edición: 3053 , Jueves, 24 septiembre 2020
04/06/2009
Publicidad engañosa

Son alimentos, no medicamentos

Danone y Unilever, sancionados en Italia por publicidad incorrecta en sus productos contra el colesterol
B.L.

Los gurús del marketing de las multinacionales alimenticias llevan tiempo declarándole la guerra a la industria farmacéutica. Sus campañas lo dejan claro: los nuevos “medicamentos”, los más naturales, los más revolucionarios, los más eficaces, se encuentran en las estanterías de cualquier supermercado. Hacer la compra y luchar contra el colesterol o aumentar las defensas, y todo ello en el mismo viaje. Así se lo muestran al consumidor y así seguirán haciéndolo hasta que, como acaba de suceder en Italia, se pongan freno a estas prácticas literalmente tipificadas como “publicidad engañosa” por la directiva 2005/29.

A partir de ahora, las personas que depositaban sus esperanzas de disminuir sus niveles de colesterol consumiendo Danacol o Pro-Activ, se lo pensarán dos veces antes de confiar en estos productos. El ente que regula el mercado y la competencia en Italia ha sancionado a Danone y a Unilever con una multa de 250.000 euros y 100.000 euros, respectivamente, por prácticas publicitarias incorrectas en los anuncios de los mencionados productos contra el colesterol.

Según la Autoridad Garante de la Competencia y el Mercado (AGCM), las campañas publicitarias examinadas, cuyo objetivo se centra en enfatizar las propiedades 'anticolesterol' de los productos, no ofrecían a los consumidores toda la información necesaria para que éstos pudieran tomar una decisión ponderada.

La AGCM no cuestiona la eficacia de estas bebidas sino su presentación como elementos resolutivos en la lucha contra el colesterol. La multa más elevada corresponde a Danone, cuya campaña publicitaria duró más tiempo.

No es la primera vez que el gigante alimenticio ve sometido a tela de juicio uno de sus productos presuntamente beneficiosos para la salud.  Recientemente, la asociación alemana Foodwatch, una asociación sin ánimo de lucro que intenta defender los intereses y derechos de los consumidores alemanes y denunciar algunas de las prácticas de la industria agroalimentaria ha concedido el premio Goldener Windbeutel 2009 (el premio a la mentira publicitaria más insolente) a Danone por otro de sus productos estrella, el producto lácteo probiótico Actimel.  Según denuncia Foodwatch, la campaña de Actimel es un burdo engaño ya que este producto no protege frente a las enfermedades y aunque sí refuerza el sistema inmunológico, no lo hace tan eficazmente como lo puede hacer un yogur pero sin embargo su precio es hasta cuatro veces más.

ESPAÑA, TIRÓN DE OREJAS DE LA UE

La creciente preocupación por comer sano se ha convertido en campo abonado para todo tipo de afirmaciones sobre los 'poderes' de alimentos que contribuyen supuestamente a mantener a sus consumidores en buena forma, delgados, con un bajo nivel de colesterol e, incluso, más jóvenes. Para ello, la publicidad se llena de fórmulas como ayuda a no engordar, regula el colesterol, mejora tus defensas, aporta la mitad de la fruta que necesitas... Afirmaciones sin base científica alguna que impulsan a la adquisición de productos generalmente a un precio muy elevado.

Elaborados timos de la estampita que han impulsado a recientes cambios regulatorios y a sentencias y multas cada vez más severas con los infractores. El pasado mes de mayo se empezaban a cocinar en el Consejo de Ministros las nuevas premisas que se incorporarán a la Ley sobre competencia desleal y publicidad engañosa, que no sólo incorporará la normativa europea sino que establecerá un sistema de medición de riesgo que entrará en vigor en 2010. Esta actividad regulatoria que puede parecer diligente pero en realidad está motivada por el tirón de orejas que la Comisión Europea propinó al país por no haber incorporado a tiempo la directiva europea.

España cuenta también con precedentes de disputas y desencuentros motivados por este tipo de prácticas publicitarias. Bimbo y Panrico acabaron en tribunales por acusarse mutuamente de que sus respectivos productos no tenían esas propiedades milagrosas que vendían a sus clientes.  En este caso, la justicia dio razón a los dos. Ni Bimbo pudo demostrar que su pan Activ era beneficioso para el corazón, ni Panrico llegó a acreditar que su producto era el que menos calorías tenía de los que se podían encontrar en el mercado.

Otros productos permanecen en el limbo de la crédula confianza del consumidor, como es el caso de 'Knorr Vie', un concentrado de frutas y verduras que aporta a los consumidores, según los anuncios, el 50% de las necesidades diarias de fruta y verdura. No obstante, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) asegura que su aporte nutricional está por debajo de las 2,5 raciones necesarias.

Queda ver si lo acontecido en Italia  provoca o no cambios en el modo de plantear lac campañas publicitarias. Por ahora, a través de un comunicado,  Danone ha renunciado a entonar el mea culpa precisando que la sanción "no pone en discusión las características y eficacia de Danacol", sino que sólo hace referencia al modo en que se ha promocionado el producto.

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