edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
20/10/2010

Sonatrach busca tiempo con Medgaz para rehacer su mapa gasista sobre España

Hacen sonar desde los despachos de Cherouati trompetas de tregua. O al menos de tiempo muerto con España. Un poco de paz en los precios para los contratos de hoy -aunque aún por concretar formalmente para el tramo 2010-2013 qué es el “vínculo con los precios del mercado”- a cambio de calma para negociar el Medgaz de 'pasado mañana'. Sebastián ha vuelto de su periplo argelino -o eso asegura- con el compromiso de Youcef Yousfi de que Argelia acepta marcar el precio del gas hasta 2013 con relación al coste actual de la materia prima en los mercados internacionales. Lo de Medgaz será otra cosa. A pesar de que la versión pública de Castellana 160 (“se pondrá en marcha cuando convenga a las dos partes”) los negociadores de Yousfi, a través de la TSA, le han puesto apellidos a un nuevo frente de desencuentros. Argel -advierten- supedita su puesta en marcha a que se alcance otro acuerdo sobre precios para el ducto.

No le salen como antes las cuentas del que estaba llamado a ser -tras el Transmed italiano- su nueva arteria gasista para la UE. Intenta hacer de sus 8 bcm de capacidad su nueva moneda de cambio, con Madrid, pero no menos con París y con Bruselas. Nada nuevo. Los muros galos han cercenado por partida triple los planes de Sonatrach. La guerra de precios con GDF y Total y la diversificación de suministro con Gazprom y Noruega sientan precedente y se lo ponen más difícil a la argelina. El empeño del Elíseo en hacerle sitio en Transgreen a Marruecos echa abajo sus posibilidades eléctricas Euromediterráneas y con ellas las de amortizar más rápido el Medgaz (con una red eléctrica paralela); la diversificación del mercado español (con seis plantas de regasificación y diez mercados de origen) suma y sigue con la cerrazón de las interconexiones con Francia. Si Industria limita la cuota de mercado, a Argelia le puede sobrar el gas de Medgaz y faltarle mercados y socios en los nuevos ductos, no sólo el ibérico.

Aparcan a Medgaz en el desván de la calma y en el doble lenguaje de la diplomacia. Ya no hay tanta prisa, -por parte de Argelia nunca fue mucha- para poner en funcionamiento el gasoducto desde Beni Saif a Almería, que debía encarar este mismo mes su última prueba antes de su puesta en marcha. La compañía Sonatrach enseña una vez más, la bandera de la diplomacia estatal, pero lo hace junto al puño de su munición de reserva. Argelia intentará ‘pescar’ en el reloj de su nuevo ultimátum para el Medgaz. Ahora que sabe que no las tiene todas consigo y que la limitación del mercado español puede recortar sus aspiraciones del 50 al 30% del suministro español, Argelia asegura que aún no ha dicho la última palabra sobre el gas que venderá a sus socios de Endesa, Cepsa, Iberdrola y GDF. No es nada diferente a lo que, durante este año y medio de retraso del ducto hacia Almería, Sonatrach ha tratado de consumar. Ya en noviembre de 2009, Medgaz trasladó e inscribió su registro mercantil en Almería como preludio inmediato a su puesta de largo. Si Sebastián pensaba que el Pacto Energético global sellado con su homólogo el pasado mes de enero, durante la IV Reunión de Alto Nivel en Argel, iba a pacificar el gas tras el estreno de Medgaz, aprendió pronto que no iba a ser así. Pero esta vez el tiempo corre, antes de nada, en contra de Sonatrach. Los muros galos, las distancias con Moscú y Berlín y los problemas para el resto de sus ductos dejan a Argel ante una paz más obligada con Madrid.

Ya hace mucho que Bouteflika y Khelil primero y ahora Yousfi saben que España, con seis plantas, es, junto a Japón y Corea del Sur, uno de los países más avanzados en regasificación. Al fin y al cabo, la propia Sonatrach, con participaciones de peso en instalaciones de cogeneración y en dos ciclos combinados, es la primera interesada hasta ahora en mantener su participación en la planta de Reganosa, la sociedad promotora de la planta de gas de Mugardos. Pero Argelia contaba con sobreponerse a la progresiva diversificación del origen del gas español (que en una década ha reducido su dependencia de Argelia del  60% al 33%) y aspiraba a alcanzar más del 50% del suministro de gas a España, gracias a la inyección de los 8 bcm de gas al año de Medgaz. Un techo que hoy, ni la petición de CiU en sede parlamentaria para reducir por ley, del 50% al 25% el peso máximo de un mismo país en la matriz de aprovisionamiento nacional de gas, ni las advertencias de Sebastián de que podría reformar el real decreto 1766/2007, ni -sobre todo- el perfil del suministro español le permiten ya tener tan a mano a Argelia. España garantiza el suministro nacional y reserva un 17% adicional. Es uno de los diez sectores gasistas más diversificados de la Unión, cuenta con la infraestructura de plantas regasificadoras de GNL más importante de Europa. seis de las quince de los Veintisiete, fuentes de provisión de diez países diferentes en tres continentes  (Argelia (33%), Nigeria (20%), Egipto (12%), Qatar (12%), Trinidad y Tobago (11%), Países del Golfo (13%) y Noruega (5%)), en un sistema mixto de gasoducto y gas natural licuado por buque (72%) y producción propia en Argelia, Egipto, Trinidad y Tobago y Nigeria.

ESPAÑA MÁS INDEPENDIENTE DEL GAS ARGELINO

La ‘postguerra del gas’ en Europa ha revalorizado el GNL de España y las gasistas españolas buscan potenciar también las arterias de sus ductos. La CNE espera que la capacidad de entrada de gas al sistema aumente un 45% en 2012 con respecto al nivel de 2008, gracias al incremento en un 89% de la capacidad de almacenamiento de los tanques de gas natural licuado (GNL) y a la entrada en funcionamiento del gasoducto Medgaz.  Mucho ha llovido desde los tiempos en los que Khlelil amenazaba públicamente a España con que “Argelia podía licuar su gas y exportarlo a otros mercados en vez de transportarlo hacia la península a través de Medgaz”. Entonces Argel soñaba incluso con liderar, mano a mano con Caracas y Moscú, una ‘OPEP del gas’ (así llegaron a llamarla) que nunca vio la luz. Bastante ha cambiado la brújula de Argel, también, desde que apenas hace dos años, cuando ante una demanda creciente, y los precios del petróleo y del gas disparados, Sonatrach sentía que tenía la sartén por el mango para negociar, al alza, los contratos de suministro de Medgaz y sus condiciones. Del lado español, Industria lo veía como una vía de diversificación en el aprovisionamiento, mayor seguridad energética, y trampolín hacia mercados como el francés.

Es verdad que hoy Argelia sigue teniendo en su mano, como principal proveedor, por delante de Nigeria y Qatar, un tercio del gas español y que tenía previsto, con los 8 mmcd del Medgaz, desde 2011, poder aspirar a más del 5o%. Pero desde el 2004 España y sus compañías se han ocupado de diversificar el suministro. Y la utilización del mercado español como hub intermedio por las arterias de Medgaz no es lo que era cuando Sonatrach empezó sus planes hace un lustro. El plan para aumentar el envío gasista allende los Pirineos a 14.400 millones de metros cúbicos al año choca de nuevo con el Gobierno galo y con su política: la interna pasa por el guiño a Córcega y el gasoducto Galsi entre Argelia e Italia; la diplomacia externa por nuevos contratos con Rusia y sitio de Eni para EDF en el gasoducto South Stream. Por eso, si abre un nuevo frente de batalla, Argelia corre el riesgo de enredarse en los 200 km de Medgaz en su doble condición de socio con el 36% y suministrador a través de contratos a largo plazo que, ahora, ante la coyuntura del mercado, o no están firmados, o están en revisión.  Los compradores son reacios a comprometerse y no se resisten a forzar precios a la baja, al menos hasta que el gasoducto de Beni Saif a Almería esté operativo. Las demoras en los 8.000 millones de metros cúbicos de gas al año que transportará pueden obrar a favor del mapa del suministro gasista español y su peso como hub del sur de la UE.

Con la nueva moratoria de Medgaz, Argel y su ministro Yousfi le marcan, de paso, más de una oportunidad estratégica a los mapas de Castellana 160. Sebastián y Marín no han querido ni tocar las interconexiones gasistas con Francia y la cerrazón de las gasistas galas, pero han vuelto de Argel, al menos, con la confirmación de una certeza: las aspiraciones de España por convertirse el hub gasista del sur de la UE están chocando en el mismo muro que los planes Argelinos para su 36% en el Medgaz, la cerrazón pirenaica. Y las urgencias argelinas -al fin y al cabo un 83% de Medgaz está en manos franco-argelinas- permitirían al Ministerio de Industria reabrir la puerta gala del Midcat y, de paso, la vía argelina a la electricidad entre el Magreb y la UE con las lanzas argelinas y su causa común. Sarkozy juró mantener los plazos y las ofertas, pero se lo fía largo y difícil a los 7 bcm adicionales de Midcat, justo la mayor arteria de subida hacia el mercado galo.

Francia tiene ya acceso directo al argelino a través del atajo Córcega de Galsi y de los acuerdos de GNL entre Sonatrach y GDF; al gas ruso a través del 10% recién sellado de EDF en South Stream -a cambio del acceso para Gazprom a EE UU y Francia- y la puerta entreabierta de Nabucco para Electricité de France. Moncloa volverá a pedir auxilio a Bruselas en los gasoductos transeuropeos, la CNE apuesta por las inversiones, el sector por replantear las interconexiones y el realismo.  Las españolas cuentan esta vez, de su parte, con el impulso de la Iniciativa Regional del Sur con la que la UE trata de apretar el paso de la fluidez energética en los Veintisiete. Argelia es la primera que intentó desde la presidencia española de la UE, durante el primer semestre de 2010, buscarle una dimensión paneuropea y alguna intervención de Bruselas a su avanzadilla sobre el gas español: asegura que ha invertido en los ductos Galsi y Medgaz con la vista puesta en “la garantía de suministro de la UE” y -como advertía el mismísimo minisrto de Estado, Abdelaziz Belkhadem, en el forum Crans-Montana- no quiere que se pierda ni en las grietas del libremercado comunitario, ni en las intersecciones de 27 segmentos que no siempre cumplen los planes de Bruselas con sus interconexiones. 

El ‘factor Sarkozy’ le está complicando a la estatal Sonatrach sus batallas del gas con España tanto como la entrada en juego de la posibilidad -ya sea farol de Sebastián u órdago con fundamento- de que España puede limitar el peso de Argelia como suministrador gasista español. Y es que Francia sacude por partida triple los mapas argelinos, incluyendo las latitudes ibéricas: cuestiona los precios y el suministro que recibe de Sonatrach, entrecierra la puerta pirenaica a las interconexiones por las que hacer fluir el gas de Medgaz hacia centroeuropa y, con su alianza con Marruecos en el Transgreen, quita de las manos de Yousfi la posibilidad de hacer de la interconexión eléctrica entre Argelia, Italia o Turquía la autopista del plan Solar del Mediterráneo y otra carta de negociación en sus pugnas con la UE. Para Argelia y Sonatrach, la ex metrópoli colonial es sólo su tercer cliente energético después de España, pero se había convertido en la alternativa, vía GNL, a los gasoductos europeos, en aliada de Medgaz a través de GDF y en ariete colateral para Galsi y las opciones complementarias para una red de interconexión eléctrica entre la UE y el Magreb paralela al gasoducto. Ahora París tampoco se lo pone nada fácil al gas de Argel. GDF Suez estima que 2011 aún estará surcado por un excedente de oferta de gas natural. Las gasistas francesas negocian ya a la baja sus contratos de suministro con Gazprom y -aunque es verdad que las energéticas galas pueden hacer valer para ello con Moscú su participación en los gasoductos South Stream y Nord Stream-, ya Gazprom ha aceptado con un puñado de compradores de la UE cambiar su modelo -que indexaba sus precios a los del petróleo- y vender una parte de su gas a precios spot, a corto plazo, que pueden ser hasta un 25% inferiores a los de los contratos a largo plazo.

A Argelia se le puede volver en contra el embudo del gas español. Ha aprovechado la visita del 6 de octubre a Argel del presidente Dimitri Medvedev y el presidente de Gazprom Alexei Miller, para “reafirmar la sacralidad del principio take or pay en los contratos de largo plazo”,  a cambio de luz verde para que TNK pueda desembarcar en los activos de BP en el Norte de África  No es casualidad que acabe de acordar con Gazprom -primera gasista mundial y suministrador europeo, con casi un tercio del total- perpetuar ambas a cuatro manos para tratar de ponerle el tentetieso a la tormenta de precios que saben que se avecina. Pero será sólo para contratos a largo, futuros y de espaldas a la flexibilidad de Noruega (segundo proveedor europeo), Nigeria, Libia o Egipto. No es tampoco casual que haya sellado un status quo de nuevo con Italia, que concretará con la visita de Berlusconi, (postpuesta esta semana) y con el la paz para el 30% de sus exportaciones gasistas, con destino alpino, la mayoría para el Transmed. Tampoco, que se avenga a negociar donde hace apenas un mes no lo hacía. Gana tiempo con Medgaz, poco más. Si se recortan sus posibilidades de mercado futuro al 30% -en lugar del 50% que esperaba- no tendrá mercados donde volcarlo y no podrá compensarlo con la subida de precios al gasoducto del magreb desde 2010.

TIEMPO, INVERSIONES Y SOCIOS

Sonatrach es la primera rehén de su propio laberinto, uno en el que el círculo vicioso de sus inversiones, sus reservas y sus mercados se han empezado ya a aliar en contra de la ‘grandeur’ que Abdelaziz Bouteflika le exigía a la gasista estatal y que ha tratado de recuperar tras la salida por la puerta del escándalo de todo su anterior equipo de gestión. Argelia ha programado importantes inversiones tanto en ductos (Medgaz y Galsi) como la construcción de dos plantas de GNL (Skikda et Arzew) y a la vista de sus aspiraciones, las exportaciones deberían subir hasta alrededor de  un 60% de GN y un 40% de GNL en el horizonte de 2014/2015. Un techo que pasaba por planes para aprovisionar a la costa estadounidense. Hoy, todas esas premisas están en el aire. EE UU está virando hacia el gas no convencional (hoy apenas un 4% de las reservas mundiales de gas): ya su previsión de demanda de GNL espera bajar un 60% en el horizonte de 2020. Hay en el mercado gasista mundial una capacidad adicional prevista de licuefacción (57 Gm3) y de regasificación (260 Gm3) entre 2009 y 2013 que afectarán a los precios; han aparecido nuevos ‘jugadores’ africanos, asiáticos y americanos y numerosos proyectos de canalización sobre todo a través de Asia y los Balcanes. Todos ellos le mueven ya a Sonatrach las certezas de su estrategia mundial, de un plan de inversiones de 286.000 millones de dólares hasta 2014 (80% a infraestructuras energéticas) y, sobre todo, la rentabilidad futura no sólo de sus ductos, sino también de su despliegue en GNL. Los analistas locales le advierten que, a la luz de la estrategia heredada de Khelil, la rentabilidad sólo puede transitar por suelos para el GN de 8/9 dólares y para el GNL entre 11 y 14 dólares.

Por eso Argel empieza a reordenar sus mapas energéticos. Y lo más claro, de nuevo, pasa por la Península para ‘amarrar’ un futuro en el que el suministro se desinfla y sus principales mercados le mueven ya los precios a la baja a las puertas del macroproceso de negociación de contratos que le toca negociar desde 2011. Medgaz, con una capacidad de casi la cuarta parte de lo que consume España por sí solo, era la pieza estrella de la estrategia del Ejecutivo de Bouteflika para incrementar su capacidad de exportación de gas desde 63 billones de metros cúbicos por año a 85 en 2012y poder llegar a cerca del 25% del consumo de gas natural en toda Europa. Hoy, a la vista del descenso en el suministro de Transmed un 15,3% en 2009 (su mayor ducto), de los retrasos del Galsi, las zozobras de sus mercados de GNL y el bloqueo del TSGP, es casi su última carta. Y ya sabe que no será un ‘repóker’ cantado.

Pueda o no colocar su cupo completo del suministro del Medgaz en España, a Sonatrach más que a nadie le vendría bien la entrada de un nuevo socio con el que rembolsar su parte en los 900 millones de euros que costó el Medgaz. Por eso la argelina  revive otra vez la posibilidad de ponerle más apellidos españoles al mapa de sus hidrocarburos, ahora que no tiene más remedio que reconocer que Gassi Touil le atrasa cuatro años (tras la salida de Repsol), que no cumplirá como pronto hasta 2014 -dos años tarde- su objetivo de aumentar en un 37% las exportaciones de gas y que las denuncias de las multinacionales por la nueva fiscalidad aprietan sus planes. El ministro Joan Clos, de espaldas incluso a las pretensiones de la Ley de Hidrocarburos que el PSOE buscaba entonces establecer (el llamado decreto Gazprom) dejó en 2007 para GNF sembrada la semilla de la competencia en desigualdad de condiciones entre el camino entre Argel y París: otorgó a la argelina la posibilidad de comercializar directamente su gas en España, pero GNF no puede colocar producto en Francia, dada la negativa de Total y Gaz de France (que eran en ese momento un 20% y un 12% del consorcio Medgaz, respectivamente) a admitir a un nuevo competidor. 

Un caldo de cultivo que desde los despachos de Khelil primero y ahora de Soufti interpretaban como una forma de presión para interntar forzar a Gas Natural Fenosa a desembarcar entre los socios y los inversores del Medgaz.Pero Gas Natural ya tiene en la actualidad un 72 % del primer gasoducto construido entre España y Argelia, el Pedro Farrell. Y, al fin y al cabo, ya BP y Total salieron del proyecto inicial ante su elevado coste económico final y vendieron sus participaciones de un 12% cada una a Iberdrola y Sonatrach. Y GNF, que ya es el tercer operador de GNL en el mundo y el principal suministrador de GNL en la cuenca Mediterránea y Atlántica acaba de recordarle, con el acuerdo para vender 500 millones de metros cúbicos de gas natural licuado propio en Italia,  que su ausencia en Medgaz puede ser más un problema para Sonatrach. Gas Natural mantiene además aún un litigio en la Audiencia Nacional contra Sonatrach a cuenta de Medgaz, por el poder que le daba cuando pasó de tener el 20% al 36% del capital.

LOS FLECOS ‘RENOVABLES’, OTRA VEZ EN LA MESA

Argelia busca, mientras sostiene el tiempo muerto del nuevo gasoducto, resucitar al mismo tiempo las opciones de Sonelgaz (la estatal eléctrica) en el mercado español -ahora que ya ha desdoblado sus operaciones- y, sobre todo, revivir las opciones del Medgaz como columna vertebral para las interconexiones eléctricas. El Ejecutivo de Argel vistió de nueva batalla diplomática la prohibición del regulador español de vender directamente al mercado nacional a los productores eléctricos. Ahora que acaba de dar por alcanzado un plan de urgencia para producir 2.000 Mw de electricidad con siete nuevas centrales, Sonelgaz acelera sus planes y sus calendarios: invertirá más de 3.000 millones de euros hasta 2019 para hacerse con los mercados del norte del magreb y colar su electricidad en el sur de la UE. Y ya no puede ocultar que buena parte de ellos -y los 400 Mw de potencia adicional que descuenta hasta 2012- tendrían que pasar por la península ibérica.

Topará también aquí Yousfi con los muros de Nicolas Sarkozy. Marruecos le ha empezado ya a ganar la mano a su vecina magrebí en la futura‘autopista verde de la electricidad’ con España. No sólo porque ya tiene la única interconexión eléctrica entre el Viejo Continente y el Magreb -a través del Estrecho-, sino porque frente a los recelos de Argelia por consumar el desembarco que Berlín le habíia reservado en el Proyecto Desertec (para hacer llegar desde 2020 20 Gw de energía de origen renovable magrebí a la UE) y el empeño de Yousfi por y la estatal Sonelgaz por aferrarse a su proyecto nacional solar a solas, en torno a la central de Hassi R’mel, el Ejecutivo de Rabat y la estatal marroquí Oficina Nacional de Electricidad (ONE), acaban de certificar en octubre su ingreso al Plan Transgreen liderado por la gala EDF y la RTE gala para crear una red eléctrica transmediterránea. Francia está dispuesta a tejer la pinza eléctrica en los mismos mimbres que la gasista: el gasoducto Galsi puede servir para sacarle también la electricidad a ENI -la nueva aliada de EDF- desde Argelia y Túnez a Italia, estudia ya su conducción eléctrica, un ariete con el que empujar la luz del Magreb hasta las redes alemanas.

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