edición: 3007 , Viernes, 10 julio 2020
16/09/2011
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

Se confirma la desaceleración de la zona del euro

Servicio de Estudios de CaixaBank

En el mes de septiembre suele iniciarse el año escolar. La mayoría de estudiantes tendrá nuevos profesores o incluso iniciará nuevas asignaturas. En cambio, los alumnos que repitan curso podrán utilizar los mismos libros de texto y probablemente tengan a los mismos profesores del año pasado. Lo mismo sucede con la Unión Europea (UE) que, aunque ha hecho los deberes, no ha pasado con nota suficiente el examen de recuperación de septiembre y se enfrentará al mismo problema de gestión de la deuda soberana que algunos países miembros de la UE.

En efecto, en la cumbre de los jefes de Estado o de Gobierno de la zona del euro celebrada en julio se tomaron decisiones de calado. En primer lugar, se acordó el segundo plan de rescate para Grecia por un importe de 109.000 millones de euros. Este plan se instrumentalizará a través de la Facilidad Europea de Estabilización Financiera (FEEF) como vehículo financiero para el próximo desembolso. En la misma declaración de la cumbre se calcula que la contribución neta total del sector privado, en el caso del rescate a Grecia, será de unos 50.000 millones para el periodo 2011-2014. Parte de esta ayuda se debe al sector financiero que, de forma voluntaria, podría apoyar a Grecia para reforzar la sostenibilidad general del nuevo plan.

En segundo lugar, se decidió ampliar el plazo del vencimiento de los futuros préstamos del FEEF a Grecia desde los 7,5 años actuales hasta un mínimo de 15 años y hasta los 30 años, con un periodo de gracia de 10 años. Por otra parte, se baja el tipo de interés exigido por los préstamos próximos al coste de financiación del FEEF, sin que desciendan por debajo del mismo.

Finalmente, se autorizó que el FEEF y el Mecanismo Europeo de Estabilidad puedan intervenir en la compra de deuda pública soberana en los mercados secundarios. El único requisito es un análisis preliminar del Banco Central Europeo que reconozca la existencia de circunstancias excepcionales en los mercados financieros que requieran semejante intervención, aunque esta última medida no será efectiva hasta que los 27 países miembros de la UE lo aprueben en sus respectivos parlamentos.

Desde el inicio de esta crisis se pueden observar dos líneas de trabajo por parte de los gestores de política económica europeos. Por una parte, las soluciones urgentes que deben presentarse ante los problemas que se van diagnosticando, por ejemplo un plan financiero de rescate o normativas en los mercados financieros para impedir la venta en corto de valores, etc. Por otra parte, se producen reflexiones y tomas de posición concernientes a reformas estructurales de mayor profundidad sobre la arquitectura y gobernanza de las instituciones europeas. En este último contexto debe señalarse la cumbre franco-alemana del 16 de agosto en cuanto a lo que representa de impulso del proyecto europeo.

Efectivamente, en la cumbre celebrada entre Sarkozy y Merkel se apuntaron propuestas ambiciosas para incrementar la coordinación económica europea. En primer lugar, una regla de oro presupuestaria para que todos los países miembros de la eurozona incorporen en sus constituciones un límite de déficit público. Además, Francia y Alemania se comprometieron a aplicar a sus empresas un impuesto de sociedades común a partir de 2013. Finalmente, se propuso la creación de un gobierno económico de la zona del euro formado por los jefes de Gobierno y dirigido durante dos años y medio por un presidente permanente.

Estas nuevas propuestas se suceden en un contexto de desaceleración económica, confirmado por el dato del producto interior bruto (PIB) del segundo trimestre de la eurozona. El PIB creció un 0,2% intertrimestral, inferior al registro anterior del 0,8%, con lo que el crecimiento interanual desciende desde el 2,5% al 1,7%. Todavía no se dispone del desglose del crecimiento, pero geográficamente el crecimiento plano de Francia (0,0%) y el crecimiento inferior a lo esperado de Alemania (0,1%) han afectado negativamente al dato de actividad económica del segundo trimestre. Hay que recordar que la suma del PIB de Alemania y Francia representa el 48% del conjunto de la eurozona.

Hasta cierto punto se esperaba un ritmo de crecimiento inferior, ya que el presentado en el primer trimestre fue excepcionalmente alto. Sin embargo, la desaceleración ha sido más intensa de lo que esperaba el consenso de las previsiones de los economistas. Y es que el dato genera preocupación, pues el crecimiento es el mejor antídoto para aquellos países con problemas de consolidación fiscal. Y los indicadores económicos avanzados apuntan a un crecimiento muy modesto para el tercer trimestre.

Por ejemplo, el índice PMI basado en encuestas a los directores de compras de las empresas mantiene su tendencia de caída iniciada en febrero de este año. Este índice es asimilable a un índice de confianza empresarial. Valores superiores a 50 implican expansión de la actividad económica, mientras que valores inferiores a 50 suponen contracción de la misma. Este dato muestra que la confianza empresarial sigue deteriorándose, con lo que sus implicaciones para la creación de empleo no son positivas.

Los principales datos de coyuntura económica, como por ejemplo la confianza de los consumidores, apuntan en la misma dirección. El dato del mes de julio descendió ligeramente hasta el -11,2, un nivel alrededor del cual la confianza de los consumidores permanece estancada desde agosto del año 2010. Las encuestas de sentimiento económico también continuaron descendiendo desde los niveles máximos alcanzados en febrero de este año. Adicionalmente, se mantiene la reducción del crecimiento en la producción industrial en la eurozona.

Por otra parte, esta situación económica europea se desenvuelve en un contexto de menor crecimiento mundial, tanto en los países emergentes como en el resto de socios comerciales principales de la UE. Esta situación es importante porque buena parte del dinamismo en el actual ciclo económico europeo proviene de las exportaciones, cuyos niveles de crecimiento deberían disminuir de cara a los próximos meses.

Ante el dato de crecimiento consolidado del primer semestre de este año, unido a los indicadores económicos que apuntan a un modesto crecimiento del PIB en el tercer trimestre, nuestra estimación de crecimiento para el conjunto del año 2011 en la eurozona de un 1,9% se revisa en dos décimas a la baja, hasta el 1,7%. Si bien la desaceleración durante la parte central de este año es temporal, las tensiones en los mercados financieros, con el aumento de las primas de riesgo en la deuda soberana y la aceleración de los planes de ajuste fiscal, por ejemplo en Italia y Francia, podrían mantener una velocidad de crecimiento muy suave durante los próximos trimestres.

En resumen, se confirma la desaceleración económica en la zona del euro y se anticipa un crecimiento moderado durante el tercer trimestre de este año. Y todo esto, en un entorno de ralentización económica mundial que perjudica las exportaciones europeas, mientras que la asignatura de la gestión de la crisis de deuda soberana sigue pendiente para el año escolar que se inicia este mes de septiembre.

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