edición: 2514 , Viernes, 20 julio 2018
29/01/2009

Simyo, un año de pirueta en pirueta

Ana Zarzuela

Hija de la ‘fecundidad ‘de KPN, que no duda en entregarse en España a los bautizos constantes y consecutivos, Simyo llegó hace doce meses con la promesa de romper el mercado del móvil con precios un 25% más bajos. Hoy enciende las velas y sopla sobre los 150.000 clientes que dice tener junto con Blau para olvidar la sombra de su matriz, que pierde un 50% de sus beneficios. Abrazada al salvavidas de los 8 céntimos por minuto afina mes a mes sus malabares. Pero no ha anunciado aún la tarifa plana de voz. Simyo se entrega a las rebajas, a la velocidad de la luz de Masmovil y Yoigo. Aunque con su guerra a los contratos de smarpthones camine por el desfiladero de las denuncias. Aunque la guerra de precios y la batalla de piruetas deje más de un malabar por los suelos y la obliguen al perpetuo movimiento del más difícil todavía si quiere sostener la portabilidad en ristre.

Piruetas, las mismas que arrastra ahora a Francia, al calor del nuevo 3G. Pesca en la crisis, con sus galones de operadora recién avalados por la Audiencia Nacional. El más difícil todavía le ha permitido a las OMV en el último trimestre blindarse ante las pérdidas del sector y hacerse con las medallas de la portabilidad. Simyo saca brillo a una corona -autoproclamada- de primera  operadora virtual  en crecimiento.

Apunta al sol. Araña el cielo de las operadoras convencionales, pero sus piruetas, como en las demás OMV, chocan entre sí y con el suelo del mercado celular y del Internet para llevar,  de espaldas al efecto iPhone y a años luz de los cielos de la nueva fibra. Obligada a pertrecharse para la guerra de las low cost, se lo juega todo a un vuelo acrobático. Simyo no escapa a la fiebre de las OMV, que se desgastan de 'parto en parto'. Otra cosa son los nuevos partos: Ono io mete sus planes al congelador; Alcampo se lo piensa dos veces, Yoigo pliega las velas de los establecimientos multimarca. Y los nasciturus de Kuile Mobile y Blyck -que prometían minutos gratis por publicidad- demoran el calendario.

La ‘primogénita’ de KPN choca sables y ofertas con sus propias ‘hermanas’ como la low cost Blau -que ya puede realizar llamadas antes de completarse la portabilidad- y Hong Da Mobile, o las ‘hermanastras’ nacidas de acuerdos con otras compañías, como Vueling Móvil, lanzada a finales de 2008, o Bankinter. Se pinchan con el azuelo de la portabilidad y no consiguen piezas suficientes en las aguas de los nuevos clientes, pero nadie quiere renunciar a ellas, ahora que por primera vez, los ingresos de los móviles descendieron en el último trimestre de 2008. Lo vaticina Jochen Doppelhammer, el Consejero Delegado de Simyo: muchos desaparecerán. Con ella en cabeza, bajo el paraguas de KPN, han decidido combatirlo a golpe de promiscuidad. Orange ya advierte con las fauces abiertas: a medida que cierren, los operadores de red se quedarán con alguna de las OMV.

Con los bríos de las recién llegadas Jazztel, Blau y Hits, las operadoras móviles virtuales y las low cost tratan de pescar con la competencia descarnada de precios en unas aguas hasta ahora más sensibles a la calidad del servicio, la fidelización del cliente y la convergencia de servicios. Las OMV prometieron hacer trinchera en las carnes de la desaceleración económica. Y en las grietas que dejó Orange por su nueva estrategia de dejación del mercado prepago. Pero Yoigo les ha enseñado a Jazztel y compañía que pueden morir ahogadas por sus propios torpedos, los que lanzan a la línea de flotación de los operadores tradicionales del móvil, a los que hasta ahora no han conseguido arañar casi mercado. Movistar sostiene una cuota de mercado del 45,2%, Vodafone  un 31,3% y Orange un 20,6%, mientras que Yoigo y los móviles virtuales suman un 2,9% en conjunto.

La movilidad de los clientes, el alimento de su apuesta por la convergencia en torno al móvil virtual puede ser un espejismo si, como está pasando ya a otras operadoras, la portabilidad se convierte en un corto camino de ida y vuelta en el que Simyo ve cómo los clientes sucumben ante los cantos de sirenas de sus precios y el derroche de ofertas, pero siguen después su marcha o vuelven a la casilla de partida, a medida que topan con las dificultades de los servicios, o con cantos de sirenas aún más afinados. Las OMV  pueden convertirse en víctimas de las prisas de la misma “infidelidad” de la que se alimentan. Telia Sonera ya les enseñó que los ‘early adopters’, los consumidores que salieron corriendo tras sus ofertas, son muy intensos, tanto como poco leales. Y las aguas de la pesca en los nuevos clientes siguen siendo muy frías.

A Doppelhammer le basta la medalla autoimpuesta como primera OMV española y la convicción de que con sus clientes españoles ya puede llenar varios estadios de fútbol. Según las valoraciones de IO Investigación difundidas por movilonia.com, sólo Euskaltel, con el 31,23% del mercado, ha conseguido sobrepasar los 200.000 clientes; Happy móvil -de The Phone House- ya ha captado a 157.000 usuarios -la mayoría inmigrantes- y Simyo cuenta con 120.000 usuarios. Pero entre los clientes que decidieron pasar su línea a un operador virtual, Simyo fue el favorito: el 48%, muy por delante de la segunda elección,  R, que captó al 12%. Además, entre junio y septiembre Simyo fue el operador que más creció en número de ventas entre todos los virtuales, aunque aún no había estrenado su tarifa de 8 céntimos por minuto, la que se jacta de ser “la única del mercado sin consumos mínimos ni obligaciones”.

La holandesa,  se pone el iPhone de peineta y se salta el muro de la exclusividad de Movistar con el mercado global europeo como pértiga. Simyo lucha contra los contratos y el bloqueo de terminales. Y, a lanzazos, busca sitio en una guerra -la del iPhone y los smartphones- en la que en España Movistar parece haber encontrado sitio en todas las trincheras. No se resiste a pasear por la senda del riesgo. Con la misma alegría con que se puso el iPhone de peineta, saltó los contratos de Movistar y vendió el Sony Ericsson C902 de James Bond, la operadora de KPN dribló los muros de la geografía y subastó -camiseta en ristre y en los predios de Ebay- el HTC G1, un terminal bloqueado, que sólo puede operar bajo la red de T-Mobile en EE UU, exclusivo de Google. Todo por arañar en la guerra de ‘todos contra el iPhone’ lo que el mercado, la portabilidad y la batalla de las low cost le ponen difícil. Aunque se arriesgue una y otra vez a una demanda por violar la exclusividad de Google y la de Apple con Telefónica y, como mucho, le haya hecho un favor a Movistar, empujada a poner sobre la mesa también ofertas prepago sin contrato para el iPhone 3G desde diciembre de 2008.

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