edición: 2491 , Martes, 19 junio 2018
17/04/2012
OBSERVATORIO FISCAL

Solicitud del Borrador de IRPF

DATADIAR
Un año más comienza la campaña de presentación de la declaración del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, y como siempre, la avanzadilla de la misma es la posibilidad de comenzar a solicitar el denominado borrador de declaración. Así, los contribuyentes pueden solicitar el borrador de Renta desde el 10 abril. Una vez solicitado el borrador de declaración, y una vez recibido, los contribuyentes deben revisar el borrador y pueden modificarlo o completarlo si quieren.

Se debe revisar que todas las rentas que se han generado en el ejercicio se incluyan, se deben revisar la correcta aplicación de los mínimos personales y familiares, la deducción por vivienda, la imputación de las rentas y de los beneficios fiscales a los que tengamos derecho.

La confirmación de su contenido es responsabilidad del contribuyente, por ello, hay que someterlo a una revisión previa.

Hecho esto, podrán confirmarlo, desde el mismo 10 de abril si lo hacen por vía telemática (www.aeat.es) o telefónica (901 12 12 24), pero a partir del 3 de mayo si la confirmación se realiza de forma presencial o por otras vías.

En ambos casos, el plazo concluye el 2 de julio (27 de junio si se domicilia el pago, salvo que se domicilie el segundo pago, en cuyo caso la confirmación se podrá hacer hasta el 2 de julio.).

Se pueden adelantar las gestiones de Renta solicitando el número de referencia del borrador o de los datos fiscales desde el 10 de abril hasta el 2 de julio de 2012. Para pedir el número de referencia debe tener solicitado previamente el borrador o los datos fiscales y proporcionar la siguiente información: NIF/NIE; casilla 698 de la Renta 2010 y un número de móvil. La Agencia Tributaria le mandará un SMS con su número de referencia. Este número de referencia le permitirá consultar, modificar y confirmar su borrador, descargar los datos fiscales al programa PADRE y presentar la declaración por Internet.

Al margen de lo anterior, el contribuyente podrá solicitar y confirmar su borrador de forma tradicional (presencialmente o por otras vías). La confirmación o suscripción del borrador de declaración remitido por la Administración tributaria podrá efectuarse, cualquiera que sea su resultado, a ingresar, a devolver o negativo, o la vía utilizada para su confirmación o suscripción, a partir del día 3 de mayo y hasta el día 2 de julio de 2012, ambos inclusive.

Para confirmar el borrador de Renta por internet no es necesario el certificado de firma electrónica, salvo si se va a pagar en ese momento.

Se puede confirmar o modificar el borrador por Internet (www.agenciatributaria.es), por teléfono (servicio automático, 901 12 12 24, si es a devolver), por SMS (mensaje al 5025, si es a devolver), por teléfono (operador, 901 200 345, de 9 a 21 horas, de lunes a viernes, si es a devolver y a ingresar si se domicilia el pago).

También por banca electrónica y banca telefónica (a devolver y a ingresar, sin domiciliar), en cajeros automáticos de las entidades financieras que presten este servicio (a devolver y a ingresar, sin domiciliar), en las oficinas de las entidades financieras colaboradoras (a devolver y a ingresar, sin domiciliar).

Además, se puede confirmar el borrador personalmente, en las oficinas de la Agencia Tributaria o en las habilitadas por las comunidades autónomas (a devolver y a ingresar, domiciliando el pago).


Equipo jurídico de Datadiar.com


Consultas Vinculantes

Tendrán la consideración de rendimientos íntegros del trabajo de naturaleza dineraria las rentas a percibir del contrato de seguro destinadas al pago hasta su jubilación de las cotizaciones del convenio especial con la Seguridad Social. D.G.T. C, (27/10/2011).
El consultante, en situación de jubilación parcial, extinguió su contrato de trabajo a tiempo parcial el 19 de noviembre de 2010, al cumplir 63 años de edad, mediante expediente de regulación de empleo, autorizado por la autoridad laboral competente por resolución de 29 de marzo de 2010. Para el pago de la indemnización, su empresa contrató dos seguros colectivos, a prima única, que instrumentan los compromisos asumidos en virtud del expediente de regulación de empleo, y de los que el consultante percibirá, hasta que alcance la edad de 65 años, un determinado importe en forma de renta mensual. Entre las prestaciones aseguradas, se cobra una renta dirigida a pagar las cotizaciones al Convenio Especial con la Seguridad Social. Asimismo la empresa abona al consultante la cuantía correspondiente en concepto de liquidación, saldo y finiquito. Tributación a efectos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas de las cantidades percibidas. Procedencia de aplicar la reducción del 40 por ciento. Debe señalarse que las cotizaciones al convenio especial con la Seguridad Social consideradas rendimientos del trabajo se encuentran incluidas entre los gastos deducibles para la determinación del rendimiento neto del trabajo a que se refiere el artículo 19.2.a) de la Ley 35/2006: “Las cotizaciones a la Seguridad Social o a mutualidades generales obligatorias de funcionarios.” Por último, el criterio anteriormente manifestado en relación con las cantidades que se abonan en concepto de indemnización no es aplicable a otros conceptos retributivos tales como las cantidades que se abonan en concepto de liquidación, saldo y finiquito, que estarán sometidas en su totalidad a tributación por el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, como rendimientos del trabajo, de conformidad con el artículo 17 de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas.

Incidencia de la guarda y custodia sobre los hijos mayores de edad a efectos de la aplicación del mínimo por descendientes. D.G.T. C, (02/11/2011).
Conforme a convenio regulador de separación de fecha 25 de abril de 2001, ratificado judicialmente, se adjudicó la guarda y custodia del hijo al padre. En el año 2010 el hijo, mayor de edad, habita voluntariamente con su madre. El mínimo por descendientes será, por cada uno de ellos menor de veinticinco años o con discapacidad cualquiera que sea su edad, siempre que conviva con el contribuyente y no tenga rentas anuales, excluidas las exentas, superiores a 8.000 euros, de:
1.836 euros anuales por el primero.
2.040 euros anuales por el segundo.
3.672 euros anuales por el tercero.
4.182 euros anuales por el cuarto y siguientes.
A estos efectos, se asimilarán a los descendientes aquellas personas vinculadas al contribuyente por razón de tutela y acogimiento, en los términos previstos en la legislación civil aplicable. Entre otros casos, se considerará que conviven con el contribuyente los descendientes que, dependiendo del mismo, estén internados en centros especializados. Cuando el descendiente sea menor de tres años, el mínimo a que se refiere el apartado 1 anterior se aumentará en 2.244 euros anuales. En los supuestos de adopción o acogimiento, tanto preadoptivo como permanente, dicho aumento se producirá, con independencia de la edad del menor, en el período impositivo en que se inscriba en el Registro Civil y en los dos siguientes. Cuando la inscripción no sea necesaria, el aumento se podrá practicar en el período impositivo en que se produzca la resolución judicial o administrativa correspondiente y en los dos siguientes”. En definitiva, en el presente caso planteado y a efectos de la declaración del ejercicio impositivo del año 2010, la aplicación del mínimo por descendientes corresponderá al contribuyente que conviva con el descendiente, mayor de edad, la madre, en la medida en que se cumplan los restantes requisitos. La justificación de la guarda y custodia a que se refieren los artículos 90, 92, 94, 103, 303 y concordantes del Código Civil obra sobre el cuidado y vigilancia de los hijos menores de edad.


Tribunales

Provisión para insolvencias. No deducibilidad de créditos garantizados con hipoteca ni de los que se tengan contra sociedades vinculadas, salvo declaración judicial de insolvencia. Renuncia unilateral del acreedor a la garantía hipotecaria. Tribunal Supremo. Sentencia de 27 de octubre de 2011.
Atendiendo a la Ley 61/1978, los saldos favorables que la Sociedad considere de dudoso cobro, siempre que esta circunstancia quede suficientemente justificada, a condición de que se traspasen a una cuenta especial de carácter suspensivo, que aparecerá compensada con otra de pasivo dotado con cargo a la cuenta de resultados del ejercicio. Según la Ley 61/1978, entre las partidas deducibles en la determinación de los rendimientos netos, se encuentra la de los saldos favorables que la Sociedad considere de dudoso cobro, siempre que esta circunstancia quede suficientemente justificada, a condición de que se traspasen a una cuenta especial de carácter suspensivo, que aparecerá compensada con otra de pasivo dotado con cargo a la cuenta de resultados del ejercicio. Se entenderá que el valor de realización es inferior al inicial o anteriormente contabilizado, cuando el saldo correspondiente pueda considerarse, total o parcialmente, de dudoso cobro, siempre que esta circunstancia quede suficientemente justificada. Los saldos de dudoso cobro deberán cargarse a una cuenta especial de carácter suspensivo, en la que se recogerá el saldo pendiente de las operaciones correspondientes, que se denominará añadiendo al nombre de la cuenta de activo de procedencia la expresión de dudoso cobro. Simultáneamente, se dotará con cargo a resultados la provisión para insolvencia correspondiente, por el importe total o parcial que se estime pueda resultar incobrable. Dicha provisión para insolvencias tendrá carácter compensador de la suspensiva de activo. En la Ley 43/1995 se estableció que serían deducibles las dotaciones para la cobertura de la reducción del valor de los fondos editoriales, fonográficos y audiovisuales de las entidades que realicen la correspondiente actividad productora, una vez transcurridos dos años desde la puesta en el mercado de las respectivas producciones. Antes del transcurso de dicho plazo, también podrán ser deducibles si se probare la depreciación.

En un supuesto de renuncia a hipoteca, ni la provisión ni el importe de la quita pueden ser objeto de deducción, al tener la consideración de liberalidad. Tribunal Supremo. Sentencia de 27 de octubre de 2011.
La renuncia a la hipoteca es un acto unilateral que produce como consecuencia la extinción del derecho, sin necesidad del consentimiento del propietario, pues la voluntad del acreedor tiene suficiente virtualidad por sí misma para provocar aquél efecto. Esta renuncia a la hipoteca, acto unilateral del acreedor, participa de la característica de gratuidad, a diferencia de la de la extinción de hipoteca por acuerdo de acreedor y propietario, que es, o puede ser, consecuencia de la existencia de otras contraprestaciones o bien de haberse cubierto con otras garantías el crédito asegurado. Por lo tanto, ni la provisión ni el importe de la quita pueden ser objeto de deducción, al tener la consideración de liberalidad y liberalidades no son deducibles del Impuesto sobre Sociedades, sin perjuicio de que la renuncia a la hipoteca supone perjuicio para tercero, en este caso la Hacienda Pública, si la consecuencia de ella tuviera que ser la posibilidad de provisión por insolvencia respecto del crédito convertido en simple.


Tribunales Económico-Administrativos

Cuando no exista el deber de presentar autoliquidación complementaria, y efectivamente no se presente, y se produzca la infracción tipificada como «dejar de ingresar», esa no presentación no es suficiente para acreditar la culpabilidad. TEAC R, (31-01-2012).
Cuando no exista el deber de presentar autoliquidación complementaria, y efectivamente no se presente, y como consecuencia de esa no presentación se haya producido la infracción tipificada como «dejar de ingresar», la mera concurrencia de esa falta de declaración no obligatoria no es suficiente para acreditar la culpabilidad del obligado tributario. En estos casos, la falta de presentación de la autoliquidación se deriva del ejercicio de una opción, no de una obligación. En el caso concreto, en el ejercicio regularizado en origen no se apreciaba culpabilidad. La regularización afectaba a ejercicios posteriores con el resultado de tener que ingresar en ellos. Esa falta de ingreso no puede ser calificada de culpable por el mero hecho de no haberse presentado autoliquidación complementaria. Criterio relacionado en RG 2398/2009 (26-04-2011) Sobre la no culpabilidad cuando en los hechos originarios, en el ejercicio que dio lugar a las regularizaciones posteriores, no se apreció culpabilidad.

Liquidaciones que afectan a otros ejercicios que no ha sido objeto de comprobación o inspección. Duplicidad en el pago. Devolución de ingresos indebidos: plazo de prescripción. TEAC R, (31-01-2012).
Si en una regularización se modifica la imputación temporal de cuotas de IVA devengadas, anticipándolas a períodos anteriores a los declarados, de modo que se exige su pago en unos períodos anteriores a aquellos a los que las imputó el contribuyente en las correspondientes autoliquidaciones, la exigencia del pago derivado de la liquidación supone conminar al sujeto pasivo a realizar un pago que puede considerarse indebido por duplicado, de conformidad con el artículo 221.1.a) LGT, por el hecho de que esas cuotas regularizadas fueron declaradas en períodos posteriores. Una actuación más congruente es que, sin perjuicio de la liquidación de los intereses de demora y sanciones que pudieran corresponder, se exigiese tan solo el ingreso de la deuda correspondiente a los ejercicios regularizados que no estuviese ya ingresada en la Hacienda Pública, como consecuencia de la imputación temporal posterior incorrecta corregida en la liquidación. Es la propia liquidación la que parte de la consideración de que está determinando una deuda previamente liquidada por el sujeto pasivo. En tal caso, lejos de servir de título para permitir que se considere que se está liquidando (y pagando) una deuda diferente, es el propio acto administrativo el que pone de manifiesto un eventual doble pago. Cuando esta situación surge, la necesidad de evitar un enriquecimiento injusto de la Administración requiere tener en cuenta el ingreso previamente efectuado por el sujeto pasivo en otro período, para no exigirlo nuevamente, y, en caso de haberse llegado a realizar el segundo ingreso, procede reconocer el derecho a la devolución de ingresos indebidos por duplicidad en el pago de la deuda tributaria, cuyo plazo de prescripción se inicia desde el ingreso de la liquidación girada por la Administración y no desde que finalizó el plazo para la presentación de la correspondiente autoliquidación.

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