edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
22/07/2009
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

¿Se secarán los brotes verdes en verano?

SERVICIO DE ESTUDIOS DE 'LA CAIXA'
El mes pasado conocimos los datos de crecimiento del primer trimestre de la mayoría de países desarrollados. Estos confirmaron, por si todavía quedaban dudas, la magnitud de la actual recesión. El retroceso que anotaron las economías de muchos países fue simple y llanamente histórico. Pero llevados por el ambiente primaveral, muchos analistas destacamos la aparición de brotes verdes o signos que podrían anticipar que lo peor de la recesión había quedado atrás. Ahora que estamos en verano y ya ha llegado el calor, ¿se secarán los brotes verdes? ¿O serán capaces de resistir unos meses que se pronostican muy calurosos y con alto riesgo de incendios?

Hasta la fecha, los síntomas más convincentes de la futura recuperación los están ofreciendo los índices de sentimiento económico. En Estados Unidos, el índice de confianza del consumidor del Conference Board de mayo y el índice de actividad y sentimiento empresarial del Institute for Supply and Management continuaron recuperando el terreno perdido durante el pasado otoño. En la zona del euro la tónica fue similar. Tanto el índice de sentimiento económico que elabora la Comisión Europea como el Purchasing Managers Index continuaron avanzando. Todos, sin embargo, se encuentran todavía en niveles que indican recesión económica.

La gradual recuperación que están experimentando los mercados financieros internacionales es otro punto de apoyo de los defensores de los brotes verdes. Durante el último mes han continuado reduciéndose los diferenciales en el interbancario; la revalorización acumulada del S&P 500 y el Eurostoxx50 desde los mínimos registrados en marzo se ha mantenido cerca de la cota del 40%; y en Estados Unidos han empezado a reactivarse los mercados secundarios, cerrados desde el inicio de la crisis. Este proceso de recuperación se ha visto apoyado por las propuestas de reformas financieras en ambos lados del Atlántico. Además, el Banco Central Europeo llevó a cabo con éxito su primera inyección ilimitada de liquidez a 12 meses. Ésta debería aliviar tensiones y contribuir a una lenta reducción de los diferenciales en las próximas semanas.

La incógnita que se desvelará en los próximos meses es si la mejora de los índices de sentimiento económico y las condiciones financieras se están traduciendo en un deterioro más moderado del consumo, la producción y el mercado laboral. De momento, las noticias en los distintos frentes no son concluyentes. Las ventas minoristas han seguido deteriorándose tanto en Estados Unidos como en el conjunto de la zona del euro, pero lo han hecho de forma más moderada, con lo que la caída del consumo podría estar tocando fondo. La producción industrial, en cambio, continúa desplomándose en ambas economías. El mercado laboral, que de los tres indicadores es el que responde con más lentitud, también sigue deteriorándose con celeridad y todo apunta que esta tendencia perdurará durante lo que queda del año.

Si el trimestre en que la recesión tocará fondo aún no está del todo claro, la incertidumbre que rodea la senda de salida es aún mayor. Sin lugar a dudas, el elevado apalancamiento de los hogares en las principales economías desarrolladas, junto con el fuerte aumento de la tasa de paro, limitarán la capacidad de recuperación.

Pero debemos tener en cuenta la capacidad de resistencia que muchos de los países en vías de desarrollo están mostrando. En este sentido, destaca la fortaleza de la economía China: creció el 6,1% en el primer trimestre y los indicadores recientes muestran un asentamiento de la recuperación. Otro caso son los países de Europa central y oriental; si hasta hace muy poco parecía que encaraban un escenario casi catastrófico, ahora las condiciones financieras han dado un vuelco. Desde los mínimos anuales, las bolsas de la región han crecido del orden del 60%, las principales divisas han recuperado parte del terreno perdido y el coste de asegurar el impago de la deuda soberana se ha reducido a cerca de la mitad. Si los países de Europa central y oriental consiguen superar la crisis sin dar sustos de última hora y, sobre todo, si el mercado chino reemprende el vuelo, el panorama será mucho más tranquilizador.

Otro factor que marcará la senda de salida de la recesión es la futura evolución de la inflación. De momento, la mayoría de países desarrollados registran descensos que marcan mínimos históricos. En el mes de mayo, en Estados Unidos la tasa interanual fue negativa del 1,3%, Japón también anotó un retroceso del 0,1%, mientras que en Alemania la tasa se quedó en el 0,1% y en el conjunto de la zona del euro bajó hasta el 0%. La debilidad de la demanda y, sobre todo, la caída del precio del petróleo son los responsables. Sin embargo, esperamos que las tasas den un giro en la segunda mitad del año. El efecto de base del precio del petróleo y otras materias primas sobre la tasa interanual se desvanecerá en los próximos meses. Hay que señalar, además, que hay preocupación por cómo los bancos centrales van a retirar la enorme cantidad de liquidez introducida en los mercados, la cual constituye un riesgo potencial de inflación futura.

La disyuntiva en la que se encuentra la economía española es similar a la de las principales economías avanzadas. Después de los resultados del primer trimestre, se analizan con lupa todos los indicadores para averiguar si efectivamente se está produciendo una moderación de la contracción de la actividad durante el segundo trimestre.

Como en la mayoría de países desarrollados, los indicadores de sentimiento económico y las condiciones financieras están mejorando. El índice de confianza de los consumidores, por ejemplo, repuntó en los meses de marzo y abril, si bien aún continúa en niveles muy bajos.

Por lo que a las condiciones financieras se refiere, el euríbor a un año marcó un nuevo mínimo histórico en junio, al colocarse en poco más del 1,50%. Además, en los últimos meses se aprecia una cierta moderación de la caída que está experimentando la tasa de crecimiento del crédito al sector privado, en consonancia con la mejora de las condiciones de liquidez de las entidades financieras. La aprobación del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria ayudará a que continúen mejorando las condiciones financieras. Éste tiene una dotación inicial de 9.000 millones de euros, pero podría endeudarse hasta 90.000 millones de euros para financiar la recapitalización y fusiones de entidades financieras. Además, aumentará la confianza en el sector financiero español, que ha visto cómo en abril la tasa de morosidad del conjunto de las entidades de crédito continuaba ascendiendo hasta el 4,5% y la agencia de calificación Moody's rebajaba los ratings de 30 entidades bancarias españolas.

Los efectos de los planes de reactivación económica impulsados por el gobierno ya han empezando a surtir efecto. El plan de inversión pública en el ámbito de los ayuntamientos, aprobado a finales del pasado año, se ha hecho notar en los resultados de empleo y paro del mes de mayo. La recuperación de las ventas de automóviles en mayo y junio responde al plan de ayudas a las compra de vehículos. Con efectos menos inmediatos, el Gobierno lleva adelante la reforma estructural del sector servicios, a través de la transposición de la correspondiente directiva comunitaria. Se trata de impulsar la competencia en el sector, eliminar rigideces burocráticas y liberalizar diversas actividades. Se estima que el impulso a la competencia en el sector tendrá un impacto positivo en el PIB del 1,2% y en la ocupación de entre 150.000 y 200.000 empleos.

Los planes de estímulo, la mejora de los índices de sentimiento económico y la recomposición de las condiciones financieras están traduciéndose en una cierta moderación del ritmo de contracción de la demanda y la actividad agregadas. Las ventas minoristas, por ejemplo, frenaron su caída en el mes de mayo, el descenso de la producción de bienes de consumo de abril fue menor que en el primer trimestre y el desplome del índice de producción industrial se moderó levemente.

El mercado laboral también está empezando a marcar un cambio de tendencia. Por segundo mes consecutivo se observó una ralentización del proceso de destrucción de empleo y de la escalada del paro. Sin embargo, los costes laborales continuaron aumentando en el primer trimestre de 2009, a pesar del fuerte deterioro que ha experimentado el mercado laboral. El componente salarial se incrementó un 2,8% interanual ya que muchas revisiones salariales están indexadas a la inflación pasada.

Igual que en el resto de países desarrollados, la futura evolución de la inflación en España resultará clave para determinar el perfil de salida del actual proceso recesivo. De momento, en el mes de mayo los precios al consumo prosiguieron el giro a la baja anotando una tasa de variación interanual negativa por tercer mes consecutivo. Ésta se sitúa ya en el 0,9%, un descenso superior a lo esperado, que refleja las presiones bajistas que sufren los precios como consecuencia de la fuerte contracción del consumo privado. La inflación subyacente bajó hasta el 0,9%, la menor cota de las últimas décadas.

Otro factor que determinará el potencial de crecimiento de la economía española a más largo plazo es el creciente desequilibrio del sector público. Los ingresos siguen reduciéndose, mientras que los gastos están aumentando notablemente debido al incremento de los pagos por desempleo y el plan de estímulo económico. En este sentido, el Gobierno ha revisado la previsión del déficit para 2009 y 2010, situándolos en el 9,5% y el 8,4% del producto interior bruto, respectivamente. En cualquier caso, la perspectiva inmediata es todavía recesiva, hasta por lo menos bien entrado el año 2010.

El Gobierno también ha revisado las previsiones macroeconómicas para 2009-2012, proyectando una caída del producto interior bruto del 3,6% en 2009 y del 0,3% en 2010. De acuerdo con estas previsiones, en los próximos trimestres la recesión se irá atenuando, y el próximo año empezaríamos a ver tasas de crecimiento intertrimestrales positivas. Sin embargo, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico no lo ve tan claro, ya que espera un retroceso del 4,2% este año y un nuevo descenso del 0,9% en 2010. En definitiva, los brotes verdes se espera que superen el verano, pero su crecimiento futuro puede ser más lento de lo deseado.

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