edición: 2943 , Miércoles, 8 abril 2020
23/11/2009

Sebastián empieza a ver las facturas del "parche" a las renovables

Ya no hay prisa para el Plan de Energías Renovables 2011-2020 pendiente, ni la ley de renovables; si no quiere, hasta 2013 no habrá una regulación definitiva
Con la liberación de 8.000 MW para la eólica y la termosolar hasta 2012 prorroga un modelo que a Sebastián ya no le gustaba y no soluciona la congestión del pre-registro
Javier Aldecoa

Ha puesto una ‘tirita’ en una herida que necesita sutura. Sebastián echa parches a las renovables pero saltan chispas del mix energético. Miraba al Plan de Energías Renovables (PER) 2005-2010. La luz roja de su final era para el ministro el ‘ahora o nunca’ de una nueva regulación global y definitiva de las renovables. El Ministerio no ocultó que buscaba ponerle coto al sistema de primas, al menos a ese mapa de expectativas que contribuyó a generar el boom fotovoltaico. De hecho era el propio Ministerio el que estableció por primera vez en junio el sistema de pre-registro. Los informes estaban ya sobre la mesa para imponer una serie de cupos de aquí a 2012 para la puesta en marcha de nuevos proyectos de energías renovables. Sebastián barajaba desde hace tiempo fórmulas de transición a menores primas para no reeditar la burbuja fotovoltaica. Pero la ‘guerra’ de las termosolares, las presiones de las grandes multinacionales y las órdenes de Zapatero -sólo con ojos para el objetivo del 20% de la UE en 2020- han podido más. Y es que el Ministerio le ha puesto letra y fecha a la ‘paz’ con las renovables, pero sólo con las dos más potentes: la eólica y la termosolar. Industria autorizará cada uno de los próximos tres años la instalación de 1.700 megavatios eólicos (un 15% menos que el ritmo actual) y 500 termosolares, seis veces más de lo previsto inicialmente. La patada hacia adelante olvida la minieólica, deja a los biocombustibles y la biomasa lejos de los objetivos de la UE, regula la fotovoltaica por ‘goteo’, trimestre a trimestre, y no le quita las manchas a la incertidumbre. Ya no hay prisa para el Plan de Energías Renovables 2011-2020, se tomará con calma su elaboración, ahora en plena ‘cocina’. Menos aún para una macroley de renovables que prometía desde hace meses servir a la mesa al calor de la Ley de Economía Sostenible. Además, Industria dilata el tiempo y aplaza, nuevamente, el nuevo marco retributivo para las tecnologías renovables no incorporadas en el Registro de Preasignación.

Sebastián se resguarda en la inercia, de espaldas a las propuestas del sector que el PP ha formalizado en el Senado -y que el grupo socialista estaría dispuesto a apoyar-: una ponencia sobre el futuro de las fuentes energéticas que despeje una estrategia de Estado a largo plazo para renovables. Se lo recuerdan las multinacionales con Vestas en cabeza: necesitan estabilidad regulatoria pero a medio plazo, quieren saber con qué primas llegará España a los 40.000 MW-previstos para 2020-. Zapatero cincela los rebordes de su mix a golpe de urgencias y le echa más parches al ‘sudoku’ de sus energías.  Lo hizo con los incentivos al carbón, con sus planes para las nucleares y ahora con las renovables. Pero las ‘paces’ verdes de Moncloa le salen caras a Sebastián, es mucho más que el impacto de 4.000 millones de euros de las primas sobre la factura eléctrica lo que irrita al sector. Y no son sólo las grandes energéticas de hidrocarburos y las eléctricas las que le encienden las luces rojas de las advertencias: se arriesga a repetir el boom de la fotovoltaica y su ‘pinchazo’. Ya con los vaivenes del pre-registro recibió de golpe tantas peticiones como en los últimos seis años.

Estira cupos y primas hasta 2012 por encima de las líneas rojas del Plan de Energías Renovables 2005-2010 y le da la luz verde a que los nuevos proyectos reciban 2.200 millones al año.  Deja caer el goteo de su diplomacia y con cada megawatio que libera, golpe a golpe, hasta los 8.000, drena los desencuentros con el sector. No quiere estrechar las lanzas de la regulación más restrictiva. Tampoco sugerir una barra libre que reedite los efectos de la fotovoltaica. Ni irritar aún más las costuras eléctricas del mix energético. Deshace sus propios pasos, no es la primera vez: el Senado –a sus espaldas, jura el ministro- intentó dar marcha atrás en octubre a iniciativa de CiU al Real Decreto-Ley 6/2009, que llegó por sorpresa, como por sorpresa ha llegado también la vía libre a los 8.000 ahora.

Industria ‘da la vez’, con su patada hacia adelante, a contrapié de las limitaciones que intentó imponer en el pre-registro desde junio. Si con él quiso dosificar el apoyo de la mano de Moncloa, ahora abre las dos. Una solución que no dará estabilidad jurídica, ni seguridad regulatoria al sector. Sólo libera otra vuelta de tuerca del muro legislativo que quiso levantar con el pre-registro y las mismas primas del Real Decreto 661/2007; estira el calendario hasta 2012. Nada de cambio de modelo. Ni siquiera le tiende la alfombra roja a la fluidez administrativa. Apenas dos semanas antes de anunciar la ‘liberación’ de más potencia para la eólica y la solar, la Apecyl denunciaba el bloqueo del pre-registro, con decenas de proyectos que no se sabía si habían entrado o no en el registro. El cortoplacismo de los cupos de la fotovoltaica -trimestral- le duele aún a los técnicos y las revisiones a la CNE. La última vez, en julio, ya advirtió que no tenía medios para la inspección de las sospechas de fraude.

Al ministro le empieza a pesar una ‘prórroga’ que no sólo le costará a las eléctricas -según los cálculos del sector- al menos 4.000 millones de euros más este año en impacto de primas sobre la factura eléctrica (1.692 millones corresponden a la solar, 1.311 millones a la eólica, otros 1.033 millones a cogeneración, y más de 700 millones, el resto) y nuevos retrocesos -al calor de la demanda eléctrica general- del gas en el mix energético de Zapatero. La tarifa eléctrica será la gran afectada por la aprobación de cinco veces más megavatios de energía termosolar, tanto como del decreto para incentivar el carbón nacional: mientras el precio del mercado se sitúa en 42 euros por MWh, la fotovoltaica recibe 10 veces más (453 millones) y la eólica 2,5 veces más.

No sólo es eso: Lo advertía el presidente de REE. “Si un gobierno quiere ser muy ambicioso en renovables tiene que identificar hasta qué grado de penetración se puede asegurar el suministro”, advertía Atienza Para alcanzar los objetivos europeos, las renovables tendrán que aportar más del 40% de la producción eléctrica y ahora alcanza en el 26%. El crecimiento de las renovables no se puede desbocar, no sólo por un tema económico (dentro de 2 ó 3 años costarán la tercera parte que hoy), sino para no poner en riesgo el sistema por motivos técnicos.

RIESGO DE AVALANCHAS

No son sólo las grandes energéticas españolas de los hidrocarburos y las eléctricas las que le encienden las luces rojas de las advertencias: se arriesga a repetir el boom de la fotovoltaica y su ‘pinchazo’, cuando Industria trató de reordenar de la noche a la mañana su desarrollo: pasó de 558 MW instalados en 2007 a 2.984 MW en 2008. El ‘efecto llamada’ llevó a que los paneles superaran en nueve veces la  potencia que se preveía en el último año del Plan 2.005 -2.010 y  a que solo 3.393 Megavatios de solar fotovoltaico y 61 de termosolares generen aún más déficit de tarifa que 15.996 eólicos. De hecho, cuando Industria pretendió ponerle puertas al campo de la oleada eólica y termosolar con el Decreto de junio ya provocó la avalancha, las carreras y el desbordamiento de los muros de Industria. Si la intención del regulador era intentar conducir la avalancha de proyectos que se podía producir con un 'efecto llamada' (antecedentes por defectos regulatorios había y muchos) derivado del plazo que establecía el R.D 661/2007 (un año, por tecnología, una vez llegado al 85 % del cumplimiento de los objetivos del PER), con esta fórmula se consiguió otro efecto llamada no menos importante.

En sólo seis meses desde que publicó el Decreto del pre-registro y hasta que Sebastián decidió liberar 8.000 MW de potencia eólica y hasta 2013, el Ministerio ha recibido de golpe tantas peticiones como en los últimos seis años. Miles de nuevos megavatios (MW) de energía renovable en al menos 800 solicitudes han llamado a los muros de Industria. Había tantos ya en lista de espera cuando se dio luz verde hace dos semanas, que si se les dejara entrar de golpe a todos, se pondría tanta capacidad de renovables en España como la que se ha instalado en los últimos seis años, un periodo en el que de 6.599 MW a finales de 2002 se pasó a 21.921 MW en 2008, según estadísticas de Red Eléctrica. Solamente en energía eólica, había ya  proyectos para instalar en torno a 11.000 megavatios, el equivalente a un 70% de lo que se ha instalado en España en casi dos décadas. Y en energía termosolar, se habían presentado 4.400 MW, veinte veces lo instalado en España hasta ahora y ocho veces el objetivo de Industria en su plan inicial de renovables hasta 2010.

No soluciona tampoco el equilibrio autonómico del mapa ‘verde’ de España: las CCAA socialistas concentran el 80% de la eólica, Cataluña, pese a ser tierra de vientos, ocupa el noveno lugar en el ranking estatal cuando en el 2007 estaba en el octavo y las gallegas siguen a dos velas: quedan fuera del pre-regustro los 2.300 megavatios pendientes de repartir en Galicia a falta de que se apruebe en el Parlamento la nueva ley eólica y de que se convoque un nuevo concurso. Es cierto que el grifo del pre registro permite saber con certeza cuándo y cómo empezar a producir y acceder a la financiación. También que no es ni un marco ni a medio plazo. Desde el Real Decreto-Ley sólo los proyectos de parques eólicos que puedan aportar la documentación que se solicita, (entre otros, autorizaciones administrativas y permisos de acceso a la Red Eléctrica), serán los que tengan prioridad para poder conectarse y acogerse al Régimen Especial. Aquellos proyectos que no dispongan de los permisos y autorizaciones quedarán para unas fases posteriores todavía sin definir.  Es el Ministerio quien regula el registro de los parques eólicos (para el cual, es necesario disponer de autorización administrativa), pero se tendrá que gestionar la potencia que tenga planificada cada CCAA con los listados que tenga el Ministerio de prioridad de parques y, por supuesto, con el propio desarrollo de las redes eléctricas en cada CCAA.

MÁS ‘REBELIONES’ VERDES A LA VISTA

Sebastián ha intentado sellar la paz ‘verde’ pero no será ni con todas ni con mucho tiempo. Son las propias renovables las que se lo recuerdan. El ‘Tratado’ de paz que estira no será tan fácil de articular, ya hace meses que se lo advierte el propio Ministerio de Industria y hasta los técnicos de la CNE. Desde junio hay proyectos por diez veces más de potencia, en torno a ochocientos proyectos. De hecho, a pesar de haber liberado -justo antes del Decreto de los 8.000 nuevos megavatios de potencia- la luz verde, se le agolpan a las puertas del registro. Se lo advertía, a pesar de la celebración de los primeros días, la patronal: ahora que -en palabras de presidente de APPA, José María Vélez- será necesario que el Gobierno ponga los medios para poder realizar los proyectos, para lo que será importante cambiar las condiciones de inscripción en el pre-registro del Ministerio de Industria -condición indispensable para acceder a las subvenciones- y conseguir estabilidad normativa que atraiga la financiación.

El ‘soplo’ verde les sabe a poco a los ‘agraciados’. Cuestión de ritmo, la industria necesita garantías más allá de 2013, prefieren en realidad asegurarse un ritmo y atisbar el día después. Tanto que la AEE considera que la potencia eólica aprobada, unos 1.700 MW anuales hasta 2012, es un buen comienzo, pero advierte de que el ritmo de instalación deberá incrementarse en el futuro hasta los 2.000 MW para poder cumplir el objetivo den la Unión Europea (UE) de cubrir un 20 por ciento de la demanda con energías renovable en 2020. Se lo ha recordado el mayor fabricante de aerogeneradores del mundo, la empresa eólica danesa Vestas Wind Systems: mira con miedo aún a España, el mercado donde más ha invertido en el último lustro -sólo en 2008 146 millones de euros-. Sin una regulación "a largo plazo, sin interrupciones" para el mercado español de renovables, se van a frenar las inversiones a medio plazo. No es suficiente el ‘grifo’ abierto para 6.000 Mw en tres años, necesitan conocer será la tarifa que regirá la eólica para llegar a 40.000 MW, un techo que Moncloa preveía alcanzar en 2020.

Es mucho más de lo que puede esperar el resto. La furia de los ‘barones’ socialistas, la misma que propició el nuevo golpe de ‘oxígeno’ y primas para la fotovoltaica, extiende ya las lanzas de la biomasa. Será su siguiente batalla renovable. Han sido, para empezar, el presidente extremeño y el andaluz los que suman sus voces a las de la patronal. Los ‘barones’ de Ferraz le tocan de nuevo las renovables, esta vez la biomasa. Vara han visto los resultados del lobby termosolar e intentarán reeditarlo con la biomasa. Esta vez, sin el apoyo de la triple A, no será lo mismo. Es la hermana pobre, hasta el ministro la sigue llamando -lo hacía en el Congreso- la ‘Cenicienta’ de las renovables. Pero ni las expectativas de la patronal- la APPA descuenta que su despegue con mayores incentivos supondría inversiones ya listas por 4.000 millones de euros y ahorraría 14,6 millones de toneladas de CO2 - ni la urgencia por alcanzar el suelo marcado por el Plan de Energías Renovables 2005-2010,  (que marcaba un objetivo de generación de electricidad de 13.574 kilo toneladas equivalentes de petróleo (ktep), de las que la biomasa y el biogás deberían cubrir el 41,20%) le mueven los calendarios o la voluntad al ministro de Industria.

La realidad es que hoy la biomasa sólo alcanza el 37% del horizonte previsto en el PER: de 1.317 megavatios, únicamente se han instalado unos 500. No habrá cambios, aunque la la biomasa procedente de las industrias forestales y de los subproductos del sector del mueble (dentro del B8 para centrales de potencia igual o superior a 2 megavatios) está claramente discriminada: 65 euros/megavatio/hora, frente a los 107 euros/megavatio/hora del sector industrial agrícola. Sebastián opta por ‘esperar y ver’  mantener la retribución y ver -tenemos todavía un año- si se cumplen los objetivos. La misma receta que aplica a la solar fotovoltaica, ahora que levantan sus lanzas de nuevo las tres patronales: a ASEF, APPA y ASIF les resulta “miope y cortoplacista” un sistema de cupos trimestrales que las aleja de sus aspiraciones de 20 gigavatios fotovoltaicos instalados en 2020, más ahora que los informes de la consultora A.T. Kearney les vaticinan una rebaja de la energía solar del 8% en los próximos años. Se lo recuerdan a industria a la espera de que defina su futuro hasta 2020.

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