edición: 2615 , Jueves, 13 diciembre 2018
30/05/2018
OBSERVATORIO GLOBAL

Sudeste asiático: es momento de actuar

PwC
Los miembros de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) están de enhorabuena. Y es que el año pasado la institución sopló cincuenta velas, lo cual es todo un logro teniendo en cuenta los conflictos y la pobreza que caracterizaron a estos países en la primera mitad del siglo XX. Desde su concepción en 1967, la ASEAN no solo ha doblado el número de miembros (de cinco a diez), sino que ha sobrevivido a la crisis financiera asiática de 1997 y a la crisis económica mundial de 2008, asentándose hoy como la sexta economía más grande del mundo. 
A lo largo de su recorrido, esta región ha logrado equilibrar el crecimiento económico con el desarrollo humano, sacando de la pobreza a millones de personas de todos los países integrantes. En 1990 la mitad de la población de esta región se situaba por debajo del umbral de pobreza (1,25 dólares al día), en comparación con el 14% que se registró en 2015.

¿A qué se debe este desarrollo? En primer lugar, el crecimiento del sudeste asiático ha sido posible gracias a su gente. En concreto, gracias al establecimiento de una potente mano de obra. Más de 100 millones de personas se han incorporado a este mercado laboral en los últimos 20 años, y se espera que otros 59 millones lo hagan para 2030. La ASEAN se erige así como la tercera potencia mundial en mano de obra, solo por detrás de China e India. 

A su vez, la consolidación del empleo ha favorecido la creación de una clase media más rica, con un mayor consumo doméstico y dispuesta a pagar por la calidad, la comodidad, la posibilidad de elegir… Como consecuencia, las empresas deberán alinear las estrategias comerciales con los cambios en el consumo. Por ejemplo, las ventas online desafiarán a los minoristas tradicionales con productos más personalizados y una experiencia omnicanal integrada.

Además, la nueva mano de obra y el aumento del consumo local han permitido a esta región atraer una importante inversión extranjera, convirtiéndose en el cuarto destino de inversión más popular del mundo y el segundo de Asia (por detrás de China). Un último driver del auge de estos países es su fortaleza fiscal, ya que su baja exposición a la deuda y sus reservas de divisas, que se están reponiendo, le permiten mantenerse al margen de la volatilidad de los mercados mundiales y diferenciarse de otros destinos de inversión.

Pero no todo es tan sencillo. Puede que la ASEAN haya progresado mucho colectivamente, pero las diferencias entre naciones permanecen, tanto en economía como en el estatus social de los mercados. Comprender estas diferencias será clave para los gobiernos y las empresas a la hora de identificar sus oportunidades de negocio. Actualmente, la economía de la ASEAN está muy concentrada en sus tres mercados líderes (Indonesia, Tailandia y Filipinas), que aúnan más del 60% del PIB regional. En contraste, Camboya, la República Democrática Popular Lao, Myanmar y Vietnam son los mercados menos desarrollados, aunque con buena predisposición para crecer. Además, las diferencias entre países también son notables en cuanto a PIB per cápita y nivel de desarrollo (salud, educación, etc.). 

En este contexto, la asociación creó una agenda con acciones enfocadas a la economía, la seguridad política y los problemas socio-culturales con el fin de instaurar una identidad más profunda y unificada para todos los países. Uno de los objetivos contemplados y que ya está en marcha es la reducción de las tarifas comerciales entre los países miembro (se espera casi todas hayan desaparecido a finales de 2018). Sin embargo, al tratarse de un conjunto tan vasto y diverso, estas medidas no son más que un punto de partida.

Como cualquier historia de crecimiento, la de la ASEAN no está exenta de desafíos. La desaceleración del crecimiento económico a corto plazo, la débil productividad de la mano de obra, la sobre dependencia de comercio exterior y los grandes vacíos en las infraestructuras e instituciones nacionales son algunos de ellos. A ello se suma un grave problema demográfico: se prevé que, para 2050, la población de más de 65 años se multiplicará por 2,5 en Asia. En consecuencia, la ventana demográfica para propulsar el crecimiento de los mercados asiáticos se está cerrando, aunque a diferentes velocidades. Por ello, es necesario introducir reformas urgentes (tanto a nivel comunitario como nacional) para maximizar el impacto de la actividad actual y preparar el crecimiento a largo plazo una vez que se cierre la ventana.

Las naciones del sudeste asiático necesitan dar un paso más allá del crecimiento pasivo y tomar las riendas de su futuro. En un entorno económico global cada vez más competitivo y proteccionista, ha llegado el momento de que sean proactivos al atraer inversiones, desarrollar sus instituciones, formar a sus profesionales y ampliar sus capacidades tecnológicas. En este contexto, el sector privado será clave para fortalecer el crecimiento de la región en los próximos años. Esta tarea no solo exigirá a las empresas nuevos productos y servicios orientados a las exigencias de los consumidores. También deberán trabajar codo con codo con los gobiernos en el desarrollo de unas condiciones adecuadas para que las empresas prosperen.

Para tener éxito, las empresas de las diferentes industrias deberán adoptar estrategias innovadoras. Estas nuevas estrategias siguen tres tendencias fundamentales:

1.    Localización: estos países avanzan hacia un suministro, una producción y unas ventas de carácter más local a través del desarrollo de centros regionales al servicio de los consumidores de la región. Esto puede aplicarse, por ejemplo, a la industria automóvil o de dispositivos médicos.

2.    Digitalización: la adopción de más y mejores capacidades digitales permite optimizar la producción y el transporte de bienes y servicios, así como la comunicación con los consumidores y entre las empresas. Esta tendencia es especialmente interesante en sectores como retail, financiero o telecomunicaciones.

3.    Colaboraciones y alianzas: los acuerdos dentro de un mismo sector o con sectores disruptivos (por ejemplo, Fintech) ayudarán a las empresas a seguir siendo relevantes y competitivas al mismo tiempo que satisfacen las demandas de los consumidores de forma rentable. Es el caso del transporte y los combustibles.

La ASEAN puede estar orgullosa de lo que ha logrado en los últimos 50 años, pero la era del crecimiento pasivo ha terminado. El comercio global y los mercados de consumo están evolucionando, y estos países tienen que aceptarlo y desarrollar proactivamente ambientes de negocio propicios para la producción local, la actividad comercial entre los países miembro y el servicio a los consumidores locales. El mundo necesita que la ASEAN actúe ahora y tome las riendas de su futuro.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...