edición: 2413 , Viernes, 23 febrero 2018
04/02/2011
Botín elude la cuestión sucesoria, que sube repentinamente de intensidad

Se acelera la transición en Banco Santander

La inhabilitación de Sáenz colocará a Juan Rodríguez Inciarte en la primera línea ejecutiva
Emilio Botín, presidente de Banco Santander
Juan José González

La casa (o casuca) cuida siempre en extremo la puesta en escena. Un centenar de empleados y asesores externos se encargan de que el evento anual de la empresa no tenga ni un solo fallo. El reparto es sobrio, como siempre: tan sólo dos actores (también los de siempre) el presidente del grupo Santander, Emilio Botín, y el actor secundario, o de reparto, Alfredo Sáenz, nombrado hoy, por segundo año consecutivo, mejor consejero delegado de la banca, un galardón que el galardonado se empecina en no agradecer, al menos públicamente. Se dieron cita unas doscientas personas dispuestas a prestar la máxima atención que exigían las evoluciones de la estrella. Acostumbradas la grada, patio de butacas, palco y anfiteatro a que Emilio Botín no defraude, los asistentes se esmeran en interpretar y leer entre líneas verbos, adjetivos, referencias, gestos, incluso un asistente polaco, invitado por primera vez, alababa el buen ritmo de la respiración del presidente al tiempo que otro observaba algún bostezo del presidente.

Pero con el paso del tiempo (tiempo que no perdona a nadie) muchos de los presentes en la sala, acaban por otorgar mayor interés a otros aspectos que poco tienen que ver con las cuentas anuales, como es el relevo generacional. Lo cierto es que las cifras, sorprendentes, envidiables y muchas cosas más, dieron paso de nuevo a la especulación que supone las preguntas de una prensa interesada en las próximas ocupaciones del presidente Botín, por el inquilino del despacho que este pueda dejar libre algún día, por la personalidad de un posible regente interino que haga las veces de presidente, o por los perfiles de posibles legatarios del galardonado Sáenz (nunca se sabe) si es que la sentencia de la que nadie sabe trunca la carrera del vasco antes de lo que estaba previsto.

Una presentación de los resultados de un ejercicio complicado y convulso para el banco, se convirtió al final, de nuevo, en una ocasión para reabrir la cuestión sucesoria en el primer banco español y europeo y décimo del mundo. La situación se presenta complicada, similar a aquellos momentos en los que Boris Spassky y Bobby Fischer se encontraban a tres movimientos del final de una partida de ajedrez que decidía algo más que el éxito personal.

La sucesión de Emilio Botín, esta en el tablero, y se encuentra a falta de tres o a lo sumo cuatro movimientos. No le gusta tratar el asunto porque el asunto no tiene trato posible en público, no es ‘frivolizable’ ni ‘vulgarizable’ en sede pública, sino que corresponde al ámbito personal y en este caso, familiar. Los ‘botinólogos’ aseguran que la causa ya tiene veredicto. Coincide, básicamente, con la estructura simple de una herencia compleja. Numerosos herederos de un farragoso imperio de obligaciones y derechos mercantiles, hacenn de la principal pieza legal sucesoria un documento medio escrito al que sólo el tiempo le dará luz.

Esos estudiosos del complejo organigrama familiar apuestan por una tesis que se mantiene desde hace casi dos décadas. Es la siguiente: tomando como criterio la familia y como instrumento la herencia, Emilio Botín accedió a la presidencia ejecutiva del banco a la edad de 52 años, es decir, en 1986, sustituyendo a su progenitor cuando este había cumplido los 82. Ana Patricia, la hija mayor, la primogénita entre sus vastagos, cumplió 50 hace apenas cuatro meses, con lo que le faltarían aún dos años más -4 de octubre de 2012- para que volviera a cumplir que la presidencia del Santander es un empleo al que se puede llegar si se es Botín, si se tienen 52 años, si se cuenta con un experimentado currículum y, lo más importante, si el patriarca en posesión del trono consiente.

Si el criterio tiene en cuenta al heredado, Emilio Botín abdicará en su primogénita Ana Patricia, el 1 de octubre de 2016, fecha en la que el patriarca cumplirá 82 años. Así las cosas y dando crédito a los ‘botinólogos’, la cuestión sucesoria sólo tiene interés si se confirma la abdicación, si no es así, la espera hasta al menos 2016, se puede hacer larga.

Ayer, Emilio Botín mantuvo ese aspecto característico de fuerza y vigor ingénito, mostró su rapidez intelectual, clarividencia y seguridad, el banco ha ido creciendo desde su cabeza. Sin embargo, los años pasan para todos y no perdonan a nadie. Hay aspectos que no se arreglan con el dinero. Ayer era observado por numerosos curiosos que se fijaron en gestos y actitudes. Botín se mostró expeditivo en varios pasajes de su intervención, primero en la exposición de las cifras del grupo financiero y posteriormente en el turno de preguntas.

La actividad desarrollada por el presidente del mayor grupo bancario español y europeo, a los 76 de edad (en octubre serán 77) es observada por muchos como excesiva, tanto desde el punto de vista físico como desde el intelectual. Algo similar sucede con los deportistas de la alta competición: la edad no respeta por mucho tiempo ni a las élites mejor dotadas. Se comienzan a detectar síntomas de cansancio físico que requieren más horas de descanso, levantar el pie del acelerador.

Los politólogos cuentan con innumerables trabajos acerca de los efectos negativos de la gerontocracia en los sistemas políticos. Los equipos del Santander son amplios y numerosos, combinan experiencia con juventud, pero el presidente sigue escogiendo la tangente como vía de salida y respuesta a un asunto que no abrirá jamás a debate porque no corresponde, pero que tampoco despeja. Se prohíbe hablar de jubilación en una empresa que todo lo gana y consigue, pero que también corre el riesgo de morir de éxito.

No cabe ninguna duda que al frente de la división del grupo en Reino Unido, Ana Patricia Botín, la heredera, contará con el aval de haber relanzado un negocio que comenzaba a mostrar alguna debilidad en sus cuentas, lo que le permitirá mejorar su currículum.

Una posible inhabilitación del consejero delegado puede acelerar los plazos de sustitución en la línea superior ejecutiva, un puesto clave para la organización, aunque Emilio Botín cuenta con varios miembros de su guardia de corps que, incluso de forma interina, podrían cubrir la vacante de Sáenz: nadie más cerca, nadie mejor que los asturianos hermanos Rodríguez Inciarte.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...