV dice además que "en principio, los emisores de valores no están obligados a desmentir rumores falsos o sin base real ni se espera que lo hagan". Sin embargo, si hay indicios de una filtración de una información privilegiada, el emisor debe reaccionar de forma inmediata.

Otro de los aspectos fundamentales a la hora de afrontar los rumores o las informaciones no contrastadas es enviar la información sobre su existencia a la Unidad de Cumplimiento Normativo de la propia CNMV.

El aspecto más peliagudo para las empresas, donde la existencia de departamentos de comunicación más amplios o la formación en comunicación se van a hacer incuestionables, es en la determinación de si las noticias publicadas o los rumores han sido filtraciones de la propia sociedad. Para ello, el supervisor explica sus propios métodos de actuación, que tendrán que ser adoptados por las empresas emisoras.

En este caso se trata de todo un compendio sobre comunicación en el que se pide a las sociedades cotizadas que ante cualquier noticia o rumor que no haya sido materia de un hecho relevante, las empresas deberán determinar si existen precedentes sobre la misma información o similares, tanto en su propia sociedad como en el sector en el que desenvuelven su actividad.

También deben valorar la incidencia que sobre los valore cotizados puede tener la publicación noticiosa o el rumor, así como sus repercusiones sobre las magnitudes contables o financieras de la misma.

Si la información o el rumor se consideran fiables, es preciso considerar su grado de fiabilidad, su novedad y la verisimilitud que tenga. Así, será preciso analizar si se citan fuentes precisas o se trata simplemente de deseos de hacer algo en abstracto, si el medio que la difunde es fiable, si procede de periodistas habitualmente bien informados. Finalmente, se debe considerar si se trata de una información nueva o estamos ante una ‘saga’ de noticias propia de largas negociaciones, que aparece de forma recurrente sin aportar realmente novedades.

La CNMV no se queda, sin embargo, en las medidas que deben adoptar los emisores, sino que también propone medidas para los intermediarios financieros, que también deberán potenciar sus departamentos de comunicación o la enseñanza de sus empleados sobre estas materias.

Estas sociedades no podrán hacerse eco de los rumores y, mucho menos, adornarlos para que parezcan más creíbles. En el caso de que sus clientes le consulten sobre la existencia de un rumor deberá confirmarles que se trata de eso, de un simple rumor sin confirmación alguna.

Deben establecer una política interna, entre sus empleados, para saber detectar lo que es una información contrastada de un rumor y, sobre todo, monitorizar las operaciones, realizadas con carácter aleatorio, para detectar aquellas que se puedan haber producido como consecuencia de la emisión de rumores.

El borrador, al contrario de lo que ocurría con las propuestas de la CNMV bajo la presidencia de Manuel Conthe, no intenta regular la actuación de los informadores, que de acuerdo con el borrador sobre información relevante, cuya responsabilidad queda relegada a la de cualquier otro ciudadano que actúe intencionadamente, por ejemplo en operaciones para calentar el mercado. 

El esfuerzo del supervisor para lograr que todos los inversores reciban las mismas posibilidades de acceso a la información no ha hecho más que empezar.

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